En la actualidad, la inflación a nivel mundial sigue aumentando constantemente, debido a los cambios climatológicos en distintas regiones del mundo, el mayor costo del transporte ocasionado por el alza de los combustibles y la escasez de la mano de obra provocada por la pandemia del coronavirus. Estos tres son los principales factores que están afectado el suministro de alimentos a nivel mundial.
De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y Agricultura (FAO), en octubre se registró una inflación de 3.03%, principalmente por el incremento de los precios de aceites vegetales y cereales. La inflación interanual alcanza un nivel de 31.3%, la cifra más alta desde el 2011. En el período 2020-2021, la paralización de la actividad económica mundial originada por el inicio de la pandemia ocasionó que en marzo de 2020 se registrara una deflación de 4.27%; además de ello, en junio de 2021 se observó una deflación de -2.22% causada por la menor cotización de cereales y aceites a nivel internacional.
Los tres principales productos que están impulsando la inflación mundial son, en primer lugar, el aceite con un incremento de 9.6% mensual, seguido por los cereales con 3.2% y los productos lácteos con 2.2%. En estos productos, el aceite vegetal es el que ha sufrido el mayor incremento en su precio interanual, con una inflación de 73.6%.
No obstante, las carnes también se convierten en un producto que se ha visto afectado por el contexto internacional actual. Según la FAO, la evolución de los precios de la carne en octubre fue negativo con -0.7%, mientras que la inflación a 12 meses registró un incremento de 22.1%. La carne de cerdo y la carde de bovino, actualmente, registran una disminución en sus precios, mientras que la carne de ave de corral, tiene altos precios debido al aumento del costo de sus alimentos, elaborados principalmente por el maíz.
Es conveniente indicar que las elevadas cotizaciones de los alimentos en los mercados bursátiles originados por factores climatológicos y otras razones indicadas anteriormente, así como el contexto político y social también fomentan el aumento de la inflación como respuesta a la incertidumbre social, política y económica.








