🇵🇪 Video. La Mujer, pilar del cultivo del cacao peruano

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Stéphanie Vankeer, conoce el mundo del cacao peruano, no sólo, conoce también la situación de la Mujer peruana dentro de esos micro ambientes donde los equilibrios sociales y culturales se exasperan, particularmente, en el mundo agrario. Ese fue uno de los temas de información, debate y sensibilización que tuvo lugar en el Salón de Chocolate de Bruselas. 

El centro de su exposición fue el Objetivo 5Igualdad de Género de los ODS

… Garantizar el acceso universal a salud reproductiva y sexual y otorgar a la mujer derechos igualitarios en el acceso a recursos económicos, como tierras y propiedades……

La diferentes etapas en la producción del cacao, que van desde el cultivo, recolección, selección de granos, fermentación, además, de las labores administrativas, ven a las mujeres desempeñando labores que se traducen en la mejora de la calidad del producto final. Este aporte femenino es reconocido por los compradores internacionales.

El Perú es un país machista, en el mundo agrícola, esta situación se acrecienta. Por ello, el análisis de Stéphanie Vankeer resulta necesario a fin de reflexionar si sea el caso de proponer un «criterio» que exija que las mujeres ocupen cargos de dirección en las cooperativas en medida equivalente a los hombres y sus sueldos sea idénticos. Un «criterio» similar a la prohibición del «trabajo infantil».

El poco acceso de las mujeres a la formación e información sobre la propiedad de la tierra, compartir las tareas,  ejercer sus derechos inherentes a su condición de trabajadoras, perfeccionarse en las diferentes especialidades además de no acceder a los créditos, limita su autonomía y por ende su empoderamiento. El mundo agrícola se caracteriza también por la informalidad laboral así como por la desigualdad de salarios entre hombres y mujeres.

Ante esta injusta realidad, Stéphanie Vankeer nos presenta una situación de rescate femenino presentándonos mujeres de gran valor en el mundo cooperativo cacaotero peruano como es Esperanza Dionisio, quien abrió una cooperativa de café y de cacao,  con un equipo de trabajadoras, la capacitación, la formación que implantó para mejorar la calidad de su trabajo. Mariana Solís, quien ha creado el Centro de innovación del cacao en Lima, estudia la genética del cacao, su perfeccionamiento como producto de calidad. También jóvenes mujeres quienes ya tiene su empresa, preparan chocolates de muy buena calidad, con cacao «chuncho» unido a otros productos típicos de la Región Cusco. La existencia de la Red de mujeres cacaoteras en Lima, quienes han logrado tener mayor acceso al crédito. Sus aportes en la mejora del producto, ya sea con su empaque, con sus diseños, les ha permitido ganar premios. Todo ello, señala Vankeer, demuestra que es posible. También señaló a mujeres profesionales que contribuyen a promover los productos del Cacao, como Rosario Pajuelo, quien conoce bien la cadena productora del cacao.

La toma de conciencia, concluye, es el primer paso para el cambio, aunque se debe verificar que las agrupaciones exitosas están constituidas sobre todo por mujeres. Sin embargo, a pesar del esfuerzo pionero de muchas mujeres, regresa el concepto sobre la necesidad de regularizar más y mejor el trabajo en el campo, en el cultivo del Cacao.