¿De qué parte estamos?

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Con motivo del 4 de Julio, estuvo en Roma, como anfitriona en la Embajada de los Estados Unidos, a sus 82 años, es muy vital, entusiasta. Se rumoreaba que podría ser la próxima Embajadora de Estados Unidos en Italia. Ahora, vemos a Nancy Pelosi, en una operación de recuperación de presencia norteamericana en el indo-pacífico y, aunque no lo expresó abiertamente en su agenda, el viaje a Taiwán, estaba previsto.

El 28 de julio, el presidente Biden tuvo una conversación telefónica con Xi Jinping, la quinta conversación desde que Biden inició su presidencia, duró dos horas y veinte minutos. Tres fueron los argumentos: 1) áreas en las que trabajarían juntos, la lucha contra las drogas y los ciudadanos norteamericanos detenidos en China; 2) la guerra Rusia-Ucrania y su impacto mundial; y 3) Taiwán, el presidente Biden reafirmó el compromiso de Estados Unidos con la Política de “Una China”, guiada por la Ley de Relaciones con Taiwán, los Tres Comunicados Conjuntos y las Seis Garantías. Cuando Biden explicó la intención de la portavoz del Congreso, Nancy Pelosi, de visitar Taiwán ante una invitación de dicho gobierno, Xi Jinping le respondió “quien juega con fuego puede acabar quemado”. Biden subrayó a XI Jinping la oposición de Estados Unidos a los cambios unilaterales en el statu quo de cualquiera de las partes y el compromiso con el mantenimiento de la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán.

Como sabemos, Taiwan, es una isla situada en el mar de China, tiene 36 mil km2 y 23 millones de habitantes, la influencia japonesa hizo que esta isla, llamada también Formosa, tuviese una pujante población educada al trabajo.

En 1683 Taiwán inicia a pertenecer a China, pasa en poder de Japón cuando este país vence a China en 1895. China la recupera en 1945 cuando Japón pierde la II Guerra Mundial. Desde 1949, Taiwán se convierte en el refugio del gobierno nacionalista chino vencido por el partido comunista chino. En 1996, Taiwán realiza las primeras elecciones presidenciales democráticas, desde 2016 la actual presidenta es Tsai Ing-wen.

Taiwán, seis veces ha intentado independizarse de China sin resultados, las Naciones Unidas la reconocen como parte de China.

El Taiwan Act, del 24/III/1979 establece “la decisión de los Estados Unidos de establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China se basa en la expectativa de que el futuro de Taiwán se determinará por medios pacíficos y que cualquier esfuerzo por determinar el futuro de Taiwán por otros medios que no sean pacíficos, incluidos los boicots o embargos se considera una amenaza a la paz y la seguridad del área del Pacífico Occidental y de grave preocupación para los Estados Unidos. Estados Unidos proporcionará a Taiwán armas de carácter defensivo y mantendrá la capacidad de Estados Unidos para resistir cualquier recurso a la fuerza u otras formas de coerción que pondrían en peligro la seguridad, o el sistema social o económico, del pueblo de Taiwán”. Además, las relaciones con Taiwán están regidas por Seis Garantías o principios clave de la política exterior (1982), que aseguran tanto a Taiwán como al Congreso de los Estados Unidos que los Estados Unidos seguirán “apoyando a Taiwán incluso si hubiera recortado antes relaciones diplomáticas formales”. Desde 2016, la Cámara de Representantes y el Senado de EE. UU. “adoptaron su contenido formal en resoluciones no vinculantes”.

Son 40 años que ambos países discuten sobre Taiwán, sin embargo, esta vez, parece diferente. China ha crecido, su fuerza económica está presente en el mundo entero. Este octubre/noviembre el XX Congreso del Partido Comunista Chino nombrará por tercera vez a Xi Jinping como presidente de China, esta vez vitalicio, él no debe percibirse pro-occidental. Prevalece en China la idea que Estados Unidos quiere obstaculizar su desarrollo, que China sea sólo consumidora de productos norteamericanos, además China o el sistema autárquico, no quiere que otro país le exija comportamientos de respeto en ámbito de derechos humanos inexistentes en China, Rusia y otros Estados con los cuales está reforzando relaciones.

