La esfera virtual más allá del Covid-19

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I

La principal lección de la presente pandemia no debe pasar desapercibida. Sin importar en dónde se originó el virus, lo cierto es que la comunidad internacional recibió múltiples advertencias de que el riesgo de la aparición de un nuevo virus desconocido era probable, y que ningún país estaba preparado para hacerle frente. Peter Daszak, en el New York Times, describe el trabajo presentado en el 2018 ante la OMS, al igual que Samuel Brannen y Kathleen Hicks en Politico, describen el escenario de simulación de una pandemia por coronavirus, ejercicio realizado por un grupo de expertos en el 2019.

Su mensaje central consiste en mostrar que los países sólo reaccionan cuando ya se presentó la crisis y que, una vez que ésta pasó, el entusiasmo por invertir en vacunas y otros elementos preventivos se desvanece. Así ha ocurrido con el VIH, el SARS o el MERS, por citar algunos ejemplos. Ojalá que en esta ocasión los Estados tomen conciencia de que, con los millones de virus que existen, y otros nuevos que aparecerán como consecuencia de mutaciones genéticas, la prevención de pandemias debería ser un punto ordinario en la agenda de las autoridades y los presupuestos públicos. Y que, además del financiamiento de personal y equipos para este fin, refuercen los mecanismos de cooperación internacional contra las epidemias.

Foto: https://thenativeantigencompany.com/

Pero el aspecto médico no es el único a tener en cuenta. Algunos anuncian, con razón, que el mundo no volverá a ser el mismo después del Covid-19. El paisaje mundial post coronavirus luce devastador, en efecto: la recesión económica que ya ha empezado agravará los problemas que tenía el mundo, y tardaremos años en superarla. La vida social y cultural estará signada por el miedo y la desconfianza al otro, y el temor de nuevas crisis. 

Aun así, no dejemos que nuestro estado de ánimo actual nos impida ver más allá. La cuarentena mundial ha resultado beneficiosa para el medio ambiente, y debemos aprovechar y dar sostenibilidad a esa mejoría cuando la emergencia pase. 

 II

En un mundo en aislamiento social y temeroso de las pandemias, el teletrabajo se debería convertir en la norma. Ahora tiene muchas limitaciones en países como el Perú por la falta de preparación y de costumbre, pero eso puede cambiar. Tal vez las políticas públicas en materia de generación de empleo, fomento de negocios, educación, salud, Ciencia y Tecnología, deberían fijarse como objetivo común y prioritario el de generalizar el teletrabajo y la realidad virtual. 

Menos contacto físico, lo que conlleva menos desplazamientos físicos, reduciría la huella de carbono, al mismo tiempo que la propagación de enfermedades contagiosas, aliviaría el problema del transporte, reduciría costos fijos de las empresas; los productos podrían ser diseñados más a la medida del consumidor individual (“customization”- incluso en Educación); mejorarían la trazabilidad de las transacciones (con blockchain y e-procurement) permitiendo así reducir la corrupción y el crimen; el gobierno digital acercaría la administración a los ciudadanos, ahorrándoles tiempo y desplazamientos; y, en general, éstas y otras estrategias de trabajo en redes electrónicas ayudarían a mejorar mucho la situación de la Humanidad y del planeta, comparada con la de los últimos 70 años. 

Por otra parte todos los Estados deben incrementar sus capacidades en esa esfera, para poder hacer frente a la época de guerras cibernéticas y cibercrimen en la que ya hemos entrado, pero que está todavía en una fase incipiente. En este aspecto, como en el de las pandemias, lo peor está por venir, si no hacemos nada mientras tanto.

III

La columna vertebral de esas políticas públicas es el desarrollo y gobernanza de la red global. Construir la infraestructura material e institucional de Internet sería el andamiaje; lograr la creación de contenidos para un entorno personal educativo, laboral y social sería la meta.

