Papa Francisco, el Gran Imán de Al-Azhar y Ahmad Al Tayeb,

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El documento ‘Fraternidad humana por la paz mundial y la convivencia común’, firmado por el Papa Francisco, el Gran Imán de Al-Azhar y Ahmad Al Tayeb, principal líder académico del islam suní, “no es un documento islamocristiano, está firmado en cuanto representantes de las dos mayores religiones monoteístas y está destinado a promover y transmitir un mensaje: la fraternidad es una piedra fundamental”.

Lo indicó este miércoles Mons. Miguel Ángel Ayuso, secretario del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, al dar algunas claves de interpretación del Documento de Abu Dabi, a diplomáticos y periodistas reunidos en un desayuno de trabajo organizado por Mediatrends América en el Hotel NH Giustiniano.

“Las diferentes tradiciones tienen un patrimonio de valores -que sin entrar en materia política- deben saber proponerlos en favor de la dignidad humana, del respeto y la fraternidad”, dijo, invitando a leer el documento de Abu Dabi.

“¿Cómo podemos crear un mundo más fraterno? Este es un desafío abierto, una pista en la que el Papa nos recuerda que no se trata de quejarnos, sino proponer valores y vivirlos”. Todo esto en un momento en el que “hay un populismo que pone en riesgo los valores más fundamentales de nuestro sistema democrático mundial”.

Mons. Ayuso añadió que “no es un mensaje para el Cairo y el Vaticano, sino para promover el diálogo interreligioso” precisando que “nosotros no decimos que todas las religiones son iguales, porque nos llevaría al relativismo”.

Sino que “a partir de nuestra propia identidad, arraigados en nuestra esencia de que Jesús es camino, verdad y vida, nos hacemos compañeros de viajes de nuestros amigos, caminando hacia la Verdad con ‘V’ mayúscula, sin miedo, porque el miedo es el peor enemigo del diálogo”.

Y reiteró que el diálogo se realiza “arraigados en nuestra propia identidad, para recorrer un camino en nuestro itinerario humano, hombro con hombro, proponiendo la humanidad, para ayudar a conseguir la paz”.

“El discurso del Papa con el gran Imán fue muy positivo -explicó Mons. Ayuso- porque recordó tres cosa importantes: que debemos mantener la propia identidad, fundamental en nuestras vidas; que debemos conocer al otro porque no lo conocemos y no nos hacemos conocer; y el tema del pluralismo”.

“En el fondo en el fondo, como dice Nostra Aetate, cuál es la aspiración de cada ser humano: ser felices, vivir, tener un trabajo digno, una familia, ver a los hijos crecer bien, un hogar. Son los anhelos fundamentales de todos los seres humanos”, explicó el monseñor español. Y que “muchos de estos elementos no existen, porque falta un compromiso concreto, a nivel de comunidad internacional, para respetar que todo esto es algo que viene de Dios”.

“Creo que hemos llegado a un momento muy delicado, que desde el 11 de septiembre de 2001 nos ha llevado a divisiones, violencia, al descarte de la religión, a un laicismo muy violento. Y esto nos ha dividido” dijo el secretario del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.

Precisó además que se la llegado a esta situación debido “al terrorismo de matriz islamista, que ha puesto en la parrilla el tema religioso”, olvidando en cambio que “la religión es parte de la solución de los problemas que vivimos hoy en día”.

“Para esto es necesario lo que el Papa dijo en Abu Dabi: vivir con sinceridad de intención, o sea sin segundas intenciones”. Vale a decir, evocar “esta sinceridad de querer un mundo mejor”, y no “a través de los intereses que llevan a las guerras, como la venta de armas”.

Indicó además que “es fundamental para ello el tema de los derechos humanos, el respeto de la vida y la libertad religiosa, no solo la libertad de culto sino sobre todo la libertad de conciencia”.

Mons. Ayuso concluyó indicando que el Papa sabía que ese viaje era un riesgo enorme, pero qué iba a ser un evento de gran importancia.

Respondiendo a las preguntas de los periodistas, Mons Ayuso indicó que “Ha habido una evolución muy positiva del mundo islámico. Después del 11 de septiembre, ante la fase de islamofobia que fue creciendo, se ha entendido que estos terroristas no son musulmanes, sino que instrumentalizan su terror con textos islámicos. Esto ha levantado ampollas en el mundo islámico y les ha hecho entender que es necesario renovar el discurso religioso. Así ha habido una reacción de la comunidad musulmanas, en diversas instancias y modos indicando los verdaderos valores de la religión islámica, separándolo de la violencia”.

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