El estado de las Mujeres en los conflictos armados. Por Alejandra Santagostino Recavarren

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Con ocasión del aniversario de la adopción por parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de la Resolución 1325,  la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género (FEMM), el Subcomité de Derechos Humanos (DROI) y el Subcomité de Seguridad y Defensa (SEDE) han organizado en el Parlamento Europeo una conferencia para hablar sobre “La situación de la mujer en los conflictos armados, en el contexto de la Resolución 1325 de Naciones Unidas sobre Mujeres, Paz y Seguridad”.

Recordamos que la resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fue aprobada por unanimidad el 31 de octubre de 2000, y aboga por la adopción de una perspectiva de género que incluya las necesidades especiales de las mujeres y las niñas durante la repatriación y reasentamiento, la rehabilitación, la reintegración y la reconstrucción post-conflicto. Se trata de la primera vez, que la ONU, hizo una mención específica sobre el tema de género, y es el primer documento formal y legal del Consejo de Seguridad que exige a las partes en conflicto que respeten los derechos de las mujeres y apoyen su participación en las negociaciones de paz y en la reconstrucción post-conflicto. La resolución fue iniciada por Netumbo Nandi-Ndaitwah, entonces Ministro de Asuntos de la Mujer en Namibia, cuando el país presidía el Consejo de Seguridad.

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15 años después de su adopción es todavía importante hablar de esta cuestión, porque vemos que en todos los rincones del mundo siguen los maltratos hacia las mujeres”, estas fueron las palabras de análisis en la apertura de la Sra. Iratxe García Pérez, euro-diputada que preside la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género del PE. La Sra. Elena Valenciano, euro-diputada Presidente de la Subcomisión de Derechos Humanos del PE hizo una evolución “bastante pesimista” del desarrollo de la Resolución 1325, documento adoptado en el año 2000 después de las atrocidades increíbles ocurridas en la guerra de los Balcanes occidentales. La Presidenta de DROI considera que ha habido un avance muy lento y que las legislaciones emanadas se han demostrado completamente insuficientes para proteger a las mujeres, para que sean participes en las fases de reconstrucción post-conflicto. Ante la aparición de fenómenos de radicalismo extremista y asesinato (como el fenómeno Daesh) en muchos lugares del mundo, las mujeres, las niñas y los niños son los únicos objetivos de violencia pasiva por parte de ejércitos de terror: “Sabiendo que las mujeres son un instrumento para la transformación de la sociedad, quienes ejercen violencia saben que controlando las mujeres tendrán un mayor grado de control sobre la sociedad y la población en general”, éstas las palabras de la Sra. Valenciano quien pero tiene la viva esperanza que finalmente “las mujeres dejen de ser víctimas para ser protagonistas y actores de paz”. El trabajo que en este ámbito puede desempeñar el Parlamento Europeo es de impulsar el debate y concientizar a la sociedad civil sobre los crímenes contra mujeres y niñas que se dan a diario, a  fin  que se abra la fase de debate y de legislación en los foros internacionales.

La Sra. Sara Lindvall, Representante de la Fundación Kvinna till Kvinna en Siria, relató la labor que cumple su Fundación de apoyo a las mujeres en tiempo de guerra y conflicto, colaborando con organizaciones que trabajan por los derechos de la mujer y la paz. Chocantes fueron los datos divulgados frente a la publicación de un informe sobre la violación en los campos, y que hicieron más clara la dimensión fundamental que tiene la Resolución 1325. En el año 2014 la Liga Internacional para la Paz y la Libertad publicó un estudio sobre Siria que demostró que las mujeres en el país han sido exclusivamente víctimas de violencia sexual, y mediante el abuso se mira a destruir la componente más pequeña de una sociedad es decir las familias, y las mujeres son siempre componentes de cada núcleo en calidad de madre, hija, hermana etc. Según la Sra. Lindvall el aspecto más importante que necesita mayor atención y desarrollo es el empoderamiento económico de las mujeres para que, frente a escenarios de guerra y post-conflicto, puedan reforzar la resistencia, es decir la capacidad de pronta recuperación enseguida a eventos traumáticos. Lamentablemente, el actual marco jurídico y abanico de leyes en Siria, ve a la mujer como un componente de la familia y le impide que asuma el control de la situación: desigualdad salarial, leyes familiares que no permiten a la mujer que se vuelva a casar, hijos considerados apátridas si nacen fuera de su país de origen, discriminación en los derechos de herencia, son algunos de los casos que demuestran el delicado estado de la mujer en Siria, sometida a un estereotipo masculino.

