Maria Fernanda CABAL, una mujer en el corazón del electorado. Una batalla de «David contra Goliat»

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La cuestión que estamos debatiendo hoy hace referencia al curso de las próximas elecciones presidenciales y legislativas previstas para 2022. Estos comicios constituirán una verdadera prueba de fuego para medir la madurez política y democrática de nuestro pueblo. El país necesita urgentemente la plena participación de las mujeres en todos los niveles de la planificación y de la toma de decisiones, en los puestos de decisión política y de poder, y en todos los ámbitos de la vida, para alcanzar sus objetivos. Si nos limitamos a esperar un cambio de mentalidad, podríamos seguir teniendo este debate hasta cuándo nuestros bisnietos sean grandes. Si dejamos esta cuestión en manos de, digamos, los hombres, nada cambiará. Esto no se debe a que no haya mujeres competentes, sino a que siempre hay otras personas más importantes y que tienen prioridad: los hombres de los partidos políticos eligen a hombres. Mientras sigamos así, las mujeres no tendrán ninguna oportunidad, siempre infravaloradas y, de este modo, supone una pérdida para la sociedad en su conjunto. Por desgracia, vivimos unos tiempos en los que es más fácil dividir un átomo que eliminar un prejuicio. La presidencia y el congreso todavía están dominados por los hombres, y quiero una vez más hacer hincapié en la necesidad de la paridad, tanto de jure como de facto. La igualdad es uno de los valores fundamentales. La política ya no se establece de acuerdo con lo que los hombres consideran importante o de que las mujeres son aparentemente incapaces de hacerse un sitio en los partidos y en los corazones del electorado. Ya no se espera que las mujeres dejen las decisiones más importantes a los hombres. Las mujeres son heroínas de la vida diaria, a quienes les gustan las cosas más concretas. “Cuando las mujeres acceden a la política, cambia la organización del trabajo político y en la agenda política aparecen nuevas cuestiones. Es más, las mujeres por naturaleza tienen percepciones ideológicas y políticas diferentes”. Este progreso contribuye a una mayor igualdad entre las personas que la constitución se ha comprometido a respetar, especialmente para las mujeres jóvenes y las mujeres con familia. Por fin se habla de la extrema importancia de la elección de la primera mujer Jefe de Estado en Colombia. Elegir una mujer Presidenta de Colombia sería justamente una señal política que el país necesitaría urgentemente ahora, en aras de la estabilidad y la eficacia política y económica, una cuestión que afecta al futuro de toda la sociedad y no solo al de las mujeres. Hoy en Colombia nos unimos a este esfuerzo colectivo permanente que apunta a consolidar el Estado de Derecho, la democracia y la gobernanza, y las elecciones nos ofrecen una oportunidad de demostrar nuestra decisión de hacerle frente.

Una batalla de «David contra Goliat»

