Los ministros de comercio de la UE tienen que decidir sobre el CETA (Comprehensive Economic and Trade Agreement) el próximo martes 18 de octubre de 2016. Si todos lo aprueban, el acuerdo puede ser firmado con Canadá el 27 de octubre. Pero, eso no es seguro de ninguna manera.
Varias estados europeos, Bélgica, Austria, Eslovenia, Polonia y Alemania probablemente se van a abstener.
El caso de Bélgica, un estado federal incluyendo varias regiones con poderes constitucionales, demuestra que un parlamento regional puede negar dar mandato al gobierno federal (nacional) para firmar un acuerdo internacional.
Bélgica es un estado federal con siete parlamentos para tres regiones y cuatro áreas lingüísticas. Después de la firma de un acuerdo internacional por el gobierno federal, empieza el proceso de la ratificación que incluye también el visto bueno de los siete parlamentos. De acuerdo con la legislación belga, el gobierno debe tener un mandato de todos las entidades regionales, lingüísticas y federales para actuar en el escenario internacional, desde la firma hasta la ratificación del acuerdo.
A raíz de una votación en el parlamento valón el viernes 14 de octubre, el presidente de la región de Valonia (población : 3,6 millones), Paul Magnette, dijo que no daría al gobierno federal de Bélgica un mandato para firmar el acuerdo de libre comercio UE-Canadá el 27 de octubre.

Echar un vistazo al CETA
Las negociaciones del CETA comenzaron en 2009 y terminaron en agosto de 2014. El acuerdo tiene como objetivo eliminar el 98% de los aranceles entre Canadá y la UE, así como varios objetivos, incluyendo: nuevos cortes para los inversores; reglamentos armonizados; cláusulas de desarrollo sostenible; acceso a licitaciones del sector público. Al acuerdo se oponen varios grupos en la Union Europea, entre ellos los ambientalistas, sindicalistas y socialistas de varias países.
La negativa de Valonia no es un funeral o veto definitivo. Es una llamada para proceder a nuevas negociaciones, sobre una nueva base. Cómo deben cambiar las negociaciones de tratados comerciales ? Hay que acabar con años de discusión en secreto, como fue el caso con las negociaciones entre la UE y el Canadá. Si el contenido fuera bueno para las PYME, los agricultores, los servicios públicos, las discusiones deben de ser transparentes. Es necesario una nueva forma de trabajar que se aplicará a todas las negociaciones bilaterales en el futuro, garantizando transparencia total.
Pero, ¿qué le echan en cara los parlamentarios valones al CETA. El CETA tiene oficialmente como objetivo «impulsar el comercio, fortalecer las relaciones económicas y crear puestos de trabajo»?
El CETA debilitaría las normas en Europa
La protección del medio ambiente y la lucha contra el calentamiento global, las condiciones de trabajo, las normas sociales y de salud … Todo esto se ve amenazado por el tratado, según los parlamentarios valones.
El CETA no beneficiaría a las PYME fomentando desde luego al mismo tiempo las grandes empresas
En una resolución del 27 de abril de 2016, el Parlamento valón escribe que el CETA se produce en un momento en que «los gigantes económicos disfrutarán de ventajosas ganancias y pagarán prácticamente ningún impuesto mientras que las PYME, los pequeños empresarios y los ciudadanos europeos no se beneficiarán de la ingeniería fiscal y serán los más afectados por las dificultades presupuestarias de los Estados».
El CETA, un caballo de Troya que debilitaría el poder de los Estados
Para proteger la inversión y resolver los conflictos relativos a las inversiones, el CETA preve la creación de un «sistema judicial independiente.» Este «super corte» formado por jueces nombrados por los Estados preocupa al Parlamento valón. Tiene miedo de que «socavará los poderes de los tribunales nacionales» en beneficio de los intereses corporativos multinacionales.
Otra preocupación que surge a menudo en el discurso de los oponentes del CETA: puede ser una especie de «caballo de Troya» del TTIP (Transatlantique Trade and Investment Partnership), el tratado de libre comercio entre los Estados Unidos y la Unión Europea todavía en fase de negociación. El CETA permitirá a las compañías con sede en los Estados Unidos atacar las decisiones públicas europeas a través de sus filiales canadienses según el Parlamento Valón.
El CETA no tendría en cuenta el principio de la «excepción agrícola»
El Parlamento de Valonia se preocupa por la protección de los pequeños agricultores belgas frente a los gigantes agro-alimentarios de América del Norte. Por lo tanto, los diputados valones preferirá tomar en cuenta en el acuerdo el principio de «excepción agrícola».
Este principio, como la excepción cultural, reconoce que «la agricultura y la industria agroalimentaria no pueden ser tratadas como si sólo tuviesen un valor comercial. Los productos agrícolas también tienen un valor de identidad, determinando la vitalidad de las zonas rurales e influyen sobre la salud y el medio ambiente … La promoción de la excepción agrícola es reconocer estas múltiples dimensiones y su importancia en la regulación de los mercados internacionales».
Alemania y Francia están empezando a destacar otro tratado, el TTIP (UE-Estados Unidos) todavía en negociación.








