El incremento de las tasas de interés de referencia, conocida también como tasa de política monetaria, se ha convertido en un instrumento para mitigar la tendencia inflacionaria a nivel internacional. Latinoamérica no es ajena a esta coyuntura, pero algunos países muestran un mayor optimismo que otros, reflejándose en la evolución de sus tasas de interés.
A finales de abril de 2023, Argentina fue el país en poseer la tasa de interés más elevada en la región con 81.00%, seguida por Brasil y Colombia con 13.75% y 13.00%, respectivamente. Las tasas de interés de Chile y México, por su parte, se ubicaron en 11.25% cada una, mientras que la tasa del Perú se mantiene en un nivel de 7.75% desde enero.
La tasa de interés de referencia es una de las herramientas más importante que los bancos centrales poseen. Su movimiento implica dinamizar o enfriar la actividad económica del país, a fin de regular adecuadamente los ciclos económicos. Desde el 2022, la razón del incremento de estas tasas a nivel internacional ha sido la de reducir la presión inflacionaria que afecta a todo el mundo.
En Latinoamérica, al igual que la economía peruana, el interés de referencia de Brasil y Chile se mantienen en un nivel similar al de inicios de año. Este estancamiento de tasas puede originarse en la perspectiva de los banqueros centrales de obtener una reducción de la inflación en el corto plazo; sin embargo, esta disminución no sería lo suficientemente fuerte como para reflejarse en una reducción de las tasas de política monetaria.
El FMI, en su más reciente informe de perspectivas económicas mundiales, hace hincapié en ubicar adecuadamente el nivel de la tasa de interés natural, la cual es una variable no observable, pero que es la herramienta por excelencia para graduar el interés de referencia. Esto es importante, debido a que muchos países, en la actualidad, con el fin de controlar la inflación están desacelerando la economía local.
El combate contra la inflación debe ir de la mano de propiciar la actividad económica de manera saludable, para lo cual la política monetaria y fiscal deben trabajar de manera conjunta. De no producirse este ejercicio, el crecimiento económico de la región en el 2023, podría ser menor a lo que actualmente se espera.








