Madagascar – La mangrovia como frontera climática

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Ma Honko: restauración de manglares y captura de carbono azul en la costa malgache

La costa occidental de Madagascar es uno de los territorios más vulnerables del Índico. Allí, donde las aldeas dependen de la pesca artesanal y las mareas marcan el ritmo de la vida cotidiana, los manglares han comenzado a desaparecer por presión agrícola, tala, incendios y erosión. La pérdida de estos bosques costeros no solo destruye hábitats: compromete la seguridad alimentaria, acelera la erosión y libera enormes cantidades de carbono acumulado durante décadas.

En este contexto surge Ma Honko, que significa «madre de los manglares» en malgache es una iniciativa de restauración y conservación de manglares en la costa occidental de Madagascar. Busca reforestar miles de hectáreas, capturar carbono azul para mitigar el cambio climático y mejorar los ingresos de las comunidades locales con empleos sostenibles. Un proyecto de restauración ecológica impulsado por NEYA, la società benefit del grupo Mundys, en colaboración con la IUCN (International Union for Conservation of Nature). La iniciativa se ha convertido en uno de los esfuerzos de recuperación de manglares más grandes del país, con una expansión que va desde las 500 hectáreas iniciales hasta más de 2.400 hectáreas actualmente en proceso de restauración.

Los manglares son ecosistemas excepcionales: almacenan hasta cinco veces más carbono que los bosques terrestres, protegen las costas de tormentas y sostienen la pesca local. Según las estimaciones del proyecto, la restauración ampliada permitirá remover aproximadamente 755.000 toneladas de CO₂ en veinte años, una cifra que sitúa a Ma Honko entre las iniciativas de carbono azul más relevantes del África oriental.

Desde 2025, el proyecto ha logrado resultados medibles:

  • 272 hectáreas restauradas en la primera fase.
  • 1,8 millones de manglares plantados siguiendo ciclos de mareas.
  • 847 viveros comunitarios operados por familias locales.
  • Recuperación de hábitats para especies endémicas como el ibis sagrado malgache y el airón de Madagascar.

La metodología se basa en la selección de especies nativas —Rhizophora mucronata, Avicennia marina— y en la plantación sincronizada con las mareas, lo que permite que las raíces jóvenes reciban irrigación natural y se establezcan con mayor éxito. La restauración se complementa con monitoreo científico, análisis satelital y medición de captura de carbono bajo estándares internacionales como Gold Standard.

Pero Ma Honko no es solo un proyecto ambiental: es una intervención social. Las comunidades participan en viveros, replantación, pesca sostenible y apicultura, actividades que generan ingresos y fortalecen capacidades locales. La restauración de manglares se convierte así en una herramienta de resiliencia comunitaria en un país donde el 80% de la población depende directamente de los recursos naturales.

El presidente de Mundys, Alessandro Benetton, ha señalado que la sostenibilidad debe ser un pilar empresarial tan importante como las personas y el territorio. En Madagascar, esa visión se traduce en una acción concreta: reconstruir un ecosistema que protege vidas, captura carbono y devuelve estabilidad a un paisaje que durante años ha estado al borde del colapso.

Ma Honko es hoy un laboratorio vivo de restauración costera. Un lugar donde la ciencia, la comunidad y la empresa convergen para demostrar que la mangrovia, esa frontera entre tierra y mar, puede ser también una frontera climática capaz de cambiar el futuro.