La elección directa del presidente de la República italiana es un tema que se debate desde hace casi medio siglo. He escuchando tantas opiniones de italianos favorables a la facultad que tenemos los peruanos de elegir directamente el presidente de la República, claro que esta facultad peruana puede ser motivo de análisis, anche sicológico, viendo los resultados que nos encontramos a vivir.
Volviendo a Italia, el debate en cuestión nunca llegó a buen puerto, es mejor dar espacio a los juegos de la política, un trabajo estrictamente masculino. Este 2022 se vence el periodo del presidente Sergio Mattarella, 80 años, quien ha manifestado su deseo de no repetir el encargo presidencial.
La Constitución italiana establece que el candidato debe tener más de cincuenta años, el más joven presidente elegido fue Francesco Cossiga con 57 años, de todos los presidentes sólo uno ha sido reelegido, Giorgio Napolitano, elegido cuando tenía 81 años dejando la presidencia con 90 años, desde el 2006 hasta el 2015.
¿Quién elige al presidente? “La elección del presidente de la República se realiza por voto secreto con una mayoría de dos tercios de la asamblea. Después de la tercera votación, hasta la mayoría absoluta” dice la Constitución italiana.
Son 1,009 los grandes electores del presidente, 931 parlamentarios, 58 delegados regionales con voto secreto. Las primeras votaciones requieren 673 votos, desde la cuarta votación se requieren 505 votos. En su totalidad, son 5 intentos de votos. Inició el lunes 24/I, luego de 4 días de votación, no hay un nombre definido por la fragmentación partidaria.
Los partidos políticos están agrupados en centro-izquierda 452, centro-derecha 463, los no afiliados o independientes 94. Por lo tanto, no hay una mayoría neta que puede elegir al presidente. Los dos presidentes salientes han sido elegidos por la mayoría de centro-izquierda. La actual composición partidaria no refleja la realidad de los votos ciudadanos, impedir las elecciones han sido el objetivo, hasta el momento, realizado por el más desastrado de los partidos, el Movimiento 5 Estrellas, el cual en una nueva elección vería reducida su presencia parlamentaria, para no ver esa realidad han hecho alianzas con derecha e izquierda con tal de no desaparecer, de eso se ocupó Conte y Di Maio.
Fisiológicamente, el presidente habría debido ser Mario Draghi, actualmente es el presidente del Consejo de ministros, tiene a su favor: su impecable recorrido profesional que ha servido de garantía para los préstamos reembolsables y no reembolsables que recibirá Italia de la Unión europea, léase Alemania. En su contra: el prevalecer del “hombre técnico” con un Ejecutivo conformado por exponentes de los partidos reunidos en la coalición “el gobierno de emergencia”, su método “vertical”, dada su autoridad se reflejan en los resultados, es decir, el “pensamiento Draghi”, la plaza italiana está dividida ante quien aprueba su método vertical y otros, en particular, los “no-vax” quienes lo han acusado de “dictador”.
El primero a proponerse como presidente fue Silvio Berlusconi quien durante las fiestas navideñas se dedicó, junto a su fiel amigo Vittorio Sgarbi, a llamar a los grandes electores para “sondar/convencerles” a votar por él, días antes del inicio de la votación Berlusconi se retiró de la contienda al intuir que no habría sido elegido, la plaza estuvo dividida entre los pro y contra Berlusconi. Según sostiene el fundador de la Lega, Umberto Bossi, el problema de Berlusconi es la “falta de paciencia”. Viendo el estado de las cosas, si se hubiera mantenido, tal vez habría podido constituir una sorpresa.
Los votos, en el cuarto día de votación, no han producido alguna mayoría, en la víspera del último día, los líderes políticos se reúnen para definir un nombre común. Entre los candidatos surgieron tres mujeres: Letizia Moratti, ha sido alcaldesa de Milán, de centro-derecha; Elisabetta Belloni, diplomática quien hace siete meses fue nombrada por Draghi, Secretaria general del Ministerio de Exteriores, tiene a su cargo los “Servicios Secretos”, tutela la realidad escondida de cada figura política; y la presidenta del Senado, Elisabetta Casellati, quien prudentemente se retiró, siendo de derecha podría ser masacrada en los votos poniendo en dificultad su cargo de presidenta del Senado. Han surgido varios candidatos, desde la reelección de Sergio Mattarella, quien debería recibir una gran mayoría de votos para que acepte un nuevo mandato; Pier Ferdinando Cassini, político que no pertenece a una casa política, siendo más centrista podría recoger mayor consenso; Mario Draghi, a los pro y contra, se agrega que debe quedarse como presidente del Consejo para actuar el programa económico cumpliendo los parámetros de la Unión europea.
Por el centro-izquierda el negociador es Gianni Letta con Giuseppe Conte, por el centro-derecha el king-maker es Matteo Salvini, quien no ha llevado una línea clara, lo cual ha generado una dispersión de tiempo y de votos, por ello, Antonio Tajani (segundo de Berlusconi) visitó a Draghi para confirmarle que él debe seguir guiando el Ejecutivo y no recibirá el apoyo para ser presidente. Giorgia Meloni quien se mantuvo en la oposición en el gobierno Draghi, quiere que se realicen las elecciones donde resultaría ganadora, pues tiene un alto consenso de la población italiana, es la primera italiana que guía un partido europeo, es presidente del Partido dei conservatori e riformisti europei ECR, ella está a favor de Draghi y contra la reelección de Mattarella.
En realidad, Draghi de técnico neto, desde lo alto de su formación, no actuó como político, tal vez por su inteligencia conceptual y pragmática además porque se resiste a negociar con los políticos, no ha hecho declaraciones evidentes ni se ha propuesto/expuesto, recién ha reaccionado cuándo ha constatado la desaparición de su nombre en la tabla de resultados, llamó/visitó a Berlusconi, recordemos que gracias a Berlusconi él salto a los altos cargos que ha ocupado. En contemporánea, las medidas anti-vax se han suavizado, por su rigidez ha sido acusado hasta de “trabajar para los intereses de las farmacéuticas”. En extremis está actuando, pero, los políticos ya lo han tasado, lo tienen en sus manos, lo están haciendo padecer “un poquito”, como se sabe “más vale carácter que talento”. Ahora, tal vez lo entenderá.
El resultado lo sabremos dentro de algunas horas, constaremos si Italia recurrirá al gatopardismo, “cambiar todo para que nada cambie”, entonces, ¿será reelegido Sergio Mattarella o tal vez Mario Draghi?. Si son flores, florecerán.