 Ms Janet Benshoof, President, Global Justice Center (NY - USA)
Ms Janet Benshoof, President, Global Justice Center (NY – USA)

De gran relevancia fue la intervención de la Sra. Janet Benshoof, Presidenta del Global Justice Center (NY – USA), organización que trabaja para la paz, la justicia y la seguridad a través de la aplicación de leyes internacionales que protegen los derechos humanos y promueven la igualdad de género. La pregunta central fue: ¿dónde ha quedado la protección de la Resolución 1325 de la ONU? De hecho, la intención de esta Resolución era evitar las violaciones en conflictos bélicos, y en este sentido los Estados miembros tenían que aplicar los Convenios y los Protocolos de Ginebra sin ninguna discriminación. El Consejo de Seguridad había aprobado la resolución y unas cuantas más para poner fin a la violencia, abusos y asesinatos, pero, aunque se haya avanzado en el tema, se siguen violando de manera masiva a mujeres y niñas. Según la Sra. Benshoof la experiencia de la 1325 demuestra el talón de Aquiles del derecho internacional humanitario, anclado a un concepto “superado” de guerra. El concepto original de guerra reportado en los Convenios tenía en cuenta que los combatientes fueran hombres, pero los conflictos son mucho más complejos y los objetivos no son sólo los soldados: hay otra forma de ganar la guerra y es a través de armas como las mutilaciones, las violaciones y la esclavitud de mujeres y niñas. Incluso, ahora mismo, las heridas de guerra son diferentes, pues las violaciones brutales dan pié a secuelas permanentes que no tienen nada que ver con el conflicto armado: embarazos no deseados, incapacidad de reproducción y síndromes de trauma post-violación sexual. Aunque las violaciones masivas utilizadas como estrategia de guerra sean atrocidades, sin embargo no se otorga la misma importancia a las lesiones que sufren las mujeres derivadas de las violaciones como se da a otras lesiones de guerra. No se tiene en cuenta los crímenes cometidos específicamente contra las mujeres y ni se garantiza su acceso a la justicia. En este sentido, como remarca la Presidenta del Global Justice Center, no se trata solo de ver cómo arreglar la aplicación de la 1325, sino más bien como arreglar todos los Convenios de Ginebra para que tengan en cuenta los intereses de la mujer. “Ninguna Resolución del Consejo podrá poner fin a las violaciones y a las guerras, pero se pueden corregir los Convenios de Ginebra que estaban designados para poder ser enmendados y para que no haya ningún tipo de discriminación contra la mujer en el marco de las leyes de la guerra”. Por ejemplo, el “Convenio de Ginebra para el Mejoramiento de la Suerte de los Militares Heridos en los Ejércitos en Campaña” (22 de agosto 1864) garantiza que los heridos en un conflicto armado reciban la asistencia médica que necesiten sin ninguna distinción para las mujeres, o por otros motivos como raza, etnia y nacionalidad. A pesar de esta garantía absoluta las mujeres y las niñas que han sido violadas y han quedado embarazadas por culpa de estas violaciones no pueden en muchas ocasiones interrumpir los embarazos y tienen que tener esos hijos obligatoriamente creando todavía más dolor: se trata de mujeres que han sido torturadas y tienen derecho a recibir tratamientos médicos para poder vivir sus vidas de nuevo, y teniendo en cuenta la cultura masculina de la guerra es muy difícil que la gente considere que el aborto sea algo necesario para las víctimas de guerra. Hasta ahora en la 1325 no se tenía en cuenta que mujeres y niñas tenían derecho a la asistencia sanitaria con arreglo al Convenio de Ginebra. El Reino Unido se ha recientemente movilizado para garantizar que los abortos sean parte de esa asistencia sanitaria independientemente de la legislación local, y si la UE, siendo el segundo donante de ayuda humanitaria en el mundo, siguiera el camino abierto por el Reino Unido se podría cambiar el destino de las mujeres y niñas violadas en el marco de los conflictos bélicos. No obstante, como precisó la Sra. Benshoof, hay un enorme obstáculo para que un país pueda reflejar esta intención en su ayuda humanitaria: de hecho EEUU sigue prohibiendo el aborto incluso para salvar vidas en el marco de su ayuda humanitaria, pues toda la ayuda humanitaria que brinda EEUU a la ACNUR y a la ONU para víctimas de guerra va de la mano con una prohibición absoluta al aborto. Según la Presidenta de GJC, la política comunitaria y las garantías de la UE tendrían que servir para romper esta monopolio que tiene EEUU en cuanto a la ayuda a las víctimas, y para que pueda ser así se tendrían que diferenciar los fondos Comunitarios de los fondos Norteamericanos. El paso fundamental es prohibir la violación como arma de guerra, pues es usada como una táctica bélica, una arma ilegal aunque no sea considerada así por los Convenios de Ginebra. Recientemente Noruega hizo un llamamiento para que la violación usada como táctica de guerra se considere como una arma ilícita en el marco del “Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales” (Roma, 1950), y se habrá así una vía para el acceso a la justicia para las mujeres. Hasta la fecha, nunca la ONU, la UE, y un gran número de países se habían comprometido tanto para parar la violencia contra la mujer en los conflictos armados y ahora hay leyes internacionales: la Resolución 1325, el derecho humanitario internacional, la obligación para castigar el genocidio, la institución de nuevos entes como la Corte Penal Internacional. Por lo mismo la Sra. Benshoof se considera “optimista y espero que la 1325 y resoluciones afines constituyan instrumentos poderosos para mejorar la situación de la mujer en un mundo en paz y que la UE pueda contribuir con su influencia que así sea”.

