La reconciliación en El Salvador

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El Salvador se encuentra en vísperas de albergar uno de los eventos birregionales más importantes, la Cumbre CELAC-UE. Un evento que define el rumbo de la política, la economía y la cooperaciones entre los páíses de la Unión europea y de América Latina. El Salvador pasará a la historia birregional como constructor de esta Asociación.

Esta país ha vivido graves situaciones de violencia interna que tiene heridas aún no cicatrizadas, CELAC-UE es un evento de gran importacia cuyo significado es también seguridad ciudadana para los huéspedes, significa también unir, en una visión país, a todo El Salvador, pone al gobierno en la situación, bastante favorabe, de dar un nuevo inicio a su politica interna.

Por ello, el ministro de Relaciones Exteriores, Hugo Martínez, pidió perdón por los hechos relacionados con la masacre del 25 de julio de 1981, la cual a manos de grupos militares dejó más de 40 víctimas mortales de la población civil en el cantón San Francisco Angulo, municipio de Tecoluca, San Vicente, esta conmemoración  fue realizada en un acto público y a nombre del Estado salvadoreño.

«Desde el Gobierno, en los últimos ocho años, hemos estado convencidos de que no podemos mirar hacia el futuro simplemente ignorando y dando la espalda a nuestro pasado. Sabemos que enfrentar y asumir los hechos ocurridos, dignificando a las víctimas, es parte necesaria de la reconciliación de nuestra sociedad, y por eso hemos reconocido ya la responsabilidad estatal en otros casos de graves violaciones a los derechos humanos en el contexto del conflicto armado interno, con acciones específicas para reparar de alguna manera y reconocer la memoria de las víctimas y a sus familias».

Esta incluye los casos de  “Rochac Hernández y otros”, “Contreras y otros”, así como las “Masacres de El Mozote y lugares aledaños”. Los cuales correspondieron a sentencias dictadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

«Este día, nuevamente, tenemos un acto profundamente significativo, y podemos decir que lo es aún más porque responde a una obligación moral asumida por el Estado y no a una sentencia dictada por una Corte. Fue, de hecho, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos la que por resolución del 26 de julio de 2016, recomendó realizar este acto de reconocimiento de responsabilidad estatal por estos hechos, como lo ha recomendado también para otros cuatro casos, en los que estaremos también realizando actos de reconocimiento y de dignificación a las víctimas».


El compromiso del Gobierno y del presidente Salvador Sánchez Cerén quiere ir más allá de obligaciones impuestas por decisiones de instancias internacionales, como es la creación en 2014 del Comité Técnico del Consejo Directivo del Registro de Víctimas de Graves Violaciones a Derechos Humanos; los programas de acceso a la salud, la educación, la seguridad alimentaria, los mecanismos compensatorios y de dignificación, el reconocimiento de la verdad de los hechos, así como las orientadas a garantizar que estos crímenes no se repitan.

El canciller Martínez realizó esta ceremonia en la conmemoración de los 25 años de la firma de los Acuerdos de Paz, hecho histórico que demuestra la resolución de conflictos por la vía del diálogo y, que al mismo tiempo, rememora las deudas a solventar en esta materia.

«Pido perdón a cada una de las familias que perdió uno o más familiares durante estos tristes hechos, a aquellos que han sufrido por la falta de sus seres queridos, a todas estas familias inocentes que merecen nuestro respeto y nuestra más profunda solidaridad.»