Es difícil para los chilenos entender el impacto emocional que originó la derrota en la Guerra del Pacífico en Bolivia. Han pasado décadas y décadas y no se han superado los sentimientos de humillación e ira en nuestros vecinos del norte.

Bolivia ha perdido territorios con Brasil y Paraguay, después del conflicto con Chile, y en la Guerra del Chaco murieron 130.000  soldados bolivianos contra unos 3.000 en los combates  en  Antofagasta, Pisagua y Arica. Y sin embargo, en el alma del pueblo boliviano la pérdida del litoral marítimo constituye la mayor fuente de malestar .

Es por ello que es imposible negociar la salida al mar, ya que las opiniones públicas de Chile y Bolivia se encuentran muy separadas .En nuestro país un 70% de la población rechaza cualquiera negociación y un 30% acepta dar salida al mar pero con compensaciones territoriales de la otra parte.

En el estado del altiplano el 100% de la opinión pública estima que su país fue despojado de su dominio marítimo y no acepta ningún canje territorial. Más aún, se piensa que el atraso y la pobreza es derivada del despojo de los chilenos y por ello tienen la obligación de dar salida al mar, como una reparación mínima de los abusos del pasado.

Veamos los antecedentes.

La política boliviana  del Presidente Santa María

El Presidente Santa María, quien firmó el Tratado de paz con Perú, en 1883, y el acuerdo de tregua con Bolivia, en 1884, generó una fórmula, aparentemente ingeniosa, para terminar los diferendos con  los vecinos del norte.

La  solución consistía en entregar  Arica, al país del altiplano, y con ello tendría un puerto cercano a La Paz, a cambio de la aceptación de la cesión de la Provincia de Antofagasta a Chile.  Así  dejábamos de ser limítrofes con Perú ya que  Bolivia nos separaba. Con ello se dificultaba una guerra de desquite, por parte de Lima, ya que tenía que invadir primero a Bolivia. Por otra parte ese país se convertía, de hecho, en un protectorado chileno ya que  nosotros garantizábamos su unidad territorial frente al Perú.

Esta fórmula es la que explica la anomalía del Tratado de 1883 con Perú. Toda guerra termina con un estatuto claro y fija fronteras definitivas. Sin embargo, en 1883 quedó en suspenso la soberanía de Tacna y Arica. Todo hace suponer que el Presidente Santa María aspiraba a entregar todo o parte del territorio a Bolivia.

En las negociaciones que condujeron al Tratado de 1929, en más de una oportunidad, apareció la posibilidad de entregar Tacna y Arica al país del altiplano para pacificar los ánimos entre Lima y Santiago.

El Tratado de 1929 señaló que ni Chile ni Perú podían ceder los territorios que se negociaron a un tercer país sin el permiso de ambas partes. Es obvio que los dardos iban dirigidos a la “política boliviana” de Santa María. Sin embargo, quedó un recuerdo: la “tierra de nadie“ o el “corredor”; una zona de diez kilómetros  que separa la frontera de cada país, de Tacna y Arica. Allí está prohibido construir y debe dejarse el desierto sin poblamiento.

El “corredor” al norte de Arica ha sido objeto de ofertas chilenas a Bolivia, con compensaciones.

La primera en 1950, por parte del Presidente Gabriel González Videla que ante una petición del Presidente Harry Truman, de Estados Unidos, ofreció una salida por el “corredor” a cambio del uso de las aguas del lago Titicaca para regar el norte de nuestro país. González Videla estaba convencido que se avecinaba una Tercera Guerra Mundial entre Estados Unidos y la Unión Soviética y aspiraba a una alianza estrecha entre Santiago y Washington.

Finalmente La Paz rechazó la propuesta.

Aparece el Perú

Obviamente el Perú ha sido contrario a quedarse sin frontera con Chile y, cuando ha tenido la oportunidad, ha propiciado una ingerencia en la ciudad de Arica, la “estrellita del sur“ de la canción.

El 6 de Agosto de 1975 el Presidente del Perú, Juan Velasco Alvarado, dio la orden de invadir Arica, aprovechando décadas de bajos gastos en armamentos por Chile. En la fecha señalada el Perú, armado por la Unión Soviética, tenía superioridad militar sobre su vecino del sur.

Estados Unidos tomó cartas en el asunto y organizó un golpe de estado en Lima y asumió como Presidente el General Francisco Morales Bermúdez. Como dato anecdótico,  Santiago supo antes de esta situación que Lima. Llegó un mensaje a la guarnición de Arica, procedente de Tacna, donde se encontraba Morales  Bermúdez. El texto era el  siguiente: ”Mañana encendemos los motores de los tanques. No es invasión, es golpe”.

