El PIB se contrajo un 2,2% en 2016 a raíz de de la caída de la inversión (-5,1%) y el consumo privado (-1,4%) y del aumento de las importaciones (5,7%). El crecimiento de las exportaciones (3,7%) y del consumo público (0,3%) compensó parcialmente lo anterior. En lo que respecta a la oferta, los sectores productores de bienes registraron una caída del 5,7%, que responde principalmente a la retracción de la construcción (-11%), la industria manufacturera (-5,6%) y el sector agropecuario (- 5,7%). Los servicios registraron una variación nula. Se destaca el descenso de la intermediación financiera (-3,8%) y del comercio mayorista y minorista (-2,4%).

El PIB del primer trimestre de 2017 registró un incremento interanual del 0,3% y del 1,1% respecto al trimestre anterior en su medición sin estacionalidad.
Esta recuperación se asocia principalmente al crecimiento interanual de los sectores transporte y comunicaciones (3,7%), actividades inmobiliarias y empresariales (2,7%), agropecuario (4,3%), e intermediación financiera (2,4%).

La primera etapa del nuevo Gobierno, que asumió en diciembre de 2015, se caracterizó por la implementación de un conjunto de medidas tendientes a revertir la crisis de iliquidez de divisas, como la desregulación del mercado de cambios, la liberalización de los flujos transfronterizos de capital, la eliminación de los derechos de exportación y la resolución del conflicto con los denominados holdouts. Este conjunto de reformas, a las que se sumó la implementación de una política monetaria restrictiva, permitió estabilizar el mercado de cambios en un plazo relativamente corto luego de la devaluación de diciembre de 2015, en un contexto de retracción del nivel de actividad.

Una vez estabilizado el mercado cambiario, la política económica se focalizó en el reordenamiento de las cuentas públicas. Ante la reducción de los ingresos públicos derivada de la rebaja de impuestos y la contracción de la actividad, se adoptaron medidas destinadas a mejorar el resultado fiscal por el lado del gasto, como el ajuste de las tarifas de la energía y el transporte. Dicho ajuste no llegó a compensar la merma de los ingresos, por lo que el déficit fiscal aumentó y se financió principalmente con endeudamiento externo.

Con el fin de hacer frente al déficit primario y cubrir las necesidades de financiamiento del sector público, en 2016 el Gobierno realizó emisiones por aproximadamente $65.000 millones (12,9% del PIB). Tras hacer frente al pago del acuerdo con los holdouts y a otros compromisos, la deuda pública aumentó $34.800 millones y llegó al 54,2% del PIB. En tanto, la deuda externa del gobierno general aumentó $26.600 millones  (un 30,5%) hasta alcanzar el 22,5% del PIB.

En el primer cuatrimestre de 2017 los gastos primarios continuaron creciendo por encima de los ingresos (35,8% y 32,0%, respectivamente), lo que produjo un incremento del déficit primario de un 2,4% del PIB en los primeros cuatro meses de 2016 a aproximadamente un 3,1% del PIB en el mismo período de 2017. Si se consideran los ingresos extraordinarios generados por la política de exteriorización de capitales, el déficit primario del primer cuatrimestre del año se reduce a un 1,8% del PIB. Entre las partidas del gasto se destaca la estabilidad nominal de las transferencias al sector privado en concepto de subsidios a los servicios públicos (tras los ajustes tarifarios de 2016 y las primeras modificaciones de 2017) y un marcado incremento de los gastos de capital y transferencias a las provincias. Con respecto al resultado financiero, se destaca el incremento del pago de intereses de la deuda (140% interanual en 2017), tras las emisiones del año anterior.

El presidente Mauricio Macri recibió al titular del Banco Mundial, Jim Yong Kim, quien destacó que la economía argentina está avanzando “en una dirección prometedora” y anticipó que el organismo internacional otorgará el año próximo “fondos frescos de hasta 2.000 millones de dólares”. Jim Yong Kim señaló
“Señor Presidente, usted ha emprendido reformas difíciles para estabilizar la economía, abrir Argentina al mundo y aumentar la transparencia y esas reformas están sentando las bases que ayudarán a una mayor inversión y creación de empleo de manera sostenible.” Agregó “Nuestro fuerte respaldo a la Argentina continuará. Durante el próximo año esperamos comprometer fondos frescos de hasta 2.000 millones de dólares, mil para el sector público y mil para el sector privado.”

