Buen día, soy el Padre Carlos Javier Díaz Vega. Los saludo desde el Consejo Pontificio de la Cultura en el Vaticano.

Cada vez que celebramos la Eucaristía vivimos “la experiencia de la Nueva Alianza que realiza en plenitud la comunión entre Dios y nosotros”, así lo dijo el Santo Padre Francisco durante el Ángelus de este domingo 3 de junio. El Papa recordó que la Iglesia ha celebrado la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, conocida también como “Corpus Christi”, por ello, el Sumo Pontífice indicó que en fuerza del testamento de amor de Cristo, “la comunidad cristiana se reúne cada domingo y cada día, en torno a la Eucaristía”. “Atraídos por su presencia real, los cristianos lo adoran y lo contemplan en el humilde signo del pan convertido en Su Cuerpo”.

La lógica de la Eucaristía, enseñó el Papa, es que “mientras nos nutrimos del Cuerpo y Sangre de Cristo, nos asimilamos a Él y recibimos su amor no para retenerlo, sino para compartirlo con los demás”. “Esta es la lógica de la Eucaristía”, puntualizó el Santo Padre. La Eucaristía quema las actitudes egoístas, purifica las tendencias avaras y enciende el deseo de hacernos, en unión con Cristo, pan partido y sangre derramada para los hermanos. Esta fiesta, comentó el Sumo Pontífice, subraya que la Eucaristía “es un misterio de atracción a Cristo y de transformación en Él”. Es escuela de amor concreto, es escuela de amor paciente, es escuela de amor sacrificado.

“Expresión de la piedad eucarística popular, continuó enseñando el Santo Padre, son las procesiones con el Santísimo Sacramento que se llevan a cabo en muchos países”. De hecho, el Papa Francisco este domingo además presidió la Eucaristía que finalizó con la procesión y bendición con el Santísimo en la población no muy lejana de Roma, llamada Ostia.

Por otro lado, después del rezo de la oración mariana del Ángelus, el Papa comentó sobre la beatificación de la religiosa María Crucificada del Divino Amor, hija espiritual del Padre Pío, “quien fue una verdadera apóstol en el campo escolar y parroquial”, y el Papa pidió que “su ejemplo y su intercesión sostengan la labor de todos los educadores”. Además, el Sumo Pontífice dirigió unas palabras para la querida nación de Nicaragua, dijo que se une a sus hermanos obispos nicaragüenses “para manifestar el dolor tras los graves actos de violencia llevados a cabo por grupos armados que buscan reprimir las protestas sociales”. El Santo Padre expresó que reza por las víctimas y sus familiares, asimismo para que termine toda violencia y se aseguren, lo más pronto posible, las condiciones de respeto a la libertad y a la vida para retomar el diálogo.

El Papa al final saludó a todos los peregrinos de diversos países presentes en el Vaticano; además envió un afectuoso saludo a los fieles de Sotto il Monte, tierra del Papa San Juan XXIII en ocasión del aniversario de su muerte, acaecida hace 55 años.

Hasta aquí el resumen, gracias por la atención. Deseo a todos un muy feliz mes del Sagrado Corazón. Hasta la próxima, si Dios quiere.

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