Elecciones presidenciales y crisis de los partidos de centro-derecha. Martin Botero

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Los diferentes partidos políticos y fuerzas de la centro – derecha que defienden conceptos sociopolíticos y valores, tradiciones y creencias se enfrentan con decisiones difíciles de adoptar y tienen que recapacitar seriamente sobre lo que ha sucedido en las pasadas elecciones políticas, un país hecho pedazos.

Oyendo los comentarios de estos últimos días, podría creerse que no sucedió nada importante el pasado 13 de marzo. Sin embargo, sabemos que las cosas van mal y, entretanto, es mejor decirlo claramente, un resultado decepcionante y negativo. Creo que esta votación traduce un malestar sobre la situación de la Colombia, sobre sus objetivos e incluso el sentido de su construcción política y económica, una crisis de confianza hacia los partidos políticos, una crisis de confianza entre los ciudadanos que se debe principalmente al desfase entre las expectativas sociales y la incapacidad para responder a ellas, sus esperanzas y los resultados actuales.

Se nos dice que Colombia va mal no solo a nivel interno, sino también en el ámbito internacional. A mi juicio, se produjo un desplazamiento del equilibrio en detrimento de los valores fundadores de la Colombia y principios esenciales; la confianza y lazos jurídicamente vinculantes de la democracia. La centro – derecha que debía servir de pedestal social de la Colombia y actuar como guardianes de las libertades civiles no me parece que esté a la altura de las expectativas ni de las ambiciones. También existe una expectativa fuerte de concertación, de transparencia, de debate público. Es preciso escuchar más. No he leído críticas, yo les digo con toda claridad que se trata de una señal política extraordinariamente fuerte, han de extraer una conclusión de máxima importancia. El pueblo ha aprovechado la ocasión que se le ha brindado para enviarnos una señal importante, y debemos agradecérselo. Han mostrado que la centro derecha actual lleva un camino equivocado, y con razón. Los líderes políticos deben tomar en serio este asunto y tenerlo presente, demuestren el coraje y la voluntad política.

Hay muchas esperanzas cifradas en las presidenciales. Todos estamos esperando señales de que se hacen avances. Esta tensión interna en el centro derecha, ese telón de acero interno no reforzará a Colombia: sé que de forma aislada, cada uno en su rincón, no lo conseguiremos. Es necesario que se dé una señal política con ocasión de las elecciones, que la centro derecha haga oír con fuerza su voz y se vuelva a desempeñar con fuerza su papel de motor de la democracia, lograr que ese mensaje llegue a sus destinatarios, porque estamos luchando por el alma y el corazón de algo en lo que creemos, y estoy seguro de que la ciudadania no les hará faltar su respaldo y su apoyo. Para el ciudadano supone un “plus”.

Es preciso que los dirigentes políticos, en vísperas de presidenciales, comprendan bien el mensaje que se les ha enviado, que no se acomoden al pensamiento único, han de aprovechar la ocasión para demostrarlo y de dar prueba de tenacidad, y no queda mucho tiempo antes de que empiece la campaña electoral. Esta exigencia no supone una exigencia política cualquiera. El Centro derecha tiene que librar una seria batalla para convencer a los 38 millones de ciudadanos de que el progreso de la Colombia requiere imponer una política que no ignore las realidades económicas y las necesidades de la población, la definición de reglas fundamentales compartidas, la transparencia y la colegialidad de su labor, incluso la concertación entre todos los interlocutores de la sociedad civil. Creo que será necesario que pasemos por encima de nuestras frustraciones en lugar de apesadumbrarnos por lo que hubiéramos deseado. Ésta es la verdadera cuestión.

Por encima del voto de izquierda, se trata de una llamada para una verdadera Colombia de las diferencias, basada en el respeto y la disponibilidad a escuchar posiciones distintas y la aceptación de compromisos dignos, ésa es la verdadera riqueza de Colombia. Las agotadoras negociaciones semi-secretas o reservadas, propias del método intergubernamental, no producen los mismo frutos. La verdad es que Colombia es como un avión que despega: o sube acelerando o cae. Por esto, señores, ustedes son los principales responsables, sigan adelante hasta el fondo activamente con una reacción de tintes patrióticos, y encaminada a la salvación de la democracia, en la que se unen las fuerzas políticas y organizaciones civiles afines, hagan todo lo posible por resolver, rápidamente y por consenso, las controversias existentes a partir de un diálogo político.

En una palabra, necesitamos política en el sentido noble del término, en el sentido más noble de la gestión, es decir, servir al bien común, ya que creo que el futuro de Colombia pasa por ahí. Los retos para el futuro son, como siempre, defender y promover la democracia en la Madre Patria. Como conclusión, necesitamos escuchar y respetar más al pueblo, intentar comprender por qué los ciudadanos se alejan de esta Colombia. Así podríamos avanzar todos juntos.

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Martín Eduardo Botero, colombiano de nacimiento. Abogado Europeo inscrito en el Conseil des Barreaux Europèens Brussels. Titular de Botero & Asociados, Bufete Legal Europeo e Internacional con sede en Italia, España y México. Letrado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Presidente y fundador de European Center for Transitional justice y vicepresidente en la Unión Europea de la Organización Mundial de Abogados. Graduado en Jurisprudencia por la Universidad de Siena (Italia) con Beca de Honor del Ministerio de los Asuntos Exteriores italiano.  PhD en Derecho Constitucional Europeo por la Universidad de Bolonia con Beca de estudio del Ministerio de los Asuntos Exteriores italiano y la Unión Europea.  Su último libro lleva por titulo “Manual para la Lucha contra la Corrupción: Estrategia Global: Ejemplos y Buenas prácticas”.