La general aumentó $14.100 millones en el primer trimestre del año, un 12,3% respecto del último trimestre del año anterior, hasta alcanzar un 23,1% del PIB. Para 2017 el Gobierno proyecta un déficit primario del 4,2% del PIB y un déficit financiero del 3,7%. Las proyecciones oficiales de déficit financiero implican un incremento de la deuda de aproximadamente $20.100 millones, lo que llevaría la deuda total al 54,3% del PIB.

En 2016 el Congreso aprobó la Ley 27.264 que prevé beneficios impositivos, administrativos y de financiamiento para las pequeñas y medianas empresas (pymes) y la Ley 27.328 de Contratos de Participación Público-Privada, cuyo objetivo es dinamizar inversiones realizadas por el sector público con apoyo del sector privado. A su vez, en 2017 se dispuso la extensión de la cobertura y el aumento de las alícuotas de los reintegros impositivos a los sectores exportadores para dinamizar las ventas externas. Por otra parte, se eliminó el arancel del 35% a las importaciones de un conjunto de productos electrónicos, principalmente computadoras portátiles y tabletas, con el objetivo de reducir los precios internos de estos productos.

Respecto a las políticas sociolaborales, a fines de 2016 se aprobó la Ley de Emergencia Pública, que apunta a reconvertir los programas sociales existentes y garantizar a los trabajadores del mercado informal una serie de beneficios similares a los de los trabajadores registrados. A su vez, en febrero de 2017 se modificó la Ley 24.557 de Aseguradoras del Riesgo del Trabajo (ART), orientada a reducir la cantidad de juicios sobre accidentes laborales, lo que constituye el primer paso de una agenda de reformas destinada a reducir los costos laborales.

En 2016 el índice de precios al consumidor aumentó un 41% en el promedio del año. Los mayores incrementos se observaron durante el primer semestre, cuando el promedio de la inflación mensual llegó al 4,1%, y estuvieron asociados al alza del tipo de cambio nominal, la eliminación o reducción de los derechos de exportación y el aumento de las tarifas de los servicios públicos. En el segundo semestre de 2016, con estabilidad cambiaria y sin nuevos incrementos de tarifas, el ritmo de incremento del índice de precios al consumidor se redujo, y llegó a un promedio del 1,4% mensual. En el primer cuatrimestre de 2017 la dinámica del índice de precios volvió a registrar un incremento, que se explica por el aumento de los precios regulados (principalmente de los servicios públicos, los peajes, las cuotas escolares y los servicios de medicina prepaga), y el ritmo de incremento promedio alcanzó el 2,2% mensual. Se espera que, de mantenerse la estabilidad cambiaria y no producirse nuevos ajustes de tarifas de servicios públicos, la dinámica de precios se reduzca en la segunda mitad de 2017.

Las remuneraciones nominales, medidas por el índice de salarios del Instituto Nacional de Estadística y Censos, registraron en 2016 incrementos interanuales del 33,4% en el sector privado registrado y del 31,6% en el sector público. El salario mínimo vital y móvil registró un aumento anual medio del 32,8% en 2016. Se trata de incrementos inferiores al aumento de los precios al consumidor que implicaron un deterioro de los salarios reales. Las jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares tuvieron un incremento interanual del 29% en marzo de 2017, también por debajo de la inflación.

Por último, la tasa de desempleo del cuarto trimestre de 2016 fue del 7,6% y la tasa de participación fue del 45,3%. Estas cifras corresponden a nuevas estimaciones oficiales y no son comparables con mediciones anteriores. Según la información del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, en 2016 el empleo registrado total creció en promedio un 0,7% interanual en el marco de un crecimiento del trabajo por cuenta propia (1,8%) y del empleo público (2,4%) y de una contracción de la cantidad de asalariados registrados en el sector privado (-0,7%). En el primer trimestre de 2017, la desocupación fue del 9,2% y la tasa de participación del 45,5%. Asimismo, el empleo registrado tuvo una expansión interanual del 0,9% debido al aumento del número de ocupados por cuenta propia (3,8%) y en el sector público (1,0%), mientras que el empleo privado registrado continuó descendiendo (-0,2%).

Fuente: CEPAL

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