Feliz Pascua para todos. Soy el Padre Carlos Javier Díaz Vega, los saludo desde el Vaticano.

Este domingo 1° de abril la Iglesia entera celebró el Domingo de Resurrección, la Pascua de Nuestro Señor Jesucristo. Ha comenzado el período de 50 días de la alegría pascual.

El Papa Francisco celebró la Eucaristía en la Plaza de San Pedro y al final desde el Balcón central de la Basílica Vaticana impartió la Bendición Urbi et orbi – “A la ciudad y al mundo”.

Durante la homilía de la Misa de Pascua el Santo Padre recordó a los fieles católicos tres palabras claves para considerar en la reflexión personal: El anuncio, La prisa y la pregunta ¿Y yo?

En la Pascua, comentó el Sumo Pontífice, hay un anuncio sorpresivo: “El Señor ha resucitado”, este anuncio de resurrección maravilla porque “los anuncios de Dios son siempre una sorpresa; nuestro Dios es el Dios de las sorpresas”, dijo el Papa. Después comentó la segunda clave: la Pascua exige cierta prisa, no hay mucho qué esperar, por ello las mujeres testigos del resucitado corren, también los apóstoles Pedro y Juan corren. La gente, cuando encuentra a Jesús “corre, deja lo que estaba haciendo… para ver aquella sorpresa”. Al final, el Santo Padre, invitó a reflexionar: “¿Y yo?” “¿tengo el corazón abierto a las sorpresas de Dios, soy capaz de ir de prisa? O salgo siempre con la misma cantaleta: Mañana veré, mañana, mañana…” – preguntó el Papa Francisco.

“¿Yo qué hago en esta Pascua 2018, tú qué harás?” – concluyó el Sumo Pontífice.

Posteriormente, también durante este Domingo de Pascua, en su alocución previa a la Bendición Urbi et orbi, el Santo Padre Francisco ofreció a todos la felicitación por las Fiestas de Pascua y anunció: “Jesús ha resucitado de entre los muertos… y está vivo para siempre entre nosotros”. Los cristianos, dijo el Papa, “creemos y sabemos que la resurrección de Cristo es la verdadera esperanza del mundo, la esperanza que no desilusiona”. Esa esperanza es fuerza que da fruto en nuestra historia “marcada por tantas injusticias y violencias”. Son frutos de dignidad en “donde hay miseria y exclusión, donde hay hambre y falta el trabajo, en medio a los prófugos, a los refugiados, a las víctimas del narcotráfico, de la trata de personas y de las diversas esclavitudes de nuestro tiempo”.

Hoy, dijo el Sumo Pontífice, “pedimos frutos de paz para el mundo entero”: Siria, Tierra Santa, Yemen y Medio Oriente en la oración del Papa. “Suplicamos frutos de esperanza para cuantos anhelan una vida más digna”: países de África golpeados por el hambre, conflictos internos y terrorismo; Sud Sudán en las intenciones del Santo Padre.

“Imploramos frutos de diálogo para la península coreana… Pedimos frutos de paz para Ucrania… Suplicamos frutos de consolación para el pueblo venezolano, para que pueda encontrar el camino justo pacífico y humano para salir lo más pronto posible de la crisis política y humanitaria que lo oprime”.

“Jesús resucitado traiga frutos de vida nueva para los niños que crecen sin esperanza, privados de educación y de asistencia médica; para los ancianos que son descartados en esta cultura egoísta”. “Invocamos frutos de sabiduría para quienes tienen responsabilidades políticas”.

El apelo final del Papa fue dirigido a todos los católicos para que anuncien con la palabra y con la vida la bella noticia: “Jesús ha resucitado”.

En cambio, este lunes 2 de abril, lunes de la infraoctava de Pascua, el Papa desde la ventana de los Palacios Apostólicos rezó la oración mariana del Regina Coeli, oración que durante el tiempo pascual se dirige con especial gozo a la Virgen María, Madre del Resucitado.

El Santo Padre recordó que este lunes es conocido como el “lunes del Ángel”, pues son ellos quienes por vez primera pronuncian las palabras “Ha resucitado”. El Papa Francisco, comentó que así como el anuncio de la Encarnación fue confiado a un ángel, igualmente el anuncio de la Resurrección es confiado a uno de ellos, puesto que no es suficiente una palabra humana para hacerlo. “Era necesario un ser superior para comunicar una realidad tan gigantesca, tan increíble”. Después de este primer mensaje del ángel, la comunidad cristiana comienza a repetirlo: “De veras el Señor ha resucitado”.

El Papa recordó también que la Resurrección de Cristo, la Pascua, exige fiesta, solicita la fraternidad. “Es muy importante –anotó el Santo Padre – redescubrir la fraternidad al estilo de las primeras comunidades cristianas”. La novedad del diálogo y las relaciones, para los cristianos “se ha convertido en una responsabilidad”, puesto que la fraternidad garantiza “una paz duradera, abate la pobreza, apaga tensiones y guerras, extirpa la corrupción y la criminalidad”, concluyó el Papa Francisco.

Gracias por la atención. Un fuerte abrazo. Felices Fiestas de Pascua, la Pascua Florida.

 

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