Franco Parentini de Vetrerie di Empoli, una inspiración de gestión, creatividad y estílo

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¿Cómo se produce ese toque de elegancia y belleza que transforma tu almuerzo o una cena importante? ¿Ese toque de estilo que realza una Mesa, con esa sensación de garbo, educación y consideración en el vivir? Encontré las respuestas en la visita al Taller de Milán de «Vetrerie di Empoli» de la Familia Parentini. 

Revisando la historia de la Familia Parentini, el patriarca, padre de Franco Parentini quien ahora tiene más de 70 años, trabajaba para una empresa que fabricaba vasos verdes de vidrio soplado en Empoli, vendían Damajuanas, vasos verdes de vidrio para la mesa, artesanado de Florencia. Ante el éxito de la venta del «vaso verde», como complemento de la Mesa, deciden abrir tiendas en Roma, Turín, Milán. Al patriarca Parentini le encargan la tienda de Turín, luego la de Milán. En Milán se vendía además del «vaso verde», carteras y sombreros de paja de Florencia. Durante la guerra, un bombardamiento destruyó las vitrinas y su contenido. No obstante, la tienda no cerró.

Después de la guerra, con la llegada de la industria, se transforma el modo de producir, también del «vaso de vidrio verde» que dejó de ser soplado. En Empoli, habían 3,000 sopladores de vidrio. Inicia la transformación, las empresas tradicionales de vidrio soplado en Empoli empiezan a cerrar, el distrito artesanal del vidrio, es ahogado por la tecnología.

La empresa para la cual trabajaba el patriarca Parentini, cerró. Recogiendo el reto, él decide abrir su empresa en Milán: Vetrerie di Empoli.  Luego, el Taller de Milán, en el tiempo, las tiendas en Via Pietro Verri, en Via Borgospesso, finalmente la última en Montenapoleone, 22 en el centro de Milán.

Franco Parentini, el hijo del patriarca, es un creativo, se siente joven y estimulado ante la capacidad creativa que posee, no teme ser copiado, se le ve muy satisfecho, su última creación la copa de vino que bascula «gira e rigira», ha sido ya patentada, los rusos la quieren con el mecanismo cubierto de Swarovski. Él se adapta a las solicitudes, a las culturas, lo puede hacer: es un artesano. Como Coleccionista de arte, se inspira en obras de diferente períodos, recientemente ha creado una línea «art deco», la cual será presentada este septiembre en la Feria de París. 

Su hija, Ilaria Parentini y su fiel responsable de mercados exteriores Simona Belforti, ambas, en coro aprueban la gestión empresarial de Franco Parentini, «es muy competente». Ha sabido adaptarse al tiempo y no ceder a la industrialización, como sucedió, por ejemplo con Richard Ginori ahora adquirida por Gucci, su salida del artesanado para entrar en la industria fue devastador, ahora está recuperando sus niveles de artesanado. Estos productos requieren consumidores que «amen tener una mesa bien servida», usanza que se está perdiendo.

También hay quienes prefieren guardar los servicios de mesa por temor a que se rompan, una percepción del valor por ello lo protege, pero si tiene valor «es importante utilizarlo, mejor si se hace cotidianamente. Si te habitúas a la mesa de calidad todo adquiere un valor diferente, no basta con la comida» nos señala el señor Parentini. 

Él sostiene, ser afortunado, seguramente goza de una gran intuición para los negocios, nos refiere que su gran fortuna son sus tiendas, a diferencia de ser sólo productor, «las tiendas te permiten conocer a tu consumidor, se lleva a la feria lo que ha sido previamente comprobado en las tiendas». Una fortuna y/o capacidad, que es un talento, «si nadie lo toca hay que dejarlo, abandonarlo, es una señal que 90/100 no le gustará al público. Para saber si un producto tendrá un mercado hay que exhibirlo y ver las reacciones». Fortuna, intuición, hasta ahora sus piezas sobreviven al tiempo.

En el video podemos observar como se hace la copa «gira e rigira», como se preparan los platos para  las decoraciones, como se excavan en el vidrio los diseños con la arena dejando el espacio para ser pintado con oro puro. La producción de una botella lleva entre 20 – 35 minutos cada una, lo que nos da un resultado de 16 – 18 botellas por día, hay piezas que requieren hasta tres días de elaboración.