Foto: OCDE

Una política en la que todos los organismos del Estado convergen en un plan y un objetivo mancomunado –lo que la OCDE denomina la modalidad “Whole of Government”- en el sentido que venimos de sugerir, generaría mucho empleo en el sector de infraestructura: tendido de cables de fibra óptica en todo el país, instalación de antenas, Data Centers, equipos informáticos y de telecomunicaciones, entre otros. 

Al mismo tiempo podría generar aún más empleo en la creación de aplicativos, diseño y programación de materiales de estudio y formación, programas de gestión y otros similares. Diseño, programación, operación y comercialización de software y reparación y mantenimiento de hardware de comunicaciones crearían miles de oportunidades de empleo para las generaciones de nativos digitales, es decir, para los jóvenes. La tecnología 5G ofrece mucho de esto, pero la prioridad del teletrabajo, la educación a distancia, la telesalud, el gobierno electrónico y el comercio electrónico debe ser explícitamente formulada y debe constituirse en el núcleo y eje de todo el desarrollo tecnológico.

IV

Los miles de millones de dólares y euros que los bancos centrales y los gobiernos de muchos países están destinando a manos llenas a la reconstrucción de sus economías representan una monumental inyección de liquidez en el sistema financiero mundial, pero serán estériles si son destinados a modelos de negocios pre-crisis. Es necesario un cambio de mentalidad en este aspecto, tanto en los países ricos como en los que, como el Perú, deben complementar sus esfuerzos de desarrollo con inversión privada nacional e internacional.

Tanto la conectividad física de las redes electrónicas como la gestión y gobernanza de sus contenidos, requieren de una genuina y estrecha cooperación entre Estados, comunidad científica, empresarios y ciudadanos de todo el mundo.

A contracorriente del aislacionismo, autosuficiencia, xenofobia, racismo y exclusivismo seudo nacionalista de los populismos emergentes, lo que el mundo necesita es más solidaridad, más cooperación y más equidad. Las pandemias, como el crimen organizado y la degradación del medio ambiente, sólo pueden ser solucionadas con planes, estrategias y acciones globales.

La filosofía que llevó a la creación de la red global (World Wide Web) debe seguir inspirándonos. Digamos junto con su fundador, Sir Tim Berners-Lee“the Web as I envisaged it, we have not seen it yet. The future is still so much bigger than the past.” 

Hagamos que, gracias a la cooperación y solidaridad internacionales, expresadas en este caso a través de la difusión de ideas y el conocimiento compartido, el futuro sea mucho más grande que el pasado.

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Augusto Thornberry
Ministro (r) en el Servicio Diplomático del Perú. Licenciado en Relaciones Internacionales, Bachiller en Derecho, Abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Delegado de la Misión Permanente del Perú ante los Organismos Internacionales en Ginebra (1980-1985), Consejero de la Embajada del Perú en Francia (1988-1992); Secretario Ejecutivo de Cooperación Técnica Internacional en el Perú (1994-95); Sub-Director (1986-88) y luego Director General de Informática del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú (2001-2002); Director Regional del MINRREE en Iquitos (2002-2003); Representante Permanente Alterno del Perú ante la ONU en Nueva York (2012-2015); Cónsul General en Barcelona, España (2003-2006) y en Hartford, Connecticut, EEUU (2015-16); Encargado de Negocios del Perú en Francia (2001) y Jefe de Cancillería en las Embajadas del Perú en Francia (1996-2000), Australia (1993) y Ecuador (2007-2009). Consultor en Cooperación Técnica Internacional, Relaciones Internacionales, Derecho Internacional Público.

1 Comentario

  1. Excelente artículo. Comparto la visión del lo que será el mundo luego de la pandemia. Más agradecidos y Conservacionistas. Inversiones importantes en el rescate de nuestra naturaleza, su fauna y su Flora. Terrestres y Marinas. Más respeto por los animales. Más tecnología e investigación científica, nuevos métodos educativos a distancia, teledirigidos. La era virtual electrónica llego, la salud lo reclama. El mundo renace .., propondría el estudio de algunas condonaciones de deudas entre los países. Sin duda alguna una nueva era llegó.

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