CAPÍTULO 4
AGRESIVIDAD Y VIOLENCIA VERBAL DURANTE LAS NEGOCIACIONES
Quizás el detonante del retiro de Chile del Pacto Andino fue la actitud intransigente, poco diplomática y hasta violenta que surgió entre los negociadores, de una y otra parte. Del lado chileno, exasperaba al máximo el hecho de que no se tuviera en cuenta la dramática situación económica que vivía el país, la que requería de medidas urgentes de excepción, pues de lo contrario Chile se encontraba en las fronteras de un incumplimiento de las normas del Acuerdo de Cartagena. Chile necesitaba una legalización que solo era posible al través de la firma de protocolos de excepción. La molestia se acrecentaba pues en los hechos, disposiciones importantes del Acuerdo de Cartagena, tampoco las respetaban los demás países andinos, los mismos países que ahora negaban a Chile una salida.
Del lado andino, molestaba el golpe militar y la dictadura que se había instalado en Chile, representada por unos jóvenes economistas que venían a dictar cátedra de lo que había que hacer en materia de política económica, echando por la borda una teoría económica de sustitución de importaciones cepaliana que aplicaba América Latina desde hacía 40 años
Las negociaciones para superar las diferencias tenían lugar fundamentalmente en la sede del Acuerdo de Cartagena, en Lima, Perú, y comenzaron el año 1975, acentuándose el año 1976, pero este último año las delegaciones andinas casi no se hablaban con la delegación de Chile, ni siquiera en los pasillos, y era enorme la presión psicológica de los andinos para que Chile se retirara del Pacto Andino.
Como en todo matrimonio que está a punto de separarse, ninguno de las dos partes tenía claro si convenía en definitiva que Chile abandonara la casa, o había que dar oportunidades de reconciliación. Al menos a comienzos del año 1976, puede decirse que en la mente del Jefe Negociador de Chile, el Ministro de Hacienda Sergio de Castro Spíkula, así como en la mayoría de los miembros de la delegación chilena, el objetivo negociador, más que retirarse del Pacto Andino, era el de obtener una especie de prolongado waiver, que permitiera aplicar la política económica de libre mercado, y por esa vía sanear la economía nacional, para solo después considerar el tema de la permanencia en el Pacto Andino.
Prueba de lo anterior es que una noche de octubre del año 1976, el Ministro Sergio de Castro, convocó a todos los miembros de la delegación de Chile, que alojaban en el Hotel limeño Country, y les formuló la siguiente pregunta, en aproximadamente los siguientes términos:
“Deseo que cada uno de Ustedes me diga leal y sinceramente, su opinión sobre si acaso Chile debe aceptar las propuestas andinas, permaneciendo así en el Pacto Andino, o, por el contrario, tales propuestas son incompatibles con nuestros propósitos, y debemos retirarnos del Pacto Andino. No quiero que me den una respuesta que Ustedes piensen que va a complacerme, sino que me digan la verdad de su pensamiento. Y que el que calle ahora, que calle para siempre. Y para ello, comenzaré por quién está sentado a mi derecha, hasta hacer todo el tour y volver a mí”.
Cabe señalar que todos los allí presentes (unas 8 personas), expresaron de manera terminante que Chile debía retirarse del Pacto Andino. Solo dos funcionarios (los abogados Fernando Morales Barria y Carlota Castro Correa), sentados inmediatamente a la izquierda del Ministro de Castro, expresaron que, no obstante las conveniencias de política económica interna que pudiera traer un tal retiro, no era quizás conveniente retirarse, pues al deteriorarse las relaciones políticas con Bolivia y Perú, ello obligaría a Chile a gastar más en armamento, y lo que ahorrara retirándose, más tarde debería gastarlo en defensa. Además, agregaron, el Pacto Andino tenía un valor político insoslayable, y un retiro profundizaría el aislamiento internacional de Chile. Terminaron diciendo que, en definitiva, desde un punto de vista jurídico, las incongruencias entre la política económica chilena con las decisiones 24 y con el Arancel Externo Común, eran subsanables.
