Este era el título del encuentro organizado por Caritas Ambrosiana y la Diócesis de Milán el sábado 16 de abril. Una concurrida audiencia escuchó el análisis de la politóloga y socióloga Catherine Wihtol de Wenden del CNRS de Francia y del Director de las actualizaciones sociales Padre jesuita Giacomo Costa.
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Para la prof.ra Catherine de Wenden, con relación al acuerdo suscrito entre la UE y Turquía, que acaba de entrar en vigor, Turquía debe pedir tanto a la UE porque también la UE pide tanto a la Turquía, es un acuerdo de intercambio que no respeta los Derechos Humanos, es un acuerdo mercantil. Considera que las fracturas en Europa son estructurales, los europeos no aceptan la llegada de migrantes, un francés sobre cuatro tiene un origen inmigrante, sin embargo, el rechazo al inmigrante no tiene presente ese recuerdo. Disocian el fenómeno entre temor al terrorismo y la migración, hay una gran confusión, al migrante se lo relaciona con el pobre, con el terrorista, el invisible, el musulmán, no existe solidaridad, tampoco entre los países europeos. No se confían en Europa del sur porque los consideran incapaces de controlar las fronteras y permiten el ingreso de migrantes, por ello se propone la idea de construir muros. El caso de Calais, donde seis mil personas viven en la intemperie, es emblemático, el welfare no quieren compartirlo, existe una fractura entre la Iglesia y quien va a la Iglesia, se piensa en las elecciones políticas y se deja de lado los valores europeos de los Derechos Humanos. La respuesta europea de acogida a los refugiados es un fracaso. Nadie toma en cuenta la propuesta de Kofi Annan cuando era Secretario General de las Naciones sobre la Gobernanza mundial de las migraciones.
El Padre Giacomo Costa, basándose en la Encíclica Laudado Si, exhortó a no perder los valores, los ideales, pues era necesario movilizarnos juntos, implementar una ecología integral pues la migración no es un problema sectorial sino un problema de todos, cada criatura refleja algo de Dios, siendo el todo superior a las partes. Además de la búsqueda de caminos de conversión ecológica
En realidad, lo que está sucediendo en Europa, no es tan fácil de entender para muchos, sobre todo, para quienes se encuentran en latitudes lejanas les resulta incomprensible las actitudes, las propuestas contradictorias que se han tomado en la UE, como ha sido el Acuerdo con Turquía. Recordemos que Turquía, desde casi un decenio, quiere ser miembro de la UE, el gran opositor es el Parlamento Europeo, quien además ha criticado el reciente acuerdo. El Presidente de la Comisión Juncker y el Presidente del Consejo Tusk, han declarado que “el Acuerdo no es perfecto pero es lo más realista frente a la crisis”.
Es necesario, tener muy presente que el proceso comunitario, hoy, Unión europea, nacido en 1952 con el carbón y el acero, que se amplió en 1957 con la creación de la Comunidad Economía Europea presentó una fórmula de gran éxito, generadora de un bienestar nunca conocido por alguno de los países miembros, ha logrado generar una clase media-alta con bienestar, varias generaciones han crecido en esta paz económica y del conocimiento. Un proceso, que en algunos momentos ha tenido que dar un paso atrás para luego hacer un salto de tres pasos hacia delante, lo cual ha significado un reto mayor y los resultados económicos llegaron.
Las libertades de circulación de mercancías, servicios, personas y capitales, han sido unos motores extraordinarios para construir la Europea, éxitos que han permitido, que casi nadie recuerde claramente, el dolor de dos guerras mundiales, el caos político que estos países han vivido, Italia ha tenido presidentes que duraban días, se vivían situaciones políticas complicadas acompañados de gran hambruna. Recordemos la escasez de recursos naturales.
Por ello, en el DNA europeo, existe el terror de la pobreza, el terror del hambre, nadie quiere ser pobre, corren de ese riesgo como pueden, si deben hacer sacrificios los hacen, tienen una clara cultura del trabajo y del duro trabajo. Para llegar a esta excelencia, de conocimiento, de bienestar económico, han desarrollado una supremacía de concepto, no han compartido bajo ningún término sus “secretos de desarrollo”. Quien desee cambiar su situación debe adherir a la Unión europea. De seis países, han pasado a 28 países. Todo esto para entender, que aunque algunos se quejen y consideren el sistema imperfecto, es lo mejor que hay, incluso en el mundo.
Este sistema, no está en Bruselas, ni lo hacen los burócratas, lo hace toda la gente europea, todos se esfuerzan en ganar, el marco jurídico favorece, el desarrollo sin competencia mundial los favorece, ser los únicos les brinda una seguridad que no tiene igual. Si el proceso los ha preparado para vencer, nadie los preparó para compartir, nadie los preparó para acoger a ningún desvalido y menos para acoger refugiados, tampoco a los inmigrantes. Es una sociedad pragmática, cerrada en su excelencia. El inmigrante hace y hará los trabajos que un europeo no quiere hacer, no existe el salto social para un inmigrante. Salvo el comercio y, eso, hasta un punto.
