Italia – Francia, una nueva etapa, más justa

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«El Gobierno expresa su satisfacción por la decisión de Francia de iniciar los procedimientos judiciales, solicitados por la parte italiana, contra los responsables de gravísimos delitos de terrorismo, que han dejado una herida abierta.
El recuerdo de esos actos de barbarie está vivo en la conciencia de los italianos. En nombre mío y del Gobierno, renuevo mi participación en el dolor de los familiares en el conmovedor recuerdo del sacrificio de las víctimas.»
Con estas palabras el presidente del Consejo de Italia, Mario Draghi, reconoció la decisión francesa de extraditar diez terroristas italianos refugiados en Francia.

Por otro lado, la Ministra de Justicia, Marta Cartabia, a quien se debe el éxito de esta gestión, señaló “La decisión de Francia de eliminar todos los obstáculos al justo curso de la justicia por una historia que ha sido una herida profunda en la historia de Italia, por el alto número de derramamiento de sangre y por el ataque a las instituciones de la República, tiene un significado histórico. Mis pensamientos – prosiguió – hoy van en primer lugar a las víctimas de los años de plomo y sus familias, que han estado esperando respuestas durante tantos años. Agradezco a las autoridades francesas y en particular al ministro de Justicia, Eric Dupond-Moretti, que desde nuestro primer encuentro ha mostrado una especial sensibilidad hacia esta dramática página de nuestro país y un decidido deseo de colaboración. En las últimas semanas se ha producido un intenso intercambio de contactos a distintos niveles de las instituciones, que ha permitido alcanzar este resultado histórico.”

El histórico gesto del presidente Emmanuel Macron hacia diez italianos refugiados en Francia abrió otra etapa de una relación bastante deteriorada entre Francia e Italia, vistosa incluso con motivo de la celebración del Aniversario de Leonardo da Vinci.
Han sido décadas de disputas que llegaron a su fin con el arresto y consecuente extradición de diez ex-miembros de grupos terroristas de extrema izquierda, incluidas las Brigadas Rojas, refugiados en Francia y condenados por la justicia italiana por actos de terrorismo cometidos en el 1970 y 1980.

Respetando en parte la «doctrina Mitterrand», el presidente Macron accedió extraditar sólo a los responsables de delitos de sangre. Ahora la justicia debe pronunciarse sobre su extradición, caso por caso.

Europa vivió una ideología violenta con organizaciones armadas de extrema izquierda.

En Francia, Action Direct (AD), de obediencia marxista-leninista, reclamó o se le atribuyeron cerca de 80 ataques entre su creación en 1979 y su desmantelamiento en 1987.

En Alemania, la Fracción del Ejército Rojo (FAR), fundada en 1970 por Andreas Baader y Ulrike Meinhof, se declaró en lucha contra «el sistema imperialista» y mató a una treintena de personas hasta 1991, antes de disolverse en 1998.

En España, los Grupos de Resistencia Antifascista 1 de Octubre (Grapo) han sido acusados ​​de 80 asesinatos o intentos de asesinato.

En Grecia, la Organización Revolucionaria del 17 de noviembre es responsable de unos 20 asesinatos de figuras griegas y extranjeras.

En Italia, las Brigate Rosse cuyos componentes fugaron y se sostiene, incluso, que algunos encontraron refugio en Latinoamérica.