Ms. Mara Marinaki, Global and Multilateral Issues Managing Director, EEAS
Ms. Mara Marinaki, Global and Multilateral Issues Managing Director, EEAS

El intercambio de opiniones con el Parlamento Europeo, fue ocasión para que la Embajadora Mara Marinaki, Asesora Principal sobre Asuntos Globales y Multilaterales de la UE y Especialista en Cuestiones de Género en el SEAE, relatase cuánto el tema de género sea una prioridad para la Alta Representante de la UE para Asuntos Exterior y Política de Seguridad – Vicepresidenta, la Sra. Mogherini. La Embajadora Marinaki considera que hay todavía mucho que hacer en el marco de la protección hacia las mujeres en los conflictos bélicos, y en particular es necesaria la representación de las mujeres en los niveles de toma de decisiones y su inclusión en todo lo que tiene que ver con la resolución de los conflictos. “Lo que ha faltado para la aplicación de la 1325 es la voluntad política para que la Resolución sea el vehículo necesario para la inclusión de las mujeres en todo el proceso que entraña”. Además agregó, que por parte de la UE “estamos muy comprometidos en el marco de nuestro enfoque general para la aplicación de la 1325, y desde 2008 hemos avanzado con muchas acciones al respecto y hemos ido mejorando y profundizando todas esas acciones aprendiendo de las lecciones pasadas. La UE se toma muy en serio su papel y tenemos que hablar en nombre de millones de mujeres y niñas que no tienen voz”. De los 193 países de la ONU, solo 48 de ellos tienen programas nacionales sobre “mujeres, paz y seguridad”, 20 de estos planes de acción pertenecen a países de la UE: las cifras no son suficientes pues es necesario que la UE exporte esos planes a los restantes países de la UE para que sigan el buen ejemplo.

Para concluir, recordamos que el 13 de octubre 2015 se ha aprobado en la ONU la Resolución 2242 que reactiva la agenda “mujeres, paz y seguridad” y pone énfasis en la necesidad de promover los derechos fundamentales de las mujeres y en valorizar el papel que desempeñan las mujeres para prevenir y arreglar conflictos. Es una resolución actualizada y mucho más ambiciosa que la 1325, con muchas recomendaciones de cara al futuro, que va mucho más en profundidad respecto a temas de responsabilidad, gestión adecuada en caso de violaciones y abuso sexual, y llevar ante la justicia a las personas que cometen estos delitos independientemente de su origen: este es un claro y nuevo paso que la comunidad internacional lleva adelante y al que ¡damos la bienvenida!

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