VcM, un mundo de pérdidas tras la sigla

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Cualquier mujer profesional, la cual, desde antes de los años ’70, muchas después de esa fecha, no han podido dejar de notar que entrar al mundo laboral significaba entrar en un mundo masculino, que debían enfrentar retos por el simple hecho de ser mujeres. Situación que obligó a convertir, a más de una, su actividad profesional al servicio de un cambio social.

Por ello, gran interés revistió el Coloquio Internacional Medición de Costos de Violencia contra la Mujer, organizado por la Universidad de San Martín de Porres, y su Instituto de Investigación de la USMP y Línea de Investigación de Violencia, Género y Empresa. Un vivo reconocimiento a la profesora Carla Tamagno.

Medir los costos de la violencia hacia las Mujeres hace evidente la magnitud del problema, violencia que puede ser familiar, violencia que puede ser ejercida en el centro de trabajo. Las investigaciones presentadas, comprendían varios años, referidas al sector privado, donde la mujer trabajadora maltratada no asiste al trabajo, aparentemente sin razón,  acarreando una pérdida de productividad a la empresa, pérdida de ingreso económico para la trabajadora además de problemas de salud. En Inglaterra esta pérdida ha sido cuantificada en £2.7 billones, en Perú la pérdida en el mundo de los negocios asciende a $6.7 billones, en Ecuador las mujeres que soportan la violencia pierden $8.7 millones. En Chile la medición afecta el PIB en 2%; en Vietnam 1.78%, lo que equivale al 34% del gasto estatal en educación.

Medir los efectos de la violencia hacia las Mujeres, es entrar en la realidad de la condición femenina en el mundo laboral, en la vida política, en el empoderamiento económico.

Estos estudios iniciaron en 1987 en los Estados Unidos donde se propusieron las primeras teorías; en el año 2000, Australia desarrolló estudios para entender la ausencia femenina en las empresas; en el 2003 los Estados Unidos profundizan el tema para entender las pérdidas de productividad laboral debidas al ausentismo. En el 2004, en los Estados Unidos salen los primeros Manuales con estimaciones de costos a nivel de hogares. Ahora ya son de conocimiento académico, estatal y de organismos internacionales, como señaló Christine Brendel, GIZ Alemania. 

La reciente C190 – Convenio sobre la violencia y el acoso, 2019 de la OIT, de junio del año en curso, donde los Miembros:

Reconociendo que la violencia y el acoso en el mundo del trabajo afectan a la salud psicológica, física y sexual de las personas, a su dignidad, y a su entorno familiar y social;

Reconociendo que la violencia y el acoso también afectan a la calidad de los servicios públicos y privados, y que pueden impedir que las personas, en particular las mujeres, accedan al mercado de trabajo, permanezcan en él o progresen profesionalmente;

Considerando que la violencia y el acoso son incompatibles con la promoción de empresas sostenibles y afectan negativamente a la organización del trabajo, las relaciones en el lugar de trabajo, el compromiso de los trabajadores, la reputación de las empresas y la productividad;……

Considerando que la violencia doméstica puede afectar al empleo, la productividad así como la seguridad y salud, y que los gobiernos, las organizaciones de empleadores y de trabajadores y las instituciones del mercado de trabajo pueden contribuir, como parte de otras medidas, a reconocer, afrontar y abordar el impacto de la violencia doméstica;

Se comprometen a elaborar una reglamentación para proteger a los trabajadores

El art. 7 “….todo Miembro deberá adoptar una legislación que defina y prohíba la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, con inclusión de la violencia y el acoso por razón de género.”

Los efectos, en la vida cotidiana de la Mujer que sufre violencia, son también de orden sicológico y social, las horas perdidas en elaborar su situación, su incapacidad de reacción, el involucrar a su círculo más cercano, muchas veces, conformado por otros mujeres se agregan más horas a las horas perdidas en la elaboración y en la no productividad. Esta situación puede derivar en trastornos sicológicos y su consecuente desaparición de la vida laboral.

Las investigaciones presentadas cubren un amplio espectro geográfico con idénticas reacciones, no comprende el sector público, el mundo de aquellas mujeres que se encuentran en las oficinas estatales de información, recepción de documentos y otros. Un mundo femenino que debe transparentarse para comprender la magnitud del problema y alcanzar soluciones. Como, la investigación en curso sobre ¿cuál es la característica del agresor peruano?.

GALERÍA DE FOTOS

Tomar conciencia sobre la violencia contra las mujeres. Sincerar el problema. Perú toma seriamente el problema. Atacar razones y consecuencias. La educación cambiará los patrones en mejora de la calidad de vida para todos. Desarrollo para todos. Viceministra de la Mujer del Perú, Carolina Garcés Peralta.

 

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