El control de las plagas que dañan los cultivos y las plantas es necesario tanto para salvaguardar la seguridad alimentaria como para garantizar ingresos viables a los agricultores por su producción. Esto debe hacerse minimizando los riesgos para las personas y el medio ambiente. Este enfoque, que utiliza métodos naturales siempre que sea posible y pesticidas químicos como último recurso, se denomina “manejo integrado de plagas” (MIP). La Comisión Europea ha publicado una base de datos que presenta una descripción general de los métodos de MIP actualmente disponibles, acompañada de un estudio que evalúa su eficacia y las perspectivas de una mayor adopción.
La base de datos incluye alrededor de 1300 ejemplos de prácticas, técnicas y tecnologías en ocho principios de GIP establecidos a nivel internacional y de la UE, como el uso de la rotación de cultivos y la fertilización equilibrada, el control de organismos nocivos, la aplicación específica y reducida y, lo que es más importante, la preferencia para métodos de control de plagas no químicos. La base de datos también incluye 273 «directrices específicas para cultivos» desarrolladas por las autoridades nacionales y los organismos públicos de los Estados miembros para implementar los requisitos de GIP en virtud de la Directiva sobre el uso sostenible de plaguicidas (SUD). Esta descripción general de las prácticas, establecida después de dos años de trabajo, muestra que existe una gran variedad en las opciones de adopción e implementación del MIP en los países de la UE. Todos los ejemplos se presentan en los idiomas nacionales con una breve introducción en inglés. Esta caja de herramientas pretende inspirar a las autoridades nacionales, asesores agrícolas, etc., para desarrollar e implementar enfoques de MIP después de adaptarlos a las condiciones agrícolas y agroclimáticas locales/regionales. La base de datos, alojada en la plataforma de modelado de datos de economía de recursos (DATAm) del JRC, se actualizará periódicamente con ejemplos adicionales.
Paralelamente a esta gran descripción general, un estudio explora las prácticas actuales de MIP y su potencial para ayudar a reducir la dependencia de los pesticidas químicos, su costo de implementación y su efectividad general. El estudio también investiga los factores clave que afectan la reducción de la dependencia del uso de pesticidas y las barreras clave y los impulsores asociados con él. Parece que la presión de la sociedad civil, un marco regulatorio incentivador y un entorno económico favorable representan impulsores para reducir el uso de plaguicidas. Reducir el uso de pesticidas a menudo funciona mejor cuando se combina con otros objetivos, como prácticas de conservación del suelo, reducción del uso de fertilizantes y la provisión de servicios ecosistémicos, como la preservación de polinizadores o la restauración de hábitats naturales (p. ej., setos).
El número inadecuado percibido de alternativas viables y asequibles a las prácticas convencionales sigue siendo la principal barrera para reducir nuestra dependencia de los plaguicidas. Las compras colectivas de equipos o soluciones de contrato pueden ser una opción para hacer frente a los posibles costes asociados a algunos métodos alternativos.
El apoyo a nivel nacional y de la UE a través de medidas de información y difusión para todas las alternativas existentes y nuevas tecnologías es crucial para aumentar la implementación exitosa de MIP. La presente caja de herramientas representa un esfuerzo de este tipo para promover y apoyar el uso de MIP por parte de los agricultores, como lo requiere el SUD actual, pero también más allá de este, de forma voluntaria.








