Finalmente, el día llegó para Merkel cuarto período de Canciller de Alemania. Miércoles, 14 de marzo juró ella y todo su gabinete como parte de la Gran Coalición, conocida como GroKo en alemán. Paradojas de la historia alemana, este mismo día 14 de marzo de 1883, en Londrés, Reino Unido, fallecía Carlos Marx, filósofo, economista, sociólogo periodista e intelectual alemán, una de las figuras más reconocido y a la vez más controvertida del pensamiento socialista a nivel mundial.

Merkel IV

Pero volviendo a la GroKo, debieron pasar casi 6 meses de negociaciones para poder conformar gobierno en Alemania y Merkel ser investida como Canciller. De los 709 diputados que concurrieron a dar su voto en el Parlamento Alemán, 364 votos de 399 votos de los partidos que integran esta Gran Coalición le dieron la mayoría parlamentaria a Merkel. Pero,  hubo 35 diputados de esta GroKo que no votaron por ella. Según analistas políticos, este cuarto período que se inicia para la Canciller es quizás el período más débil políticamente que le toca enfrentar a Merkel. Además con uno de los partidos de su coalición, los socialdemócratas (SPD), que a regañadientes aprobó ser parte de esta coalición y del Programa de Gobierno consensuado con la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y la Unión Social Cristiana (CSU). El SPD al ser parte de la Coalición le deja el lugar de la oposición al partido ultranacionalista, anti islámico y xenófobo, la Alternativa para Alemania (AfD). Por otro lado, la AfD le compite electoralmente los votos al partido hermano de la Canciller Merkel, el partido bávaro CSU, en uno de los temas candentes de la política alemana, el de la inmigración. En octubre de este año habrá elecciones regionales en el Estado Libre de Baviera y la CSU está conminada a recuperar los 10 puntos que perdió en las últimas elecciones generales de septiembre pasado en manos fundamentalmente de la AfD.

El sistema político alemán experimenta por primera vez luego de la II Guerra Mundial, una importante fragmentación. Son 7 los partidos representados en el Parlamento; CDU, CSU, SPD, la ultraderecha representada por la AfD, los Verdes, el Partido de la Izquierda (Die Linke) y los liberales (FDP). Y, dentro de este sistema de partidos y su representación, hay que señalar que los grandes ganadores de esta última elección general han sido los ultranacionalistas de la AfD y los grandes perdedores han sido los partidos tradicionales del espectro político alemán, el SPD en primer lugar, luego la CDU y la CSU. De ahí que resultaba sumamente importante para estos partidos lograr un acuerdo político de gobierno e evitar nuevas elecciones. Según sondeos de opinión de los últimos meses, de haber habido nuevas elecciones, el principal partido que se habría sufrido consecuencias desastrosas electoralmente habría sido el SPD, que descendía del 20,5% logrado en septiembre 2018  a un 15,4% y habría sido sobrepasado por la AfD.

El SPD y esta IV Gran Coalición

Es principalmente para los socialdemócratas del SPD, uno de los partidos más antiguos del socialismo democrático europeo y mundial, el gran desafío político de poder reinventarse ideológica y programáticamente en este nuevo período de la GroKo. No obnubilarse con los importantes ministerios logrados en el actual gobierno de Merkel que son el de Hacienda, con Olaf Scholz, el de Relaciones Exteriores, con Heiko Maas, el de Trabajo y Asuntos Sociales, con Hubertus Heil, el de Justicia, con Katarina Barley, el Familia, Tercera Edad, Mujeres y Jóvenes, con Franziska Giffey y el de Medio Ambiente, con Svenja Schulze. Tampoco creer que lo alcanzado en el Programa de Gobierno cuyo título es “Un nuevo comienzo para Europa, una nueva dinámica para Alemania y mayor cohesión para nuestro país” sería la panacea para evadir un profundo proceso de reflexión ideológico, programático y estratégico interno con el objetivo de dejar atrás el largo proceso de continuas derrotas electorales, de su política de la 3ra vía, y de pérdida de la confianza de la ciudadanía alemana. Pensar la Alemania de hoy, asediada ésta, por las posturas ultranacionalista, anti inmigrantes, anti Unión Europea, xenófoba, es una tarea de inmensa importancia para todos los partidos democráticos alemanes, pero especialmente para el SPD y ahí, de que el rol de la Fundación Friedrich Ebert (FES) de volcar todos sus esfuerzos para el frente interno alemán y europeo, es absolutamente indispensable.

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