Brasil, país más grande del mundo

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El domingo 7 de octubre de 2018, 147 millones de brasileños votaron para elegir un nuevo presidente, nuevos gobernadores y nuevos miembros del Congreso Nacional bicameral y las legislaturas estatales.

Captura de foto de la TV Brasileña.

Los resultados “en un momento dado” presentaron al candidato Balsonaro con 49,02% y al representante del PT de Lula con 26,09%. Los resultados finales son 46,7% para Bolsonaro y 29% para PT de Lula.  Según Balsonaro, sin el voto electrónico, realizado con tecnología venezolana, él hubiera ganado. Ninguno de los candidatos presidenciales obtuvo más del 50% de los votos, la segunda vuelta se realizará el domingo 28 de octubre de 2018.

EL PT de Lula ha creado una gran crisis en Brasil y en toda Latinoamérica, a excepción de Costa Rica, Uruguay y Chile.  Lula con Odebrecht, generó corrupción, una estrategia para influenciar la “marea roja” que inundaba Latinoamérica. El dinero de esta empresa alteró los resultados políticos en varios países, como dijo un procurador peruano “Odebrecht pone y saca presidentes”. Incluso logró el ingreso de Venezuela en el Mercosur. En realidad, el gran defecto de la izquierda, de todas las izquierdas, es que “no saben trabajar, saben tocar las cuerdas sensibles de los desheredados, acompañarlos en su dolor, buscar un enemigo común y destruir. No conozco a una izquierda que haya construido, todas amarran los recursos, los mal-manejan, crean pobreza. Tantas ideas pocas realizaciones.

En Brasil, se vive también una crisis de seguridad. Recientes encuestas muestran una gran desilusión de los ciudadanos por la clase política, sumamente desacreditada, con Lula da Silva en la cárcel por 12 años por corrupción. José Dirceu, ex jefe del gabinete ministerial del ex presidente Lula da Silva y fundador del Partido de los Trabajadores (PT),  purga una condena de más de 32 años de prisión por su participación en la red de corrupción del caso Lava Jato.

No podemos olvidar cuando, Dilma Rousseff, como presidenta de Brasil y con el fin de evitar una posible detención del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ella le envió un documento con su nombramiento como ministro para ser usado “en caso de necesidad”, lo demuestra  una conversación telefónica grabada por la Policía Federal. Dilma Rousseff no ha sido elegida por la ciudadanía en estas elecciones.

En el gráfico, vemos la decreciente influencia del PT desde el año 2002, ha disminuido su influencia hasta llegar a situarse solamente en la zona con mayores necesidades en Brasil.

Captura de foto de la TV Brasileña.

No se puede culpar a la ciudadanía brasileña de elegir a quien no ha robado, todo lo actuado a la luz del sol puede ser discutido, debatido, la democracia exige el debate. Lo que no se ve es la corrupción y el robo. El trabajo del PT, Lula da Silva y Odebrecht aún debe ser analizado a nivel internacional. Mucho daño ha causado en América latina.

La ciudadanía brasileña rechaza al PT, lo ha demostrado en las urnas. Más aún cuando en su discurso no habla a la gente de Brasil-Nación sino habla del “Partido”, la bandera que presentan es “roja”  y no la brasileña, la ciudadanía está convencida que ellos quieren dar continuidad a los escándalos, a la corrupción, al desvío de fondos, a la falta de seguridad.

Bolsonaro, el famoso out-sider, “no está involucrado en casos de  robo, ni en el sistema de corrupción”. Quiere traer a la superficie toda la información que ha sido escondida a los brasileños sobre el dinero del BNDES, el dinero desviado de PETROBRAS.

No es el candidato ideal, pero entre los dos extremos, nos señalan nuestros amigos brasileños, hay detalles que no pueden ser dejados de lado: “él habla de BRASIL, él habla del pueblo BRASILEÑO, él habla de los símbolos amados que nos unen y nos representan a todos: nuestra bandera, nuestro himno!”

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