Desde el Consejo Pontificio de la Cultura en el Vaticano reciban un cordial saludo, soy el Padre Carlos Javier Díaz.

El escándalo de la Encarnación, fue el tema que el Papa Francisco quiso reflexionar este domingo 8 de julio al mediodía poco antes de rezar el Ángelus ante miles de fieles.

La fama de maestro sabio y poderoso sanador se había extendido por toda Galilea y más allá, pero cuando Jesús regresa a Nazaret todo lo que pudo haber sido un gran acontecimiento, “se transformó en un clamoroso rechazo”. La gente de Nazaret – dijo el Santo Padre – en primer lugar escucha y queda maravillada, después se pregunta confundida: ¿De dónde le vienen todas estas cosas, esta sabiduría? y, al final, se escandaliza”. Por ello Jesús concluye con la expresión: Todos honran a un profeta, menos los de su tierra.

¿Cómo es que los paisanos de Jesús pasan de la maravilla a la incredulidad? Según los habitantes de Nazaret, Dios es demasiado grande para rebajarse a hablar a través de un hombre sencillo. “¡Este es el escándalo de la Encarnación!”, comentó el Papa. “Un Dios hecho carne, que piensa con mente de hombre, trabaja con manos de hombre, ama con corazón de hombre, come y duerme como cualquiera de nosotros… Este ha sido un motivo de escándalo y de incredulidad en todas las épocas, también actualmente”, señaló el Sumo Pontífice.

“Pero hoy el Señor nos invita a tener una actitud de escucha humilde y de espera dócil, puesto que la gracia de Dios a menudo se presenta de modos sorprendentes”. Y el Papa Francisco invitó a los fieles a pensar en el ejemplo de la Madre Teresa de Calcuta, “¡esta religiosa pequeñita con su oración y su obra hizo maravillas! La pequeñez de una mujer revolucionó el trabajo de la caridad en la Iglesia. Ella es un ejemplo para nuestros días”, dijo el Papa.

Posteriormente el Sumo Pontífice lanzó una afirmación tajante: “Muchos bautizados viven como si Cristo no existiera”, repiten gestos de fe, “pero que no corresponden a una real adhesión a la persona de Jesús y a su Evangelio”. “Todo cristiano, por tanto, está llamado a testimoniar su pertenencia fundamental con una conducta de vida coherente, cuyo hilo conductor es siempre la caridad”.

Pidamos la intercesión de la Virgen María – rezó el Papa – para que derrita la dureza de los corazones y la estrechez de las mentes a fin de que seamos abiertos a la gracia del Señor, a su verdad y a su misión.

Por lo demás, el Papa Francisco comentó a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro que en Bari junto con los Patriarcas de las Iglesias de Medio Oriente había realizado este sábado una Jornada de oración y reflexión por la paz. Además el Santo Padre recordó la celebración del “Domingo del Mar”, celebrado este 8 de julio, dedicado a los marinos y pescadores. Dijo el Papa que reza por ellos y sus familiares, así como por los capellanes y voluntarios del Apostolado del Mar; tuvo asimismo un recuerdo especial por quienes en el mar viven situaciones de trabajo indigno, así como por quienes están comprometidos con la limpieza de los mares.

Por último, el Papa saludó a los peregrinos venidos de todo el mundo, especialmente a un grupo de Polonia, otro grupo de monaguillos de Filipinas y jóvenes, estudiantes y maestros de varias partes de Italia. Aunque al ver algunas banderas de Brasil, espontáneamente el Papa comentó: “Saludo a los brasileños. ¡Ánimo, habrá una próxima vez!” (dicen que en referencia a la eliminación de su selección del Mundial).

Hasta aquí el resumen, agradezco la amable atención. Dios los bendiga. Hasta la próxima.