La batalla democrática “desigual” librada por Maria Fernanda CABAL con vistas a las elecciones presidenciales del próximo año, parece la de David contra Goliat – el gigante, los candidatos hombres son la mayoría, y al parecer tienen mayor ventaja, sin embargo ya sabemos cómo terminó esa historia. De pronto, la candidata presidencial Maria Fernanda CABAL se ha convertido en la nueva estrella de la política y los medios, y puede cambiar el escenario en las elecciones presidenciales. Por supuesto, estamos ante un caso de David contra Goliat el filisteo. Todos los patriotas, todos los que rechazan la concentración de poder económico, judicial, político y mediático, todos los que creen que el pueblo tiene derecho a decidir su propio futuro, tienen que demostrar hoy su apoyo a ella y ayudarle a resistir las presiones de las que es objeto y las aún mayores que deberá soportar en un futuro próximo. Es hora de que todos y cada uno de nosotros que creemos en el buen gobierno y en el estado de derecho, ofrezcamos nuestro apoyo que van mucho más allá de palabras gastadas del uso común y obvio, lo que afirma el derecho de la ciudadanía a decidir democráticamente. MF Cabal está demostrando un liderazgo efectivo, evitando todas las cuestiones que puedan dividir sus filas. No sólo ha hecho gala de una gran dosis de valor y tenacidad al enfrentar a esos muchos intereses creados, en lugar de limitarse a ejercer la prudente diplomacia, sino también de una gran resistencia a todo tipo de agresiones, mentiras e injusticias. La Sra. Cabal cuenta con las competencias, los valores y los conocimientos necesarios para actuar en el entorno cada vez más complejo de la escena política y una habilidad extraordinaria para establecer consensos y las aptitudes para actuar de manera innovadora. Es una mujer de carácter fuerte y una actitud de fe muy convincente para resistirse a la tentación, goza también de una muy buena reputación y confiabilidad entre todos nuestros públicos, por lo que damos las gracias por su labor. Es una buena política con carisma y extraordinariamente coherente, franca y realista, que le ayudará a navegar el denso y riguroso proceso de enfrentar el reto de gobernar un país de más de 50 millones de personas y hacerle frente a la sombra al reto de Goliat. Es una «líder de gran integridad», que rompe el molde y determina esa «discontinuidad» que tantas veces hemos implorado. Al mismo tiempo, posee las sobresalientes cualidades mostradas por David en su victoria sobre Goliat que, en su ser gigantesco, parece imbatible -aunque sus pies están hechos de arcilla, sigue siendo un gigante que inspira miedo-. El Goliat al que nos referimos es un dinosaurio político carnívoro, una especie de monstruo burocrático difícil de controlar y un sistema insostenible.  Es una clase dominante acorazada que se comió nuestro futuro en lugar de cultivarlo. Lo cierto es que el futuro llega, a pesar de todos los intentos de bloquearlo o frenarlo. Hoy sabemos quién es el joven David, capaz de transmitir y difundir los valores y sentimientos primordiales del pueblo soberano, que derrotará al dinosaurio Goliat. El ejemplo del pequeño y desafiante David como metáfora – una cita de los evangelios – que se embarcó en la lucha contra Goliat –  se identifica con el compromiso inconmensurable que la futura presidente Cabal tendrá que asumir para conquistar un futuro mejor en este país martirizado; un futuro de libertad y prosperidad y en el que podemos influir para bien o para mal. Y para conquistar ese futuro tenemos dos alternativas, señorías: o realizamos nuestros mejores sueños de una Colombia unida y democrática, de una Colombia que en su unidad  y dentro de su diversidad hable con la voz de la mujer, la voz de la mitad de la Tierra o tendremos que aprender a vivir con nuestras peores frustraciones. Esto es un llamado para una batalla entre lo correcto y lo poderoso. Sí queremos que esto sea posible, y no solo deseable, tenemos que actuar desde ahora de forma que la campaña de 2022 afirme y haga fructificar el principio de la democracia efectiva en la que una mujer pueda ser Presidenta de Colombia. Las mujeres constituyen la mitad de la nueva Colombia y es absolutamente fundamental que esta mitad, también participe en la vida política, en la elección de la primera mujer Jefe de Estado, siguiendo el principio de la democracia paritaria y en igualdad de condiciones con los hombres. Uno vota tanto al candidato como al partido y, en la práctica, las elecciones han consistido en gran medida en elegir a una persona, dando prioridad a los candidatos sobre los partidos, que se mantienen en un segundo plano. En este punto se hace claro que es una cuestión de preferencia personal, y no de polaridad, la elección de un candidato para ocupar la presidencia. Colombia necesita de un presidente que sea capaz de hacer frente a gigantes todopoderosos y a los carteles rivales, al narcotráfico y al terrorismo, reducir las actividades de las bandas callejeras y combatir eficazmente a la delincuencia organizada en todos sus frentes activos, es el derecho de la sociedad colombiana a evolucionar por sí mismos y a no ser los marionetas de una política que cree estar siempre en posesión de la verdad y que con la fuerza y el dinero solucionan conflictos, como han demostrado en más de una ocasión. Cuando se trata de combatir la impunidad, hacer aflorar la verdad, y de lograr que haya justicia penal internacional, estamos a favor de dar un importante papel a una mujer presidente como vía principal para lograr la responsabilidad y el respeto por los derechos humanos, reformar la justicia y la administración del poder judicial, prevenir los crímenes y aumentar la efectividad de las leyes existentes. Estamos ante una nueva rebelión del pueblo, ante una revolución democrática fundada en una soberanía popular efectiva, bien motivada, que implica la liquidación del absolutismo tecnocrático y el circo mediático-judicial, y que no debe ser estigmatizada, sino entendida. Ese es el motivo por el que existe una gran satisfacción poder ver hoy los titulares de portada de la prensa popular dedicados a MF Cabal, el nuevo crisol que permite imaginar nuevos comportamientos y nuevas estrategias y el cambio de actitudes para la integración de las mujeres en la vida política, y queremos un firme apoyo de todas las mujeres y de todos los hombres que quieren mejorar las cosas en nuestro país. Solo podremos conseguir un cambio en este sentido a través de una mayor participación de las mujeres en ámbitos donde hay conflictos de opiniones e intereses y también mediante su participación en las organizaciones implicadas. No puede existir una verdadera democracia, si las mujeres no pueden participar en la toma de decisiones en todos los niveles. Si profesamos los valores democráticos, la representación de los pueblos y la participación activa de los ciudadanos, no podemos excluir al mismo tiempo a la mitad de la población de organismos en los que se toman decisiones. El aumento de la participación por parte de las mujeres también significa mayores oportunidades de que la sociedad se preocupe de sus ciudadanos. Salimos perdiendo tanto en recursos como en experiencia si las mujeres no pueden participar en la vida política. En el período previo a las elecciones, tenemos que concienciar e informar a las mujeres, como ciudadanas y votantes, acerca del significado de estas elecciones y de su importancia, incluso de la extrema desigualdad de poder que existe. El futuro de Colombia no se puede planificar en ausencia de las mujeres.  ¿Por qué no se va a votar a las mujeres, entonces, si más de la mitad del electorado son mujeres?

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Martín Eduardo Botero, colombiano de nacimiento. Abogado Europeo inscrito en el Conseil des Barreaux Europèens Brussels. Titular de Botero & Asociados, Bufete Legal Europeo e Internacional con sede en Italia, España y México. Letrado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Presidente y fundador de European Center for Transitional justice y vicepresidente en la Unión Europea de la Organización Mundial de Abogados. Graduado en Jurisprudencia por la Universidad de Siena (Italia) con Beca de Honor del Ministerio de los Asuntos Exteriores italiano.  PhD en Derecho Constitucional Europeo por la Universidad de Bolonia con Beca de estudio del Ministerio de los Asuntos Exteriores italiano y la Unión Europea.  Su último libro lleva por titulo “Manual para la Lucha contra la Corrupción: Estrategia Global: Ejemplos y Buenas prácticas”.