Señor Franco Parentini, dueño de Vetrerie di Empoli

Producto industrial versus Producto artesanal

Es evidente la diferencia que existe entre el producto industrial y el artesanal, es también un tema de educación al consumo y a la duración de los productos de calidad. La información es determinante. La característica de los vasos, copas y cálices de Vetrerie di Empoli, es la originalidad que tiene cada pieza, cada una hecha a mano, cada una pintada con oro puro y pincel. La dedicación prestada en su delicada elaboración, requiere también una manutención adecuada, la misma que se da a las cosas de valor, el lavado es con agua tibia y de preferencia con jabón con poco sodio. La industria, no puede hacer lo que hace el artesanado, en este caso además, el producto contiene un alto componente de arte.

Un producto artesanal impregnado de arte, del vaso se llega a un estílo de vida, guarda relación con la belleza, esa belleza que, como dijo Fiodor Dostoyevski,  «salvará al mundo».

Vetrerie di Empoli ha sido elegida entre 250 artesanos de calidad italianos para hacer conocer su producción en los Estados Unidos, por medio de www.artemest.com, la tierra de la tecnología ha comprendido el valor del producto artesanal, más aún si conlleva arte.

Tienen 5 catálogo temáticos, además catálogos por producto a tema que sugiere un mundo, por ejemplo, la «colección dolce vita» que evoca los años ’50, acompañada cada pieza de una explicación introduciendo el espíritu del producto. La «colección capriccio», inspirada en Miguel Angel.

Si el mercado ruso, pretende copas con Swarovski, el mercado norteamericano tiene otro gusto y exigencias, asimismo el mercado chino y el latinoamericano, esta adaptación y creación es posible «sin cambiar una línea industrial, todo es arte manual».

Los hindúes aprecian Italia, recientemente se realizó el matrimonio de Ritika y Rohan, ella, hija del magnate del fierro Pramod Agarwal, recibieron a sus 800 invitados que coparon los hoteles de Fasano, ciudad al sur de Italia, dos días de celebraciones. El complemento que dio el toque real al Banquete Nupcial  fueron las copas, cálices, de Vetrerie di Empoli. Cada una diferente de la otra, acompañaron los días de la celebración. Los hindúes alquilaron el servicio, lo devolvieron sin lavar, la manutención queda a cargo de la Familia Parentini. Se cuentan otros matrimonios norteamericanos, así como la cena de Navidad en el Vaticano.

La producción artesanal es un arte, no puede ser industrial, hay una brecha amplia entre ambos sistema productivos. De aquí la genialidad de Vetrerie di Empoli, vender complementos para la Mesa, no necesariamente un servicio, un complemento que se adapta a un servicio moderno así como a un servicio rebuscado, o simplemente para tomar un buen vino.

Lo que he percibido en la visita al taller de Vetreria di Empoli, es la satisfacción por el trabajo que realizan, un equipo unido, desde Milán administran el trabajo con otros laboratorios situados en Empoli que trabajan para ellos, uno especializado en la molturación y otro en la aplicación de colores. El problema del vidrio, nos explican, es encontrar Maestros del soplado, las creaciones del señor Parentini, son realizadas por quienes aún soplan, que vienen del norte Europa, el producto es hecho en Europa, terminado y acabado en Italia. No hay sopladores italianos, en cambio la decoración es garantizada 100% italiana.  

Una empresa que desde su inicio tomó el reto de ir contra los eventos que se sucedían: la guerra, la industrialización, el cierre de empresas, la adaptación al gusto de la sociedad que día a día cambia, ahora ante un modernismo que simplifica todo, ellos nos hacen reflexionar sobre la belleza durante la alimentación: gratificarse.

TRABAJO ARTESANAL

Botella soplada, se producen dos por hora, 16 por día.
Copas pintadas que entrarán al horno para fijar el oro.
La colega periodista hace la prueba de pintar una de las copas.
Horno
En pie: Simona Belforti, el Jefe Artístico, el Señor Franco Parentini, su hija Ilaria Parentini. Sentadas: las dos técnicas artísticas.