«En este Día Internacional, los invito a que trabajemos juntos para promover el objetivo de un mundo sin minas ni restos explosivos de guerra.» Ban Ki-Moon
La Convención de Minas Antipersonal fue adoptada el 18 de septiembre de 1997 y entró en vigor el 1 de marzo de 1999. La Convención tiene un claro objetivo humanitario: busca poner fin al sufrimiento causado por las minas antipersonal. Para lograr esto, el Convenio contiene la prohibición del uso, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y pidiendo la destrucción de todas las existencias, la liquidación de todas las zonas minadas y la asistencia a las víctimas de las minas terrestres.

A la Convención han adherido 156 países, quienes no lo han hecho han dejado de emplear, producir y transferir minas antipersona progresivamente. Actualmente, gran parte de los Estados Partes han procedido a destruir sus reservas de minas antipersonal. Desde el año 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha establecido el Día Internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas, con el objetivo de promover un mundo sin minas y restos explosivos de guerra.
Estas minas llamadas también «semillas de la muerte», son pequeños artefactos que estallan al ser pisados. Contienen entre 10 y 250 gramos de explosivo y explotan al sentir la presión de cualquier cosa que pese más de medio kilogramo. Existen no menos de 340 modelos de minas «antipersonal». Por su bajo costo las minas antipersonal resultan una buena alternativa para los grupos armados, pues su fabricación no requiere una gran infraestructura y los materiales para elaborarlas son económicos y asequibles. Un informe publicado por el Llamamiento de Ginebra, afirma que el ELN de Colombia, utiliza por lo general minas artesanales. El ELN produce entre otros tipos las minas conocidas como “quiebrapata y sombrero chino”. En el caso de las Farc, las minas utilizadas por esta guerrilla están hechas de materiales comunes: plástico, tarros y jeringas. Algunas de las minas artesanales contienen pequeñas cantidades de metal, lo cual dificulta su detección. Según las Fuerzas Armadas, las Farc mezclan café con los explosivos, para así confundir a los perros rastreadores. Las Farc son conocidas por su capacidad de producir explosivos usando fertilizantes, pero también han robado explosivos de las Fuerzas Armadas.
Por otro lado, resulta difícil determinar el número exacto de minas antipersonal plantadas en el país por diversas razones. En los casos en que las minas son utilizadas con fines tácticos, la rapidez e irregularidad con que son colocadas hace que sea imposible elaborar mapas o señalizar los lugares en que han sido plantados estos artefactos.
Se fabrican millones de minas en el mundo, los principales proveedores han sido Checoslovaquia, Italia, la Unión Soviética, Yugoslavia, Bélgica, Gran Bretaña, China, Francia y Estados Unidos.
Colombia, un país afectado por las Minas Antipersonal
Desde hace más de veinte años Colombia padece de este fenómeno, sin embargo en los últimos años, en vez de disminuir, ha aumentado de manera desproporcionada. Es el único país en América Latina y uno de los pocos en el mundo donde cada día se siembran más minas antipersonal.
En el 2014 se realizó la Conferencia Mundial «Puentes entre Mundos» encaminada a mejorar la comprensión de la comunidad internacional, sobre el papel que la asistencia a las víctimas de minas antipersonal y de otros restos explosivos de guerra. La conferencia fue organizada por el Gobierno de Colombia con la asistencia de la Unidad de Apoyo a la Implementación de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal (ISU en inglés), gracias al respaldo financiero del Gobierno de Colombia, de varios de sus cooperantes gubernamentales, y de la Unión Europa a través de su Decisión del Consejo en apoyo al Plan de Acción de Cartagena 2010-2014.
Puentes entre Mundos se celebró para promover la noción de que la asistencia a las víctimas de minas antipersonal y de otros restos explosivos de guerra debería integrarse de manera general en políticas, planes y marcos jurídicos nacionales relacionados a los derechos humanos, la discapacidad, la salud, la educación, el empleo, el desarrollo, la reducción de la pobreza, la seguridad social, la justicia transicional y otros ámbitos. Es decir, si bien la prestación de asistencia a las víctimas de minas es una promesa específica de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal, la asistencia a víctimas no es un mundo en sí mismo sino que es –o debería ser– parte de otros mundos.

Los Estados Parte de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal han reconocido y aceptado plenamente que la asistencia a las víctimas es una cuestión de derechos humanos. El planteamiento basado en los derechos humanos indica un objetivo hacia cuya consecución deben ir encaminados todos los esfuerzos; a saber, lograr un mundo en el que todas las personas puedan participar en la sociedad en pie de igualdad con los demás.
Fuente:
Geneva International Centre for Humanitarian Demining
ACNUR
Foto: Diario El Tiempo de Colombia, Hola
Video: Youtube







