La Universidad El Qarawiyyin se encuentra en la ciudad marroquí de Fez, y fue fundada en el año 859 D.C., más de dos siglos antes que la Universidad de Boloña, la más antigua del mundo occidental, y que Oxford, la más antigua del mundo angloparlante. Salamanca, la más antigua de España e Iberoamérica fue fundada 359 años después. El Qarawiyyin es, según la UNESCO, la universidad más antigua del mundo.
Lo notable, además de esta fundación pionera, un gran aporte musulmán en la formación superior en artes, letras y ciencias, es que la universidad fue creada por una mujer, Fátima El Fihri, quien junto a su hermana Mariam, dedicaron vida y fortuna a poner en marcha un centro de estudios superiores religiosos y humanistas para jóvenes del mundo árabe, que pronto se transformó en un polo del saber en el que llegaron a estudiar hasta 8.000 alumnos de todas partes, incluso de Europa. La biblioteca de El Qarawiyyin ha sido restaurada recientemente, abierta a historiadores e investigadores de todo el mundo, que alberga 30.000 volúmenes de teología, ciencias, matemáticas, astronomía, y entre ellos, el más antiguo, una copia manuscrita de El Corán.
No es difícil imaginar las dificultades que deben haber encontrado en su empeño, por la época y el papel asignado a las mujeres en ese momento, aunque, según señala la historiadora mexicana Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda, en el sitio “Ecos de la Costa”, la formación recibida por las hermanas en ese momento, que les permitió tener un pensamiento abierto y avanzado, “contradice la idea de que las islámicas se confinaban a la esfera doméstica y no accedían a otras formas de educación y que su contribución a la sociedad estaba restringida”.
Si bien podemos suponer que esta no era una situación generalizada, la obra de Fátima y Mariam es una muestra, junto a muchas otras que podemos encontrar a lo largo de la historia, de mujeres que con mucho coraje, inteligencia y fuerza de espíritu, han aportado al progreso de la humanidad y que sin embargo no figuran de manera destacada en los libros ni en las crónicas. La visibilidad de las mujeres como precursoras de grandes cambios y de hechos relevantes sigue siendo un tema pendiente, si bien mucho se ha avanzado, especialmente en el mundo occidental, con la incorporación de las mujeres al trabajo y a responsabilidades mayores en diferentes campos, especialmente luego de las dos grandes guerras mundiales. Pero no se puede olvidar que recién en 1732 una mujer, Laura Bassi, fue la primera en el mundo occidental que obtuvo una cátedra universitaria, en la Universidad de Bolonia. Es significativo comprobar que en la relación de 50 personalidades que estudiaron en Bolonia mencionadas en Wikipedia, hay solo una mujer, precisamente Laura Bassi. Cuesta imaginar que no hayan pasado por sus aulas otras mujeres tanto o más destacadas que algunos de los varones que figuran en esa lista.

Por otra parte, si hacemos el ejercicio de entrar en Google buscando mujeres importantes de la historia, en los sitios más relevantes que se pueden visitar, no figura Fátima El Fahri, lo que revela además el desconocimiento hacia la cultura oriental y el mundo árabe en especial.
Fátima El Fahri, mujer pionera, musulmana, que fundó hace 1.158 años la primera universidad del mundo, debe ser reivindicada en nuestra cultura, porque en esa universidad se produjo un encuentro muy relevante entre la cultura musulmana, cristiana y judaica, expandiendo conocimientos que hasta el día de hoy sirven de base a la investigación científica, a la innovación y al pensamiento humanista.







