La política monetaria en América Latina

0
96

El actual entorno económico internacional ha exigido ejecutar un conjunto de acciones fiscales y monetarias que salvaguarde el bienestar social. En Latinoamérica, la política restrictiva (aumento de la tasa de política monetaria o tasa de referencia) es una medida adoptada con la finalidad de combatir las presiones inflacionarias, observadas en todo el mundo.

En Latinoamérica, Guatemala es el país con la menor tasa de interés con 2.25%, seguida por Honduras y Bolivia con 3.00% y 4.00%, respectivamente. Entre los países con la mayor tasa de política monetaria se encuentran Argentina con 69.50% y Venezuela con 57.63%. Brasil, Chile y Uruguay son los demás países que poseen una tasa de interés de política monetaria de dos dígitos.

En la gran mayoría de las economías latinoamericanas, las cifras actuales del interés de política monetaria están muy por encima de las observadas durante la pandemia del 2020 y del 2021. Guatemala y Perú, por ejemplo, mantuvieron un nivel de 1.75% y 0.25%, respectivamente, durante el período 2020-2021. La razón principal del incremento actual es la inflación, parcialmente explicada por la inflación importada, derivada de la guerra entre Ucrania y Rusia; así como por el aumento considerable de los alimentos provocados por las últimas consecuencias de la pandemia del coronavirus.

En el caso de Argentina y Venezuela, el problema inflacionario que poseen estas economías viene de años atrás, desde antes del 2018; por esta razón se ha observado que sus tasas de política monetaria se han ubicado por encima del 20% desde entonces.

Si bien este aumento de la tasa de referencia busca controlar el alza de precios, a fin de que la población vulnerable tenga la posibilidad de adquirir la canasta básica de consumo, su objetivo se encuentra muy distante. A este problema también se añade el enfriamiento de la economía mundial y la economía latinoamericana; una mayor tasa de interés monetaria impacta en el encarecimiento de los créditos, tanto personales como empresariales, lo cual no solo afectaría negativamente la oferta y demanda de un país, sino también la creación del empleo.

Artículo anteriorTrenes del pasado y del futuro
Artículo siguienteKobra diseña un Mural que recibe a la Asamblea General de la ONU
Doctor en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Autónoma de Madrid - España, Maestría en Administración (Universidad Autónoma de Guadalajara – México) y Maestría en Administración Pública (Instituto de Estudios Superiores en Administración Pública en México D.F.). Economista de la Universidad de Lima (1974). Decano de la Facultad de Economía durante 14 años, Director de la Escuela de Post Grado (3 años) y Catedrático Principal de Economía de la Universidad de Lima. Vocal de la Sala Especializada en Protección al Consumidor (agosto 2012 – agosto 2017). Actualmente, Gerente General de Asesoría y Negocios Financieros S.A. – ASFINSA, Director independiente de empresas privadas y Experto en valorizaciones económicas para la determinación del daño emergente, lucro cesante, costo de oportunidad y daño moral.