La pandemia del coronavirus llevó a Latinoamérica a un desbalance de las cuentas fiscales superior al observado en años anteriores. La suspensión de la recaudación fiscal, los bonos de ayuda social y el gasto en el sector salud obligó a que las economías, principalmente de América Latina, expandieran su deuda pública. Se espera que en el presente año el déficit fiscal disminuya en la mayor parte de las economías de la región.
De acuerdo a las cifras publicadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), los países que culminarían el 2022 con el menor déficit fiscal de la región serían Chile con -1.5%, Perú con -2.4% y México con -3.2%. La mayor reducción de dicho déficit se observaría en Chile con un 6.0%, seguido por Colombia y Argentina con 2.2% y 0.8%, respectivamente.
A diferencia de estos países, Brasil sería una de las economías en observar una mayor expansión de su déficit fiscal a finales del 2022, con un aumento de 3.2%. Esto se debe a la extensión del programa asistencial de emergencia (Auxilio de Emergencia), el cual demandaría continuar con la inyección de efectivo en la economía durante un contexto de congelamiento de la recaudación fiscal.
La guerra Ucrania-Rusia y la política monetaria restrictiva adoptada por la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED, son los principales factores que perjudicarían la reducción del déficit fiscal regional en Latinoamérica. El conflicto bélico está manteniendo presiones inflacionarias al alza en todo el globo, de manera que los banqueros centrales buscan mitigar este hecho aumentando sus tasas de política monetaria, ejercicio que Estados Unidos está adoptando en la actualidad.
Sin embargo, este último factor es importante en nuestra región. El aumento del interés de política monetaria de los Estados Unidos, en el mediano plazo, ocasionaría una fuga de capitales de América Latina, aumentando la cotización del dólar en la región. En este sentido, el incremento del tipo de cambio hace que la deuda adquirida por las economías latinoamericanas, primordialmente en dólares, implique gastos más elevados sobre la deuda en dólares, frenando así la tendencia decreciente del déficit fiscal esperada para este año.
Como se mencionó anteriormente, los banqueros centrales están adoptando una política monetaria restrictiva a fin de controlar la actual inflación, lo cual impacta en el tipo de cambio. Sin embargo, la coyuntura actual está colocando en riesgo la estabilidad fiscal de la región, por lo que la actual política monetaria podría quedar sin efecto.









