Una colaboración eficaz fue solicitada a la fiscal provincial Luz Taquire y al fiscal adjunto provincial Juan Carlos Davis, ambos del Séptimo Despacho de la Segunda Fiscalía Supraprovincial Corporativa Especializada en Lavado de Activos, por quien ha ganado las primeras planas de los Diarios, la lobbysta y empresaria Karelim López, además de haberle congelado, dichos Fiscales, una cuenta con dos millones de soles.
Sustentó su confesión, recogida en 26 páginas, una confesión amplia y detallada, fue acompañada con una USB y documentos como prueba material. Sin embargo, explicó muchos puntos que faltaban en el relato contradictorio del comportamiento del presidente Castillo, la razón por la cual como Ministro de Transportes y Comunicaciones había nombrado a un profesor sin alguna cualidad para presidir un sector tan importante, hasta hace poco, dicha cartera ministerial, fue sujeto penal en el delito de Odebreacht. Ella misma, Karelim López, fue favorecida con un contrato de 232.5 millones de soles por la obra Puente Tarata III, es investigada por presunto favorecimiento en una licitación de Provías Descentralizado, en el caso de Puente Tarata, PetroPerú, así como, por la prueba falsa de COVID.
Explicó que el Ministro de Transportes y Comunicaciones, Juan Silva, facilitaba cuanto le solicitaba el presidente Castillo a quien lo denominó el “jefe de una mafia en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones”, relató de contratos millonarios a empresas chinas asociadas a empresas peruanas de reciente creación conformada por los sobrinos de Castillo (presidente). Relató las presiones que recibió para que no se constituyera en Colaboradora eficaz porque ya estaban acordados con el Fiscal anticorrupción Omar Tello.
Las protestas no se hicieron esperar, de todos los involucrados, Castillo, Silva, sobrinos y etc., clamando pureza de comportamiento, la prensa actuó de inmediato investigando a las empresas y entrevistando a los sujetos en discusión, poniendo bajo la luz la poca pericia y más bien, salvo prueba en contrario, se verificaba, conforme hacían declaraciones, un arreglo para que la empresa china haga el trabajo dando de ganar a todos, seguramente no por vías fisiológica sino por vías irregulares.
La razón de tanta voracidad responde al pago de la deuda que Castillo asumió por la Campaña electoral, confirmando, además que “Los Dinámicos del Centro” financiaron la campaña presidencial, una banda comprobada de delincuentes.
Apenas la ciudadanía tomó conocimiento, dos acciones surgieron. Por un lado, la presidenta del Congreso convocó a reunión al día siguiente a las seis de la tarde para un Pleno. El debate se centraría en la censura del Ministro Silva, quien, sólo por su escasa Hoja de Vida, no debería ocupar ese cargo y, tomando en cuenta la volatilidad de los cargos ministeriales, despertaba una gran duda, que Silva estuviera inamovible desde el inicio del terrible periodo presidencial que aún ahora estamos viviendo.
La ciudadanía estaba enardeciendo cuando la Presidencia del Consejo de Ministros emitió el Decreto Supremo que declara Estado de Emergencia Nacional por las circunstancias que afectan la vida y salud de las personas como consecuencia de la COVID-19 y establece nuevas medidas para el restablecimiento de la convivencia social, por lo tanto, las reuniones estaban prohibidas. Decreto Supremo No 016-2022-pcm
En el pleno del Congreso las intervenciones fueron debidamente sustentadas, no sólo contra la pésima labor realizada por el Ministro Silva sino, además, por el oscuro comportamiento del presidente Castillo en elegir sus Ministros entre los peores, salvo contadas excepciones.
Cuando el debate iba en la clara dirección de la censura al Ministro Silva, llegó el twitt de Castillo “Informo a la ciudadanía que acepto la renuncia presentada hoy por el ministro Juan Silva, agradeciendo sus servicios prestados. Nuestro compromiso sigue vigente con el pueblo y necesitamos cumplir con los objetivos trazados por el Gobierno”.
Un momento de alegría llegó al Congreso, con aplausos. Es más, la Resolución que acepta la renuncia de Silva, llegó al Congreso firmada y sacramentada, porque los Congresistas querían continuar el debate ante la duda del bien ganado nominativo de “Castillo Mentiroso”, quien podría, luego de haberse interrumpido el debate y su consecuente censura, seguir manteniéndose en el cargo el susodicho Silva, como tristemente los peruanos hemos visto con los Ministros nombrados por Castillo, chotanos de mala educación, quienes se han resistido a dejar el cargo, a pesar de haber sido censurados.
Se entendió luego, el cumplimiento de las formalidades, Castillo quería la aprobación del pleno para viajar a la toma de mando del presidente de Chile. Peruanos, nos estamos acostumbrando a lo peor ¿hasta cuándo?








