


Octubre de 2019, la elección presidencial boliviana empañada por un fraude masivo, se convierte en una farsa trágica, que podría conducir a una situación de guerra civil. Evo MORALES, el Presidente saliente del Estado Plurinacional de Bolivia, acaba de renunciar y huir del país bajo la presión de las calles, soltado por el Ejército, la Policía y los sindicatos. La marea parece haber cambiado en Bolivia como para parte de la izquierda latinoamericana en la década de 2000.
Aunque elegido democráticamente a finales de 2005, y luego reelegido dos veces, el Presidente-cocalero presentado como «indígena», había revertido la política de su país, para seguir así el camino de su mentor venezolano Hugo CHÁVEZ. Pero Evo MORALES no es simplemente un líder de izquierda como los demás, es ante todo un cocalero, un productor de coca, y cuya revalorización cultural y económica de la «hoja sagrada» fue la piedra angular de su programa político. Todavía dirige las seis federaciones sindicales de productores de coca en el Chapare, la región que alimenta el narcotráfico, porque esta coca se convierte en cocaína después de muchas transformaciones químicas. ¿No estuvo MORALES demasiado ligado a sus hermanos cocaleros para liderar efectivamente la lucha contra este flagelo?
En efecto, cuando en julio de 2010 Valentín MEJILLONES, el sumo sacerdote aymara quien «coronó» a Evo MORALES, desde 2006 en el sitio precolombino de Tiwanaku, cayó con 240 kg de cocaína en su casa de El Alto, sonó como un trueno. en la sociedad boliviana. “Nadie en el gobierno lo va a proteger”, dijo en ese momento el vicepresidente de Bolivia, Álvaro GARCÍA LINERA. Pero el «narco-amauta» será liberado unos meses después, y nunca sentenciado, mientras se hará limpieza al más alto nivel de la FELCN, la Brigada de Estupefacientes! Esta anécdota judicial simboliza en sí misma, la Bolivia de la era MORALES, que bajo el rótulo bolivariano ha vuelto a convertirse en pocos años en un país narcocalero, de hecho en un narcoestado o incluso en una narcodictadura.
¿Cómo llegamos aquí? ¿Cómo y por qué la guerra contra las drogas estadounidense, dirigida con cierto éxito por la DEA a principios de la década de 2000, dio lugar a tal cambio?
Jean-François BARBIERI, ex policía francés especializado en la lucha contra las drogas en Marsella, tiempo Agregado de Seguridad Interior destinado en la Embajada de Francia en La Paz de 2009 a 2012, y ahora apasionado por este país, nos da su análisis. Fue el testigo privilegiado de la deriva de un país que al amparo de una ideología indianista, de un pachamamismo de Estado, se burla de todos los principios, incluidos los de la democracia, en una sociedad cada vez más corrupta. Disecta el proceso político-seguridad vinculado al problema de la hoja de coca y la cocaína, su diabólico derivado.






