Women in Accounting Perú lanza el Concurso de Planes de Negocio de Impacto 2026 y abre, por primera vez, una puerta al mundo para cualquier mujer del país: sin importar su ciudad, su oficio o su profesión. En esta entrevista exclusiva Marysol León nos explica las motivaciones que ha impulsado a Women in Accounting Perú a convocar a este Concurso, abierto a todas las peruanas.
En un mercado de Ayacucho, una mujer envuelve queso fresco mientras calcula, de memoria, cuánto le queda de ganancia al final del día. En Chiclayo, otra cose a mano las últimas prendas de un pedido que salió por WhatsApp. En Lima, una contadora revisa balances toda la mañana y por las tardes sueña con abrir su propio estudio. Ninguna de ellas se conoce. Pero desde este año, las tres tienen algo en común: pueden postular al mismo concurso, competir por el mismo premio y, si ganan, subir al mismo avión rumbo a la India.
Ese es, exactamente, el punto de partida del Concurso de Planes de Negocio de Impacto 2026, la apuesta más ambiciosa que ha lanzado hasta ahora Women in Accounting Perú (WIA), la asociación de mujeres contadoras que preside Marysol León. No es un concurso para contadoras. No es un concurso para limeñas. No es un concurso solo para empresas ya formadas. Es, dice León, «una invitación abierta a cualquier mujer peruana que tenga una idea y el coraje de presentarla».

El verdadero desafío no es emprender: es hacerlo sola
Cada año, miles de mujeres peruanas abren un negocio. Muchas lo hacen desde la cocina de su casa, entre el cuidado de los hijos y un trabajo que además les exige tiempo completo. Tienen el talento, la disciplina y, casi siempre, un producto o servicio que funciona. Lo que no tienen es acceso: a mentoría especializada, a redes empresariales, a un contacto internacional que les abra la puerta a otro mercado.
«El talento rara vez es el principal obstáculo. Lo que suele faltar son oportunidades, referentes y una comunidad que impulse el primer paso.»
La frase es de Marysol León, y resume casi dos décadas de trabajo construyendo, primero su propia firma de consultoría tributaria, y después una comunidad de mujeres dispuesta a sostener a otras mujeres. Esa experiencia personal terminó convertida en la razón de ser de WIA.

Qué es WIA y para qué existe
Women in Accounting Perú nació con una convicción simple: el desarrollo económico del país necesita más mujeres en espacios de decisión. No se trata únicamente de que más mujeres dirijan empresas, sino de que lo hagan con ética, visión de largo plazo e impacto real en su entorno. Para lograrlo, la asociación trabaja en cuatro frentes que se repiten en cada una de sus actividades: liderazgo, cambio cultural, tecnologías disruptivas y emprendimiento con innovación generando una formación continua, networking de alto nivel y cooperación internacional.
Ese trabajo se organiza a través de comités especializados que funcionan durante todo el año, no solo alrededor del concurso. El Comité de Emprendimiento diseña las iniciativas para mujeres que están creando o formalizando un negocio. El de Tecnología e Innovación acerca herramientas digitales e inteligencia artificial a negocios que muchas veces todavía operan de forma manual. A ellos se suman los comités de Liderazgo y Gestión del cambio cultural, cada uno aportando una pieza distinta al mismo propósito: que ninguna mujer con una buena idea tenga que abrirse camino sola.
«Los comités son plataformas de colaboración», explica León. «Ahí es donde el conocimiento individual se convierte en aprendizaje colectivo, y donde una mentora que ya recorrió el camino le ahorra años de tropiezos a otra que recién está empezando.»

