Ingeniería Inca: últimos descubrimientos. Augusto Thornberry

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En un reciente artículo (“El Quechua |Runa Simi| como herramienta de promoción cultural”) en la Revista de la Academia Diplomática del Perú, Carlos Manuel Reus aboga por la causa de que el Perú ponga en práctica una política cultural exterior, basada en el legado de los Incas y, sobre todo, en su lengua nativa, el quechua. Esa lengua es hablada también en Bolivia y Ecuador, y por algunas comunidades en Colombia, Chile y Argentina. El porcentaje de la población en general que habla quechua ha venido disminuyendo notablemente, pero el Perú sigue siendo el país con más hablantes nativos del runa simi.

El prestigio de la civilización Inca es la causa de que el Perú atraiga a muchos turistas de todo el mundo, y de que esos turistas quieran principalmente visitar el Cuzco y sus sitios arqueológicos. Por consiguiente, está claro que Reus tiene razón en cuanto a que el bagaje cultural de nuestra historia, su patrimonio arqueológico y sus expresiones vivas, deberían dar lugar a una política cultural que se constituya en instrumento de la política exterior. 

Además de su impacto en la economía a través del turismo, la cultura inca despierta el interés de científicos y estudiosos de múltiples disciplinas, incluyendo lingüistas, en muchos países del mundo. Por una parte es decepcionante constatar que esos científicos conocen más de nuestros antepasados que nosotros mismos, por lo que hay que llamar la atención de nuestras autoridades competentes en la materia.

Pero por otro lado, esa comunidad peruanista en el exterior puede también ayudar a una política de prestigio basada en nuestro legado, así como contribuir al intercambio de información y a la difusión de este conocimiento. En este punto queremos destacar la reciente publicación de un geólogo brasileño, que aporta datos del mayor interés sobre la arquitectura de Machu Picchu.

En la reunión de la Geological Society of America (GSA) realizada el lunes pasado en Phoenix, Arizona, el geólogo Rualdo Menegat, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul,  presentó un trabajo titulado  “Cómo usaron los Incas las fallas geológicas para construir sus asentamientos”. Un resumen de ese trabajo fue publicado por la prestigiosa revista Science en su número del 24 de setiembre 2019.

Para ponerlo en pocas palabras y de un modo simple, diremos que, según Menegat, las imágenes satelitales y el trabajo en el terreno demuestran que el sitio en donde se ubica Machu Picchu está atravesado por una red de fallas y fracturas geológicas. Desde pequeñas fisuras en las rocas hasta una falla de 107 km. de largo, que define la orientación del valle por donde fluye el río Urubamba. Las principales fallas forman la figura de una equis, y la ciudadela fue construida precisamente en el centro de esa equis. Las edificaciones, los canales subterráneos de drenaje y en general todo el plano de la ciudad, siguen la orientación de las fracturas y fallas.

Las ventajas de esa estrategia son múltiples: las fallas reciben el agua procedente de los deshielos y de las lluvias, y las transportan a la ciudad. Al mismo tiempo, sirven de drenaje en caso de que caigan lluvias torrenciales. Las fracturas geológicas también causaron la fisura de gran parte de las rocas, lo que hace más fácil tallarlas.

La construcción se halla adaptada a las fracturas de las rocas, mitigando peligros geológicos y condiciones climatológicas difíciles. Por último, se trata de un sitio en el que los incas pudieron encontrar numerosas rocas que ya estaban fracturadas, que usaron como cantera para la construcción. Muchas de ellas tenían formas geométricas como triángulos o rombos, que usaron en la construcción de los muros, con gran ahorro de esfuerzo. Si las rocas no hubieran estado ya fisuradas o fracturadas, no habría sido posible construir esa ciudadela, sin herramientas de metal.

Roca fracturada. Foto: Rualdo Menegat

Según la revista del Instituto Smithsoniano (25/9/2019) esta investigación responde por primera vez a la pregunta de por qué los Incas construyeron esa ciudadela colgada en lo alto de la montaña, al borde de un acantilado que da hacia el valle, un sitio aparentemente tan inaccesible y difícil para la construcción. Todo esto revela una técnica de construcción bastante madura, que también fue utilizada para edificar Ollantaytambo, Pisac y la ciudad del Cuzco.

Entrevistado por la revista Newsweek del 24/9/2019, Menegat explica que, en la zona de alta montaña, las condiciones de vida son demasiado duras, si no imposibles. Sólo es posible habitar en los lugares en los que el agua se filtra por entre las rocas, lo que los convierte en pequeños oasis. Esas condiciones se dan en Machu Picchu. Y no es casualidad que los incas hayan descubierto el lugar, ya que aparentemente, ellos sabían que al final de un falla se encuentra el agua. La existencia de la palabra quechua “quijlos”, con la que designan a las grandes fallas geológicas, demuestra indubitablemente que ya tenían este conocimiento antes de la llegada de los conquistadores.      

Conclusión

Los medios de prensa citados aquí concluyen con la idea de que la resistencia de estas construcciones a los embates de la naturaleza durante siglos se debe a la técnica arquitectónica y de ingeniería utilizada. Es algo de lo que podemos hablar con orgullo a las demás naciones. Una tecnología nativa, original y perfectamente adaptada al entorno, hizo posible que la montaña rocosa sirviera de cómodo y funcional hábitat urbano y, a la vez, de monumento histórico, testimonio de la grandeza del Hijo del dios Sol.

Aunque medios como el Smithsonian, Le Courrier International, The Guardian, The Chicago Tribune, entre otros, también se ocupan de las amenazas que pueden afectar a Machu Picchu, esta exposición puede resultar beneficiosa, si es bien utilizada. El año pasado, el portal TripAdvisor designó a Machu Picchu como el monumento No. 1 de su lista, debido a la cantidad de opiniones publicadas en ese sitio web, muy positivas en su mayoría.

El Perú debe invertir en poner en valor otros sitios arqueológicos, otras maravillas que también crearon nuestros antepasados, y que siguen creando sus herederos. Y debe difundir masivamente esos logros. La inversión en Cultura no sólo se recuperará con creces, sino que además le dará al Perú el prestigio que se merece, y le permitirá ocupar un espacio en la prensa internacional, proyectando una imagen positiva. Descubrimientos como el que ha sido presentado esta semana deben ser ampliamente conocidos, en el Perú y en el mundo.

Foto: Rualdo Menegat
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Augusto Thornberry
Ministro (r) en el Servicio Diplomático del Perú. Licenciado en Relaciones Internacionales, Bachiller en Derecho, Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Delegado de la Misión Permanente del Perú ante los Organismos Internacionales en Ginebra (1980-1985), Consejero de la Embajada del Perú en Francia (1988-1992); Secretario Ejecutivo de Cooperación Técnica Internacional en el Perú (1994-95); Sub-Director (1986-88) y luego Director General de Informática del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú (2001-2002); Director Regional del MINRREE en Iquitos (2002-2003); Representante Permanente Alterno del Perú ante la ONU en Nueva York (2012-2015); Cónsul General en Barcelona, España (2003-2006) y en Hartford, Connecticut, EEUU (2015-16); Encargado de Negocios del Perú en Francia (2001) y Jefe de Cancillería en las Embajadas del Perú en Francia (1996-2000), Australia (1993) y Ecuador (2007-2009). Consultor en Cooperación Técnica Internacional, Relaciones Internacionales, Derecho Internacional Público.

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