El Informe anual de Transparencia Internacional nos muestra en su Índice que la corrupción sigue su curso, la pandemia la ha agudizado, son 180 los países que hacen parte de este análisis que traduce la percepción de especialistas, empresarios sobre el sector público del país en cuestión.
Son 13 fuentes de datos que con una escala que va de cero para el más corrupto hasta llegar a 100 para el país más virtuoso. En esta oportunidad el más virtuoso, pero no con 100 sino con 88, es Dinamarca, quien comparte el mismo puntaje con Finlandia y Nueva Zelandia. Con 85 puntos comparten Noruega, Singapur, Suecia. Suiza tiene 84 puntos. Países bajos 82, Luxemburgo 81 y Alemania 80. El Informe señala, que más de dos tercios de los 180 países, es decir el 68% de países están por debajo de 50 y la media global está estancada en 43.
La corrupción tiene que ver con la democracia y la pérdida de libertades a los ciudadanos, a los profesionales como es la cuestionada labor de los periodistas, por ello muchos países han rebajado su puntaje en la escala, como señala el Informe, muchos países con altas calificaciones “continúan sirviendo de refugio a corruptos de otros países”.
A continuación la tabla correspondiente a Latinoamérica, sólo cinco países están posicionados sobre la media de 100, es decir sobre 50, lleva la delantera Uruguay con 73 puntos, Chile con 67, Costa Rica con 58, Santa Lucia con 56 y Dominica con 55.
Cuba por debajo de 50, con 46 puntos, le sigue Colombia con 39, Argentina Y Brasil comparten el 38, Ecuador, Panamá y Perú comparte el 36, El Salvador con 34, México con 31, Bolivia, República Dominicana y Paraguay alcanzan 30, Guatemala con 25, Honduras con 23, Nicaragua y Haiti con 20 hasta llegar al más corrupto con 14 que es Venezuela.