Nunca se sabrá qué hubiera pasado si en esa votación, en el Hotel Country, hubiera ganado el no retirarse. ¿Habría el Ministro de Hacienda conducido la negociación de otra manera? y ¿que condujo finalmente a que los demás países miembros del Acuerdo de Cartagena decidieran irritadamente que Chile debía retirarse?
Como se ha dicho, en un ambiente más que tenso y desagradable, con mucha violencia verbal, Chile y los andinos hicieron diversas y múltiples propuestas, que fueron sistemáticamente rechazadas por uno y otros. Fue así como el predicamento chileno se encontró con la tenaz oposición del resto de países andinos, lo que exacerbó los ánimos chilenos, y decantó la resistencia de los demás países que, rechazando toda fórmula de conciliación, en octubre del año 1976 exigieron el retiro lisa y llano de Chile del Pacto Andino.
El anuncio del deseo andino de que Chile se vaya del Pacto Andino fue dramático. La delegación de Chile estaba esperando una respuesta andina a una última propuesta chilena de avenimiento, en el salón principal del Hotel Country de Lima, esperando que el resto de los países miembros estudiara, en la sede del Acuerdo de Cartagena, lejos de allí, una última fórmula negociadora presentada por Chile, para poder quedar dentro del esquema de integración con waiver. Eran aproximadamente las 12.00 AM del mediodía, cuando el Representante de Bolivia, embajador Vargas Vacaflor, entrando al salón del hotel, se acercó a Fernando Morales Barría, para decirle que los países miembros del Acuerdo de Cartagena, por unanimidad, rechazaban la última oferta chilena, y habían decidido que Chile debía lisa y llanamente retirarse del Acuerdo de Cartagena. Morales se acercó al Ministro de Castro para darle la noticia, y éste vino con el resto de los delegados chilenos a conversar con Vacaflor.
El embajador boliviano no hizo sino repetir al Ministro de Castro lo dicho, esto es, el deseo de los andinos de que Chile se fuera del Acuerdo de Cartagena. Sorpresivamente, el embajador Vacaflor señaló que Bolivia no era partidaria del retiro de Chile, “que eran los otros los que querían tal retiro”, que por ello él nada podía hacer para evitarlo, e intentó negociar entonces allí con de Castro, que no obstante el retiro de Chile, nuestro país conservara al menos el tratamiento de más favor hacia Bolivia y Ecuador. Esta petición boliviana fue rechazada de plano por el Ministro de Castro, quién dijo, “si Chile se retira, nos vamos con todo, sin flecos”. Allí mismo entonces se concertó una reunión con el resto de países miembros, para la tarde, en la idea de que este retiro tuviera alguna formalidad jurídica.
No era menor terminar con un Protocolo ad hoc para el retiro de Chile del Pacto Andino, pues Chile, respetuoso de los tratados internacionales, no deseaba quedar en situación de incumplimiento. Afortunadamente desde este punto de vista, los demás países lo único que deseaban era que Chile se fuera, de manera que se firmó el Protocolo Declaración Conjunta para el retiro de Chile el 30 de octubre del año 1976, en una tarde inolvidablemente desagradable y compleja.
Antes de firmar los acuerdos del retiro total de Chile, y cuando la delegación de Chile analizaba el proyecto de Protocolo de Retiro presentado por los andinos, Fernando Morales Barría sugirió a los negociadores chilenos, que solicitaran a los andinos que quedaran vigentes algunas decisiones del Acuerdo de Cartagena. La idea del abogado era la de hacer más presentable y amigable el retiro ante la comunidad internacional, y no lo que en realidad estaba siendo, una lamentable y violenta expulsión de Chile de ese importante foro internacional.
Los negociadores chilenos acogieron la propuesta de dicho abogado, y luego, al presentarla a los países miembros del Acuerdo de Cartagena, éstos finalmente también la aceptaron. Y así quedó establecido en el texto final del protocolo suscrito esa noche. De manera que, aunque parezca sui generis, esas cuatro decisiones del Pacto Andino siguen jurídicamente vigentes para Chile y para el resto de países miembros del Acuerdo de Cartagena.
Sigue……….