El gobierno del General Pinochet, ante este cuadro amenazador, abrió negociaciones con Bolivia, dirigida también por un militar, el General Hugo Banzer, ofreciendo salida al mar por  el “corredor” a cambio de compensaciones territoriales.

En esta ocasión se consultó al Perú, como establecía el Tratado de 1929. La contrapropuesta de Lima, ya con Morales Bermúdez de Presidente, aceptó que Bolivia tuviera territorio en gran parte del “corredor” pero cuando llegó al mar se estableció una zona de común dominio de Bolivia, Chile y Perú. Más aún, Arica pasaba a tener una administración tripartita.

Como el peligro de guerra había pasado el general Pinochet desahució las conversaciones. Y pese a los esfuerzos bolivianos,  Santiago no ha vuelto a ofrecer salida al mar, con soberanía, a La Paz.

Es importante recordar esta negociación tripartita por las siguientes razones:

1.- Los tres países  tenían gobiernos militares y, en esas condiciones, la opinión pública no podía expresarse. Y ello afectó especialmente a los nacionalistas que se habrían opuesto a las conversaciones.

En otras palabras, las ofertas de los tres gobiernos, son lo máximo que pueden conceder.

2.- Como datos a recordar conviene acotar:

–Chile ofreció salida al mar.

–Bolivia aceptó, en un principio entregar compensaciones territoriales.

–Perú  se mostró de acuerdo en que se borrara gran parte de su frontera con Chile, irrumpiendo Bolivia.

–Perú exigió compensaciones a Chile para su aceptación a los cambios fronterizos y lo hizo pidiendo un aumento en su influencia en Arica.

En las negociaciones que condujeron al Tratado e 1999 Lima trató de crear un enclave en Arica, aspirando a unir la estación del ferrocarril,  el edificio de la Aduana y el molo en el puerto. Y a ello se agregó dar un status especial a la zona de El Chinchorro, que se encuentra en Arica y que es propiedad privada del Estado peruano.

En resumen. Cualquiera eventual negociación de salida al mar para La Paz por el “corredor”, para concretarse, Santiago tendría que dar a Palacio Pizarro, como compensación, una mayor  ingerencia  en el puerto y ciudad de Arica.

En estas condiciones se hace muy difícil una solución al norte de Arica si, en algún momento, se generara un clima propicio para las negociaciones  entre Palacio Quemado y La Moneda. 

Los Tratados de 1903 y 1904

En diversas oportunidades los portavoces bolivianos, en los foros internacionales, han señalado que el tratado de 1904 se efectuó bajo  condiciones de amenaza de fuerza, por parte de Chile, quien abría concentrado a enormes efectivos militares en las frontera.

Esta afirmación es inexacta.

El tratado de 1904 es consecuencia de la disputa por el territorio de El Acre entre Brasil y Bolivia y que dio origen al tratado de 1903.

El desarrollo de la industria automotriz, a fines del siglo XIX y principios del XX, llevó a la necesidad de abastecimiento de caucho (la “borracha” para los brasileños) para la producción de neumáticos.

El caucho se extraía de la resina de un árbol en la Amazonía y Bolivia contaba con grandes recursos en la Provincia del Acre. Sin embargo, Brasil tenía más facilidades de  comunicación, usando los ríos, para llegar al Acre. Bolivia debía bajar de las tierras altas a la selva y no tenía  caminos  adecuados. Como consecuencia comenzaron a llegar a la zona del caucho, campesinos pobres  brasileños, los “siringueiros” y en 1902 estallaron las hostilidades ante el deseo de independizar El Acre de La Paz. Las tropas bolivianas derrotaron repetidas veces a los rebeldes pero finalmente Palacio Quemado se allanó a lo inevitable: ceder El Acre ante el desnivel de poderío  militar con Brasil.

Aquí hay que  hacer otra acotación

Después de la Guerra del Pacífico una oligarquía minera y comercial tomó el control del poder en La Paz, desplazando a los militares, pese a que contó con la colaboración de varios generales. Pero el énfasis de la “rosca” como se llamó al nuevo grupo empresarial, que contaba con nombres como Aramayo, Patiño y Hostchild, era recaudar fondos para  el Estado, construir  caminos y ferrovías que vincularan a las regiones periféricas, aunque hubiera que ceder territorios.

