Hacia la democracia en acción (parte final)

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¿Cuál es el contexto y las tendencias para estas elecciones? Primero, señalar que el país, de 3,5 millones de habitantes, lleva 16 años de crecimiento bajo los gobiernos del Frente Amplio, lo que le da una ventaja, sin duda. Pero ha ido descendiendo su crecimiento, y además se ve ahora amenazado por la crisis argentina, de cuyo turismo e importaciones depende en gran proporción. Y también de la crisis de crecimiento de Brasil, el otro socio gigante, y la desaceleración del comercio y el crecimiento mundial por la guerra comercial y el proteccionismo. En sus exportaciones, hay preeminencia de China, su primer socio (especialmente soja) y la Unión Europea, su segundo socio. Obviamente depende, en gran parte, del ciclo de la economía china, y más recientemente, de las consecuencias de la guerra comercial y tecnológica China-Estados Unidos que afecta no sólo el comercio de la China sino incluso con la Unión Europea.

No obstante, por la estabilidad política, su posición geográfica y la economía que de todos modos crece, aunque sea en menor escala, hay indicios claros de que seguirá atrayendo inversiones y potenciando una apuesta en servicios asociados a un upgrading de su puerto como plataforma logística regional. Enfrenta, asimismo, un importante déficit público y aumento del endeudamiento, además de una cierta parálisis de las reformas necesarias para entrar en la competencia del Siglo XXI. Su pertenencia al Mercosur y la unión aduanera, es hasta cierto punto, un lastre al no poder manejar su política comercial autónomamente, lo que trata de salvar con acuerdos parciales extra Mercosur, o decisiones audaces como incorporarse al proyecto OBOR (la nueva Ruta de la Seda) promovido por China.

En lo social, los organismos internacionales reconocen al Uruguay como una sociedad más igualitaria y con buenos indicadores sociales en educación, salud y protección social. Según el Banco Mundial, el 87% de los mayores de 65 años está cubierto por el sistema de pensiones, de garantía estatal, la pobreza se ubica en el 8% y la extrema en el 0,1%, aunque con importantes disparidades regionales y sectoriales.

En este contexto, de los más de veinte precandidatos a la presidencia, los pronósticos para los tres partidos con opciones, según diferentes sondeos, favorecen al candidato del Frente Amplio (en rangos del 28 al 40%); el Partido Nacional, entre el 28 y el 32%; y el Colorado, entre el 12 y el 16%. Las internas del 30 de junio determinarán finalmente quienes serán los candidatos de cada uno. En el caso del FA, el más probable será el ex Intendente de Montevideo, Daniel Martínez, que compite con la ex ministra Carolina Cosse. En el Partido Nacional, el que lidera es el senador, Luis Lacalle Pou, hijo del ex presidente blanco Luis Lacalle, seguido de lejos por el ex candidato Jorge Larrañaga y el empresario Juan Sartori; y en el Partido Colorado, la novedad es la candidatura del dos veces presidente, Julio María Sanguinetti, que con el 55% de intención de voto en su interna, deja lejos a los demás pre-candidatos. Otra cosa es que las encuestas le otorgan entre un 12 y un 16% en las presidenciales de octubre. En medio de este panorama preelectoral, cabe señalar también un factor nuevo para Uruguay, la emergencia de un nuevo partido, aunque con una intención de voto no superior al 6%, llamado “Cabildo Abierto”, que responde a la tendencia que se observa en otros países de la región -en especial Brasil con Bolsonaro, y en cierto modo Chile, con Kast-, y en España con los postulados de VOX, así como en Italia y otros países del Este europeo: una reivindicación de ultraderecha asociada a la defensa de las dictaduras militares del pasado, una relativización de los derechos humanos, junto con ideas y consignas xenófobas, un nacionalismo-populismo primario, ideas contrarias a la diversidad y los temas de género, y una aproximación simplista y autoritaria a las cuestiones de seguridad. Esto es nuevo como expresión política formal en Uruguay, y se ha hecho más notorio a partir de la decisión del ex comandante del Ejército, Guido Manini, de presentarse como candidato a la presidencia por Cabildo Abierto, que es considerado un partido de ultraderecha y expresión política del mundo militar. El caso adquiere relevancia, porque Manini fue cesado de manera fulminante, hace pocas semanas, por el presidente Tabaré Vásquez por sus críticas a las decisiones del poder judicial en materia de derechos humanos, luego de lo cual decidió presentarse como candidato.

Una última anotación: la relación entre Chile y Uruguay ha sido tradicionalmente muy estable y cercana, en lo político y cultural. Neruda y Mistral tienen una importante presencia en el país, así como los escritores y autores uruguayos en el nuestro. El fútbol, claro, es otra cosa. En lo económico-comercial, estamos vinculados por el acuerdo de Chile con el Mercosur y un acuerdo bilateral recientemente firmado, para un intercambio de unos 300 millones de dólares, y una inversión chilena cercana a los 5.000 millones de dólares. Si bien estas cifras no son comparables a las que tenemos con Brasil y Argentina, la estructura de nuestras exportaciones, y sobre todo las oportunidades que brinda el Uruguay a los negocios con Chile, y viceversa, son destacables por su alta potencialidad.

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Hector Casanueva
Héctor Casanueva ex-Embajador, Representante Permanente de Chile en Ginebra ante la Organización Mundial del Comercio, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Posee un Máster en Comunidades Europeas por la Universidad Politécnica de Madrid y es Profesor de la Academia Diplomática de Chile.

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