El crecimiento económico de América Latina en el 2021 tuvo un fuerte impulso debido a la reactivación económica mundial, luego de un 2020 que estuvo casi paralizado por la pandemia del coronavirus. En el 2022, el nivel de PBI se estaría normalizando y tratará de alcanzar los grados de pre pandemia en el 2023.
De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el crecimiento exponencial del PBI regional del 2022, se observó hasta el segundo trimestre con 1.19%. Sin embargo, a partir del tercer trimestre, se empezarían a ver rendimientos decrecientes con una cifra de 0.70%.
Esta última cifra refleja la desfavorable situación económica que la región latinoamericana está atravesando. Los elevados niveles de inflación propiciaron el aumento de las tasas de política monetaria, afectando el dinamismo de la demanda de los hogares y los créditos empresariales. Si bien la política restrictiva ayuda a mitigar la inflación generada por la guerra entre Rusia y Ucrania, mientras más tiempo se mantengan estas elevadas tasas de política monetaria, mayor será la desaceleración económica de América Latina.
Además de ello, la CEPAL enfatiza en el deterioro de la demanda empresarial, la cual se encuentra generalizada en la región. Esta situación es muy importante, debido a que el aparato empresarial privado es el principal generador de puestos laborales y ejecutor de inversiones, lo cual tenderá a incidir en profundizar la desaceleración económica actual.
En el caso del consumo público, ha tenido un impacto positivo en el último semestre del 2022, originado por la mayor recaudación fiscal, en comparación con los años anteriores. Para el 2023, se esperaría la ejecución de una mayor cantidad de obras e inversiones públicas, en el mejor de los casos, que impulsen el crecimiento económico de la región.