Para ello había que consolidar la paz con Brasil y con Chile y de ahí las negociaciones simultáneas con Rio de Janeiro y Santiago que dio origen a los tratados de 1903 y 1904. Los objetivos, como se ha dicho eran:

-Paz en las fronteras

-Construcción de ferrocarriles

–Compensación pecuniaria por la cesión de territorios.

Es interesante comparar el articulado de ambos tratados  ya que hay grandes semejanzas. De hecho, existieron conversaciones entre La Moneda e Itamarati para coordinar sus posturas frente al Palacio Quemado e impedir que éste pudiera aprovecharse de una rivalidad, de sus contrapartes, para obtener condiciones más favorables.

Los puntos comunes  de los tratados de 1903 ( Brasil) y 1904 (Chile) son:

-Concesión de una compensación financiera a Bolivia. Brasil 2.000.000 de libras esterlinas, Chile 300.000

– Condonación de deudas soberanas a Bolivia

-Construcción de ferrocarriles.- Chile , Arica. La Paz. Sobre este punto reclamó el Gobierno del Perú, sin mayor resultado, ya que Chile estaría tomando obligaciones  y construyendo ferrovías en territorios  aún en disputa por Arica-Tacna.

– Brasil , Ferrocarril Madeira- Mamoré

-Facilidades para la construcción de aduanas bolivianas en las zonas fronterizas.

El artículo 5 del Tratado de 1904 trae una cláusula interesante: El establecimiento de un Tribunal de Arbitraje para zanjar diferencias sobre la interpretación de las normas del Tratado o del cumplimiento de las obligaciones contraídas. El primer árbitro designado fue el Emperador de Alemania, pero en 1907 el Kaiser rechazó esta calidad. En su remplazo fue designada la Corte Internacional de Arbitraje de La Haya.

El árbitro no tiene facultades para dar , eventualmente, salida al mar a Bolivia pero si para despejar problemas de la aplicación de las normas.

En este sentido podría ser un mecanismo para solucionar diferendos como el uso de las aguas del Lauca o del Silala.

La derrota boliviana en 1920 ante la Sociedad de las Naciones

Al término de la Primera Guerra Mundial ( 1914-18) se efectuó, en 1919, la Conferencia de París en la cual el Presidente de EEUU, Woodrow Wilson, los Primeros Ministros de Gran Bretaña, Lloyd George, Francia, Georges Clemenceau , e Italia, Vittorio Adorno, tuvieron que lidiar con la creación de numerosos países, surgidos del desmembramiento de los Imperios de Alemania, Otomano, Austria-Hungría y  parte del ruso.

Se trató de una enorme cantidad de estados, con poblaciones étnicas superpuestas, fronteras poco claras y casi todos ellos con recuerdos de glorias pasadas, cuando eran más extensos  – o así lo suponían- hasta que una potencia rival los derrotó y los redujo en tierras e importancia.

Conciliar las diversas peticiones territoriales tomó el año 1919 y fue un proceso agotador para los cuatro grandes líderes, a que hemos hecho mención, creadores del Nuevo Orden Mundial.

Terminadas las largas, tensas y tediosas negociaciones,  se llegó al consenso que las nuevas fronteras eran irreversibles y que no  se aceptarían revisionismos a menos que fueran producto de un acuerdo mutuo o de otra guerra.  Es así que el general turco Mustafá Kemal Ataturk desalojó de Anatolia a los griegos y otros ocupantes y se procedió a una nueva fijación de las fronteras de Turquía.

La Segunda Guerra Mundial trajo nuevos estados y otros trazados de límites. El fin de la Guerra Fría llevó a la desmembración de la Unión Soviética y Yugoslavia y con ello a la aparición de otros países.

A esto hay que agregar el proceso de descolonización de  Asia y África  y el Caribe y la aparición de más estados. (sigue….)

Compartir
Artículo anteriorLa economía circular con Huella Ambiental, el caso Colruyt Group
Artículo siguienteWelcome to the new royal baby
Alberto Sepúlveda Almarza
Presidente, Asociación Chilena de Especialistas Internacionales (ACHEI) Abogado, Universidad Católica de Chile y Universidad Complutense de Madrid. Master en Relaciones Internacionales (M.A.) y Master en Derecho y Diplomacia (M.A.L.D.) ambos de la Fletcher School of Law and Diplomacy de EEUU. Diploma de Estudios Internacionales de la Escuela Diplomática de España. Diploma en Ciencia Política y Derecho Constitucional del Centro de Estudios Constitucionales de España. Doctor en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Profesor en varias universidades chilenas, de EEUU, y de la Escuela Diplomática de España y de la Academia Diplomática de Chile.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here