La Cooperación al desarrollo, en el caso de Italia, ha sido una ganancia obtenida, por las buenas o por corrupción, pero siempre a favor de los europeos, lo cual ha dado lugar al fracaso fuera de las fronteras comunitarias.
Es ampliamente conocido que este éxodo, que ahora vemos, pre-anunciado tantos años atrás, no va a parar. Se podrá sensibilizar continuamente a la población europea, pero no se resolverá automáticamente el fenómeno porque la gente que llega, sea refugiado o inmigrante, no desaparece, llega para quedarse, aquí está y no se moverá.
La visita del Papa a Lesbo, ha producido vergüenza, ya Italia está pensando en un programa de desarrollo en los países africanos, basta hacer una simple operación aritmética para entender que el planeta no es sólo la Unión europea, si no comparten, realmente, conocimientos y técnicas junto con facilidades comerciales e inversiones, todos los africanos se dirigirán al territorio europeo, ya saben cuál es el camino y ellos se están dando cuenta, que si hacen presión, nadie les toma las huellas digitales y es fácil aterrorizar a la civilizadísima Europa, con la simple fuerza bruta.
Ante este proyecto, que no tiene nada de excepcional pues sólo demuestra una gran preocupación, los italianos han sostenido de inmediato que esta acción debe ser coordinada por la Comisión europea, ante el rosario de pésimos ejemplos de cooperación italiana, es el único modo de evitar la corrupción.
Volviendo al Encuentro, intercambiando ideas con algunos participantes, que quedaron bastante sorprendidos ante mi intervención, reflexionaron que ellos nunca habían pensado que estaban en error, es más consideraron que no habían hecho un examen a fondo de las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, pues se dedicaron a trabajar, luego llegó el boom económico de los ’60, lo cual los impulsó a trabajar con mayor ahínco y recoger beneficios. Les cuesta tomar real consciencia de cuánto está sucediendo.
La segunda parte de mi intervención, se refirió, a la contradicción europea, viviendo en este exitoso proceso, que tiene todo para ser exaltado y ¡ojalá replicado!, pareciera que los europeos hubiesen olvidado su historia, la larga historia europea, en su interior ha acogido a quienes tienen un proyecto de reconquista: los musulmanes, que además no son integrados en la sociedad europea, no hay espacio en la sociedad para ellos. Recordemos, que sólo en Francia, hay más de dos mil Mosqueas en función como los señala un reciente artículo. ARTICULO La Prof.ra Catherine de Wenden, explicó que se está tratando de reducir el número de las Mosqueas en pocas, grandes y controladas pues las pequeñas, lo han podido verificar, son extremistas y generan un discurso fundamentalista.

Recordemos la islamización de Bélgica, inicia en 1974, cuando el gobierno belga reconoce la religión islámica, es incluida en el programa de estudios por decisión del rey Baldovino quien en plena crisis petrolera establece una relación con Arabia Saudita para el abastecimiento petrolífero. Los musulmanes que llegan en 1974, a cambio de este acuerdo, trabajan en las mineras y pedían un espacio para rezar en las mosqueas, el rey Baldovino les ofreció el Pabellón del Cinquantenaire por 99 años de alquiler a un precio de favor. Este Pabellón se encuentra en el barrio de las instituciones europeas. Arabia Saudita la ha transformado en la Gran Mosquea del Cinquantenaire, la autoridad islámica de Bélgica que tiene, desde los años noventa, el Ejecutivo de los musulmanes en Bélgica. Si pensamos que el abastecimiento del petróleo dio inicio a esta situación que se completa con la no aceptación de esta comunidad al interno de la sociedad belga, y, que esta comunidad es dueña de gran parte del comercio. Podemos comprender algunas de las reacciones que estamos viviendo.
Para concluir, no creo se deba hablar de culpas en este proceso. El éxito de la Unión europea, se ha tratado de emular incluso en América latina sin resultados exitosos. La Alianza del Pacífico, sin estructura orgánica, puede presentar la variante latinoamericana, algo similar se ve en Asia. Pero, alrededor de la Unión Europea, lamentablemente hay solo países con necesidades y divisiones, que agudizan la situación europea y exaltan su bienestar, al cual todos quieren llegar. Confío en la inteligencia europea que encontrará una solución para balancear las grandes brechas con sus vecinos, iniciar a pensar «en el otro» para poder vivir en bienestar. La parte más neurálgica, sin duda y aunque los europeos no lo quieran ver así, es la parte musulmana. Quien es capaz de perder la vida voluntariamente para causar daño, requiere de un gran trabajo de equipo, como dijo el presidente Obama, «es difícil seguir a las personas, tratar de entender que quieren hacer, ese es el terrorismo que ahora tenemos que combatir». Se requerirán acciones firmes y tantas políticas trasversales.










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