Un concurso sin fronteras internas
Lo que distingue al Concurso de Planes de Negocio de Impacto 2026 de otras iniciativas similares es, precisamente, a quién está dirigido: a toda mujer peruana con una idea de negocio o un emprendimiento en marcha, esté donde esté y se dedique a lo que se dedique. No hace falta ser contadora, ni tener un título profesional, ni vivir en Lima. Puede postular la artesana de Ayacucho, la agroexportadora de Piura, la diseñadora de modas de Arequipa, la ingeniera que dejó su trabajo para vender productos naturales, la administradora de un pequeño restaurante familiar en Cusco. El único requisito real es tener un proyecto capaz de generar impacto económico, social o ambiental, y las ganas de llevarlo al siguiente nivel.
El concurso evalúa visión, innovación, sostenibilidad y potencial de crecimiento, no el tamaño actual del negocio ni la trayectoria de quien lo presenta. Las bases contemplan el envío de un plan de negocio y, en una etapa posterior, la grabación de un pitch: una oportunidad para que cada participante cuente, en sus propias palabras, por qué su proyecto merece crecer.
El premio: un viaje que puede cambiar una empresa
El primer lugar recibirá un viaje de entrenamiento especializado a la India, en el sector específico de su emprendimiento. No es un premio simbólico ni un reconocimiento de escritorio: es una inmersión real en uno de los ecosistemas de innovación, tecnología y desarrollo empresarial más dinámicos del planeta.
«No se trata solo de viajar», dice León. «Se trata de regresar con una visión distinta sobre lo que un emprendimiento peruano puede llegar a ser.» India ofrece algo que pocos mercados en el mundo pueden igualar: escala, velocidad de innovación y una cultura empresarial acostumbrada a construir negocios globales desde condiciones iniciales muy parecidas a las que enfrentan hoy miles de emprendedoras peruanas.
Pero incluso quienes no ganan el primer lugar no salen con las manos vacías. Todo el proceso está diseñado como una plataforma de crecimiento: mentoría personalizada, visibilidad institucional, capacitación especializada y acceso a una red de contactos que, para la mayoría de las participantes, sería imposible de construir por su cuenta.
El camino hacia el concurso
WIA no lanzó el concurso y esperó a que llegaran las postulaciones. Construyó, alrededor de él, todo un itinerario de acompañamiento. Todo comenzó con el Café de Emprendedoras WIA: «Tu idea puede llegar a la India», un encuentro presencial y virtual en el que empresarias de distintos rubros —desde productoras de café hasta una farmacia— contaron en primera persona sus errores, sus inicios y lo que las hizo perseverar, junto a un panel internacional con la vice presidenta de la Cámara de Comercio India-Perú explicando la oportunidad que representa ese mercado.
Después llegó la Academia WIA de Emprendimiento e Innovación, tres sesiones virtuales y gratuitas que recorrieron, paso a paso, cómo convertir una idea en un negocio, cómo construir un plan y un pitch capaces de «enamorar al jurado», y cómo medir el impacto social y económico de un proyecto.
El punto más alto de ese acompañamiento será el Speed Mentoring EMPRENDE WIA 2026, que se realizará en el auditorio de PwC en San Isidro, donde 40 emprendedoras rotarán por ocho mesas temáticas —Impulsa, Crece, Rentabiliza, Formaliza, Digitaliza, Expande, Impacta y Convence— recibiendo, en cada una, ocho minutos de mentoría intensiva de especialistas en innovación, marketing, finanzas, tributación, tecnología, comercio exterior, sostenibilidad y comunicación. Al cierre de la jornada, cada participante firmará una tarjeta de compromiso personal: presentar su plan de negocio, grabar su pitch, completar su inscripción.
«Las grandes empresas no nacen siendo grandes. Nacen cuando una mujer decide creer en una idea.»
Una invitación, no una excepción
Para Marysol León, este concurso no es un evento aislado en el calendario de WIA: es la expresión más clara de por qué existe la asociación. «Cuando una mujer avanza, no avanza sola. Avanza su familia, su organización y su comunidad. Y cuando muchas mujeres avanzan juntas, también avanza el país», afirma.
El mensaje que WIA quiere que llegue a cada rincón del Perú es sencillo: no hace falta vivir en la capital, ni tener un título universitario, ni dirigir ya una empresa consolidada. Hace falta una idea y la decisión de presentarla. La vendedora de un mercado, la artesana de una comunidad alejada, la profesional que sueña con independizarse: todas compiten en igualdad de condiciones por el mismo boleto a la India.
Porque, como resume León, todas las grandes historias empresariales comenzaron igual: sin abundancia de recursos, pero con alguien dispuesta a dar el primer paso.









