Critican la falta de metas en la Declaración de Belém

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Según la Agencia Brasil, nos referimos a Brasil, desde el momento que Lula lidera la acción en favor de la Amazonia y tiene el 70% de dicho territorio, los brasileños sostienen que los 113 objetivos y principios contenidos en la Declaración de Belém, firmada al final de la Cumbre Amazónica por los ocho países signatarios del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), no establecen metas para la deforestación y no ofrecen soluciones prácticas para evitar el cambio climático. La evaluación es de entidades no gubernamentales que acompañaron el debate realizado en Belém (PA).

Para Greenpeace Brasil, que participó de los Diálogos Amazónicos y acompañó la Cumbre Amazónica, el documento con los compromisos de los gobiernos amazónicos tras la reunión no logra establecer metas y plazos para la deforestación y el fin de la explotación petrolera en la región. Según el director del programa de Greenpeace Brasil, Leandro Ramos, la Declaración de Belém no trae medidas claras para responder a la urgencia de las crisis que el mundo viene enfrentando.

“No hay metas ni plazos para llevar la deforestación a cero, ni se menciona el fin de la exploración petrolera en la región. Sin estas medidas, los países amazónicos no podrán cambiar la actual relación depredadora con el bosque, su biodiversidad y sus pueblos. Peor aún, los compromisos asumidos en la declaración no dan una indicación clara de cómo los gobiernos amazónicos pretenden actuar juntos para responder a la crisis climática, que ya es una realidad para la población amazónica, especialmente para aquellos que viven en la periferia de la ciudades de la región», evalúa el director de Greenpeace.

La declaración firmada durante la Cumbre Amazónica presenta los puntos de consenso de Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. El documento trae propuestas para temas como cambio climático, monitoreo de recursos hídricos, protección de bosques, zonas costeras amazónicas, ecosistemas vulnerables y biodiversidad, infraestructura sostenible, economía para el desarrollo sostenible, salud, seguridad y soberanía alimentaria y nutricional, protección social, derechos humanos y reconocimiento de las culturas amazónicas.

En la valoración del Observatorio del Clima, el documento presidencial repite la suerte de otras declaraciones multilaterales y nivela los compromisos a la baja. Para la entidad, las 113 propuestas del documento tienen el mérito de revivir la OTCA y reconocer que el bioma está bajo amenaza de llegar a un punto de no retorno, pero no ofrecen soluciones prácticas y un calendario de acciones para evitarlo. La entidad también critica la falta de mención de una posible eliminación de los combustibles fósiles.

“El planeta se está derritiendo, estamos rompiendo récords de temperatura todos los días. No es posible que, en un escenario como este, ocho países amazónicos no puedan poner en una declaración, en letras grandes, que la deforestación debe ser cero y que la exploración de petróleo en medio el bosque no es una buena idea. En resumen, al documento le faltó contundencia. Es una lista de deseos, y los deseos no alcanzan”, dice Marcio Astrini, secretario ejecutivo del Observatorio del Clima.

A pesar de la importancia política de la Cumbre Amazónica, con el reconocimiento de la necesidad de cooperación entre países y una amplia participación de la sociedad civil, el Instituto Amazónico del Hombre y el Medio Ambiente (Imazon) considera que le faltó establecer metas y plazos más claros en relación con la fin de la deforestación en la región. “Ojalá la carta hubiera puesto fin a la deforestación aún en esta década, a pesar de la posición de Brasil y Colombia de una medida en esa dirección”, argumenta el investigador principal Beto Veríssimo, cofundador de Imazon.

Veríssimo también echa de menos una apuesta clara por acabar con la explotación de combustibles fósiles en la región. “El riesgo de la exploración petrolera en la desembocadura del río Amazonas puede tener implicaciones climáticas y de biodiversidad, e impactos en esta región, que es el ecosistema fluvial más grande del planeta y muy sensible desde el punto de vista ambiental”.

Momento Político
En la evaluación de WWF, a pesar de la importancia de la declaración como un momento político a favor de la Amazonía, el documento no estipuló metas concretas para algunos de los temas críticos en la región. La organización critica la falta de consenso entre los países amazónicos sobre el fin de la deforestación en la región. “Los presidentes decidieron crear una Alianza Amazónica para el Combate a la Deforestación, pero no acordaron un objetivo unificado, que es crucial para evitar el punto de no retorno”. dice la entidad.

El profesor, editor y fundador de la Revista Amazônia Latitude, Marcos Colón, coincide en que las expectativas no fueron incluidas en la carta. Para él, no había compromisos tácitos o compromiso común de los gobernantes con la deforestación cero y sobre la no extracción de petróleo en la Amazonía.

“Lo que denotamos de esta declaración es que es un documento ambivalente, generalista, carente de métodos, plazos, implementaciones. Hay una total falta de compromiso de estos gobernantes con lo que realmente importa, que es la gente de la región”.

Participación Popular

“Todo el evento fue diseñado en base a la participación popular, pero es solo un sentido de participación, ya que las personas fueron excluidas de las principales decisiones y diálogos”.

La Coordinación Nacional de Articulación de Comunidades Rurales Negras Quilombolas (Conaq) destacó la ausencia de menciones en la declaración sobre los pueblos quilombolas que habitan la Amazonía.

Según el coordinador ejecutivo de Conaq, Biko Rodrigues, en el bioma amazónico brasileño existen aproximadamente 3.000 comunidades quilombolas, que también están presentes bajo otros nombres en los países vecinos de la cuenca amazónica.

“Un documento de una dimensión tan grande como este que no toma en cuenta la importancia de las comunidades rurales quilombolas y afros para la preservación de este bioma termina siendo un documento que realmente no retrata la vida de este bioma”.

Según el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, la Declaración de Belém reúne iniciativas muy concretas para enfrentar los desafíos compartidos por los ocho países. “La Declaración de Belém y el comunicado conjunto que adoptamos en estos dos días de Cumbre son un paso en la construcción de una agenda común con los países en desarrollo con bosques tropicales. Y nos allanarán el camino a la COP30, cuando estaremos de regreso aquí en Belém”, dijo el presidente, al término del evento.

Fuente: Agencia Brasil´