Según el Informe de la Comisión sobre sobre la revisión de la política europea de lucha contra la escasez de agua y la sequía, la escasez de agua sigue siendo un gran problema para algunos Estados miembros. Al menos el 11% de la población europea y el 17% de su territorio se han visto afectados por la escasez de agua. Durante el verano, la mitad de la población de la región del Mediterráneo se ve afectada por la presión sobre los recursos hídricos
Aunque el agua dulce es relativamente abundante en la UE, la distribución desigual de la disponibilidad de agua, la densidad de población y la actividad económica dan como resultado grandes diferencias en los niveles de estrés hídrico en cuencas hidrográficas. Con la excepción de algunas áreas del norte y escasamente pobladas que poseen abundantes recursos de agua dulce, el estrés hídrico se produce en muchas áreas de la UE, particularmente en la Región mediterránea y partes de la región atlántica.
Condiciones de escasez de agua creadas por el crecimiento de la población y la urbanización, impulsados en parte por el turismo, han afectado en particular a las pequeñas Islas mediterráneas y zonas densamente pobladas en los últimos años. La escasez de agua tiene efectos económicos e impactos: las sequías pueden provocar pérdidas económicas directas, principalmente para los agricultores, así como efectos indirectos, como la renuencia a invertir en un área en riesgo, lo que posteriormente afecta la competitividad de la economía de la UE. El problema tiene una fuerte dimensión transfronteriza, ya que el 60% de las cuencas hidrográficas de la UE se extienden más allá del territorio de un solo Estado miembro.
Datos de la Agencia Europea de Medio Ambiente sobre el uso del agua por sector en la Unión Europea indica que el riego en la agricultura representa aproximadamente la mitad del agua utilizada anualmente (abasteciendo al 8-9% de la superficie total de cultivo), con grandes variaciones estacionales y geográficas.
El suministro público de agua a los hogares y las pequeñas empresas representa alrededor de una cuarta parte del agua utilizada. Producción de energía (donde se usa agua, por ejemplo, para enfriar plantas de energía) y las industrias de servicios (hoteles y restaurantes) representan el 13% y el 9% del agua utilizada, respectivamente
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La escasez de agua afecta cada vez a más países de la UE
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Una mayor reutilización del agua aliviaría la presión sobre el suministro de agua dulce
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Más agua disponible para regadío, incluso durante las olas de calor
Para prevenir la escasez de agua en la UE se han establecido nuevas reglas sobre reutilización del agua.
La normativa define unos requisitos mínimos a nivel europeo por primera vez para el agua regenerada (por ejemplo, aguas residuales urbanas que tienen que ser tratadas en una planta de regeneración) para su uso agrícola de una manera segura, protegiendo a las personas y al medio ambiente.
El objetivo es garantizar un uso más amplio de las aguas residuales tratadas para limitar el recurso a las masas de agua y aguas subterráneas. La reducción de las aguas subterráneas, en particular debido al regadío en la agricultura, pero también por el uso industrial y el desarrollo urbano, es una de las mayores amenazas para los recursos hídricos de la UE.
Gracias a estas medidas se podrán «reutilizar hasta 6.600 millones de metros cúbicos de agua en 2025, en comparación con los actuales 1.100 millones de metros cúbicos al año. Esto requerirá una inversión de menos de 700 millones de euros y nos permitirá reutilizar más de la mitad del volumen actual de agua procedente de las plantas de tratamiento de aguas teóricamente disponibles para el regadío, evitando más de un 5% de extracción directa de las masas de agua y aguas subterráneas”, señaló la ponente de la normativa Simona Bonafé