Una señal del cambio, es la dación de la Ley Nacional Security Law (NSL), contiene una reforma electoral, la reducción de la libertad de prensa, la disolución de muchos grupos de la sociedad civil a favor de la democracia, incluidos los sindicatos, y más restricciones. Un drástico cambio en “un país dos sistemas”, según el Acuerdo China – Reino Unido vigente desde 1983 y valido por cincuenta años, no se cumplió. En la visita del 2 de julio a Hong Kong Xi Jinping explicó “Se adoptó la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong, que ha establecido el sistema legal para salvaguardar la seguridad nacional en la región. El sistema electoral de Hong Kong ha sido modificado y mejorado, materializando así el principio de que Hong Kong debe ser administrado por patriotas”.

Queda Taiwán. El recibimiento a Nancy Pelosi fue magnífico, la gente en las calles flameando banderas y los edificios iluminados con agradecimientos. Ella señaló “la visita de nuestra delegación del Congreso a Taiwán honra el compromiso inquebrantable de Estados Unidos de apoyar la vibrante democracia de Taiwán”, un viaje que incluye Singapur, Malasia, Corea del Sur y Japón, centrado en la seguridad mutua, la asociación económica y la gobernabilidad democrática, promoviendo una región del Indo-Pacífico libre y abierta, más aún cuando ella declara “el mundo se enfrenta a una elección entre la autocracia y la democracia”.

Recibió de la presidenta Tsai Ing-wen la Orden de las Nubes Propicias con Gran Cordón Especial. En su discurso dijo “Hace cuarenta y tres años, con la Ley de Relaciones con Taiwán, Estados Unidos hizo una promesa fundamental de estar siempre con Taiwán… Hoy, nuestra delegación, de la que estoy muy orgullosa, vino a Taiwán para dejar en claro de manera inequívoca: no abandonaremos nuestro compromiso con Taiwán y estamos orgullosos de nuestra amistad duradera…. La historia de Taiwán es una inspiración para todas las personas amantes de la libertad, en los Estados Unidos y en todo el mundo. A partir de un crisol de desafíos, ha forjado una democracia floreciente: una de las más libres del mundo, orgullosamente dirigida por una mujer presidenta….. Hoy, el mundo se enfrenta a una elección entre democracia y autocracia. La determinación de Estados Unidos de preservar la democracia aquí en Taiwán y en todo el mundo sigue siendo férrea. Y estamos agradecidos con la asociación del pueblo de Taiwán en esta misión”.

Las reacciones y pruebas de fuerza de parte de China no se hicieron esperar, ejercitaciones militares aéreas y navales conjuntas en el mar y en el espacio aéreo al norte, suroeste y sureste de Taiwán con el claro objetivo de “defender la soberanía nacional y la integridad territorial de China”, iniciaron el 2 terminarán el 7 de agosto.

La Declaración Conjunta Rusia – China del 4 de febrero, antes de la invasión rusa a Ucrania, está en pleno vigor: inmovilismo chino e inamovible apoyo a Rusia. La Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Federación de Rusia señala “Vemos su visita como una clara provocación en el espíritu de la línea agresiva de Estados Unidos de contención global de la República Popular China…..La parte china tiene derecho a tomar las medidas necesarias para proteger su soberanía e integridad territorial en el asunto de Taiwán”.

Concluye “Pedimos a Washington que se abstenga de acciones que socaven la estabilidad regional y la seguridad internacional, y que reconozca la nueva realidad geopolítica, en la que ya no hay lugar para la hegemonía estadounidense”.

Los Republicanos desde Washington felicitaron a Pelosi por haber llegado a Taiwán, sosteniendo “tenía razón”.

Con sus 82 años, Nancy Pelosi ha realizado un acto político con declaraciones en línea con documentos suscritos entre China, Taiwán y Estados Unidos, en vigor y con validez internacional. Ella, no sólo ha hecho público al mundo que otro problema se avecina, “China quiere que Taiwán sea su Ucrania”, sino que este avance puede ser global. Si la naturaleza del ser humano es ser libre ¿de qué parte estamos?