La confianza del consumidor es un indicador que determina el optimismo o pesimismo de los consumidores locales referente a la situación económica personal y del país. El índice de confianza del consumidor, elaborado por la empresa multinacional Institut de Publique Sondage d’ opinión Secteur (Ipsos), muestra la situación pesimista en la que se encuentra el mundo en general, con un resultado del 46.9 puntos.
De las 28 economías que el estudio de Ipsos considera, seis países pertenecen a la región de América Latina. En Julio, los países con el mayor índice de confianza fueron México con 50.2 puntos y Colombia con 48.2 puntos, ubicados en el rango optimista por encima de los 50 puntos. Todos los demás países de la región se encontraron en el rango pesimista, siendo Perú el de menor puntaje con 35.9 puntos.
El conflicto entre Ucrania y Rusia, la elevada inflación originada por el aumento de los combustibles y de los alimentos, la desaceleración económica de China y la recesión económica de los Estados Unidos, han profundizado el pesimismo en el consumidor. Pero también existen países que, a pesar de la difícil situación económica mundial, observan el futuro con mayor optimismo. Este es el caso de Arabia Saudita y China, países que poseen un índice de confianza del consumidor de 71.2 y 71.1 puntos, respectivamente.
Latinoamérica no es ajeno a los factores internacionales antes mencionados; sin embargo, la inflación en los alimentos y en los combustibles, al igual que la incertidumbre política, son elementos que inciden negativamente en las inversiones y el consumo personal en el corto plazo.
El consumo privado, al igual que el consumo público, son un componente importante de una economía. Pero la diferencia entre ambos es que el consumo público depende de un presupuesto establecido para un período específico, usualmente, de un año; mientras que el dinamismo del consumo privado se sostiene sobre las perspectivas de corto plazo de las familias y las empresas, las cuales decidirán si consumir o ahorrar en los próximos meses.
El actual pesimismo que se refleja en el índice de confianza del consumidor en América Latina, el cual agrupa a los hogares y las empresas privadas, apunta hacia una ralentización del crecimiento económico de la región.








