Brasil: una amarga derrota. Un escenario político preocupante

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Tal como se preveía, la ola ultraderechista llegó a las costas tropicales del Brasil. El ultranacionalismo verde amarelo entró   en sociedad en esta gran nación con el aplastante triunfo electoral de Jair Bolsonaro. 

Recapitulemos, el domingo 7 de octubre se llevó a cabo la primera vuelta de la elección presidencial y parlamentaria en Brasil. Los dos candidatos que pasan a la segunda vuelta son: el líder ultranacionalista, Bolsonaro que alcanza el 46% de los votos y su contendor, Fernando Haddad logra el 29,3%. Al margen de quienes pasan al balotaje, esta primera vuelta si trajo una sorpresa política significativa. Los resultados mostraron, pese a la sorpresiva votación del candidato ultraderechista Bolsonaro, el desplome de dos partidos del centro político, los cuales habían sido relevantes desde el retorno a la democracia, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del ex presidente Fernando Henrique Cardoso y el del Movimiento Democrático (MDB), del actual presidente del Brasil, Michel Temer. 

Los resultados del balotaje del 28 de octubre pasado, le dieron un enorme respaldo electoral a Jair Bolsanaro por sobre a Fernando Haddad. Este último no logró atraer al centro político democrático, para que fuesen parte de un bloque político que pudiese enfrentar con éxito las tendencias populistas proto fascistoides que giran alrededor del recientemente elegido presidente. Se confirmó, tal como lo previeron las encuestas -en este caso, si acertaron- que las mejores opciones para llegar al Palacio de Planalto, sede del ejecutivo brasileño, las tuvo el candidato Bolsonaro. El resultado de esta contienda electoral del domingo 28 de octubre fue el siguiente: de un universo electoral de 147 millones, votaron en esta vuelta 105 millones, lo cual significo una abstención del 28,7%, es decir 42 millones, votos nulos y blancos 11 millones aproximadamente. La votación del candidato Bolsonaro fue de 57,7 millones, lo que representa el 55% y por Haddad lo hicieron 47 millones con el 44,8%. Por cierto, una diferencia electoral notable.

Bolsonaro y la región

El triunfo de Bolsonaro, en opinión de expertos tanto brasileños como latinoamericanos da inicio a una era política de incertidumbres, no tan solo para la sociedad brasileña, sino también para el conjunto de los países de América del Sur. Ya en algunas declaraciones del propio presidente electo, como particularmente de su entorno político hacen prever un giro de la tradicional política exterior de este país, la cual le había dado una importancia significativa a la región, sobre todo bajo los gobiernos del PT. Se señala que estará en cuestión, el futuro de la integración de la región puesto que se presume que el gobierno futuro de Bolsonaro, siguiendo el estilo y visión de “América First” de Trump, podría enarbolar la bandera “Brasil Primero”.

¿El PT en su laberinto?

El PT, fundado en plena dictadura, en febrero de 1980, como producto de diferentes tendencias políticas e ideológicas de la izquierda brasileña no tradicional, y con una fuerte impronta de lo que se denominó el “novo” sindicalismo. El  principal líder del PT, sin lugar a dudas, ha sido el otrora obrero metalúrgico de Sao Bernardo, Lula da Silva, el cual posteriormente fue presidente del país entre el 2003 al 2011. El PT, en su momento considerado como un partido político que venía a renovar la política  y a la izquierda de su país era observado en América Latina como un referente político y social moderno, más bien alejado de las ideologías y el quehacer político de las izquierdas tradicionales de la región. De este modo, la crisis actual, política, ideológica y ética del PT es vista con profunda preocupación por el progresismo y el socialismo democrático latinoamericano.

Volviendo a los resultados de esta elección otro factor de relevancia, es lo que tiene que ver con el futuro político del PT y de los demás partidos derrotados por el efecto Bolsonaro. Ya lo señalábamos previamente, el aniquilamiento del centro político, del PSDB y el MDB y la incapacidad de éstos de no haber sido una alternativa política permitieron esta irrupción del ultranacionalismo brasileño. Por cuanto, no tan solo es el PT el principal responsable de este advenimiento ultra conservador, nacionalista, xenófobo y misógino, todo esto encarnado en Bolsonaro, sino también hay otras responsabilidades políticas que hasta el momento no han sido asumidas por los otros referentes de la política brasileña.

Reflexiones preliminares

Lo expuesto, no debe dejar de lado, la profunda autocrítica que el PT debe iniciar, analizar ampliamente su paso por los gobiernos que encabezó, sus errores, así como también sus logros (1). Lula en algún momento lo hacía presente: “El PT vivía un momento de cansancio”. Sus cuadros “solo piensan en cargos y empleos, en ser reelegidos. Nadie trabaja gratis como antes”. El PT, en este sentido, esta al debe, no reaccionó oportunamente en los escándalos de corrupción del menselao y petrolao, lo cual dio origen a la persecución de la justicia brasileña -en forma especial, por parte del Juez Moro– y esto, desde el punto de vista político el demonizar al PT en el antilulismo y antipetismo le dio un enorme redito político electoral a Bolsonaro.

Sin embargo, hay que constatar, que si bien observamos un declive y castigo electoral del PT, este partido no ha desaparecido, tiene una votación propia de un 29%, son la primera mayoría en la Cámara de Diputados y conservan importantes Estados federados, sobre todo en el noreste del país. Es decir, la llama de la oposición democrática al ultranacionalismo “tropical” no se ha apagado, pese a esta amarga derrota política del progresismo, y del retroceso democrático de la sociedad brasileña.