El Think Tank del Parlamento Europeo acaba de publicar el documento «The coronavirus pandemic in Latin America» autor Enrique Gómez Ramirez, señala que América Latina se encuentra entre las regiones del mundo más afectadas por Covid-19, y sus economías, el empleo e incluso los derechos humanos ya están sufriendo gravemente, un sufrimiento que continuará con resultados inciertos no obstante los esfuerzos nacionales e internacionales.
Señala que «la pandemia de coronavirus ha afectado a más de 27 millones de personas en América Latina», es decir el 20% de infectados en el mundo «más de 860 000 muertes». Brasil como epicentro de la pandemia con casi el 40% de los muertos, le siguen Perú con 177 muertes por cada 100,000 habitantes. En cuanto se refiere a la vacunación Chile y Uruguay, tiene el mayor porcentaje de vacunados así como son Guatemala y Honduras, con un porcentaje mínimo. Si las vacuna Pfizer-BioNTech y AstraZeneca fueron usadas inicialmente en la región, son las vacunas de China CoronaVac y de Rusia Sputnik V que han entrado masivamente en el mercado, y «una fábrica de Sputnik V ha comenzado a producir en Argentina».
A pesar de las medidas de confinamiento, los resultados no han sido positivos, las condiciones socioeconómicas y políticas existentes en América Latina se han agravado vistosamente.
Los factores que han contribuido a esta situación son:
i) es la región más desigual del mundo; tres cuartas partes de su población tienen ingresos bajos o medios-bajos y el 30% vive por debajo del umbral de pobreza; ii) más del 50% de los latinoamericanos trabajan en el sector informal y, a menudo, carecen de acceso al empleo y las prestaciones sociales o la atención médica; iii) 81% vive en áreas urbanas, 21% vive en tugurios; y el 25% todavía no tiene acceso confiable a un suministro de agua administrado de manera segura; iv) los sistemas públicos de salud de América Latina están en su mayoría subfinanciados, fragmentados y de difícil acceso en las zonas rurales; v) el hacinamiento carcelario es muy elevado (con un crecimiento de la población carcelaria del 121% desde 2000), lo que facilita la propagación de la enfermedad entre los reclusos; y vi) el nivel de desinformación sobre la pandemia (infodemia) en la región se encuentra entre los más altos del mundo, agravado por la poca confianza en los gobiernos.
Según la CEPAL, la pandemia está teniendo «efectos negativos históricos en las esferas económica, productiva y social’‘. Según el FMI, el PIB de América Latina cayó un 7% en 2020 en comparación al -6,5% en la eurozona y el -3,5% en EE.UU. Prevé un moderado crecimiento del 4,6% en 2021. Asimismo, la CEPAL prevé un fuerte aumento de la desigualdad y pobreza: «ocho de cada 10 personas en la región, 491 millones, vivirán con menos de 500 dólares al mes, y el número de pobres aumentará de 186 millones a 231 millones, lo que significa un retroceso de 15 años. Unos 2,7 millones de empresas cerrarán y el desempleo alcanzará un récord del 12,3% según la OIT, y al 30 de septiembre de 2020, ya se habían perdido al menos 34 millones de puestos de trabajo, al menos temporalmente».
La democracia y los derechos humanos en la región se verán también afectados, ya que «las medidas de emergencia tomadas a menudo implican la suspensión de derechos y el aumento del poder estatal, y algunos, pero no todos, temen que los líderes puedan usar la pandemia para avanzar sus propias agendas políticas, lo que se suma a la ya baja confianza en la democracia».
Señala además que América Latina se beneficiará del Fondo de Respuesta y Recuperación Covid-19 por US$ 2,000 millones lanzado por las Naciones Unidas. La CEPAL ha destacado la necesidad de una mayor integración regional, creó un Observatorio Covid-19 y sugirió la adopción de pactos políticos y sociales para la igualdad y el desarrollo sostenible en la región. Las instituciones financieras internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y el FMI están intensificando su apoyo crediticio a los países de ALC para combatir el Covid-19. La reciente iniciativa de suspensión del servicio de la deuda (DSSI) del Covid-19 del G20 también beneficiará a los países más pobres de ALC como Haití u Honduras.
La UE, por medio de la Comisión asignó 927 millones de euros, como parte del paquete Team Europe y el BEI 325 millones de euros para ayudar a los países y grupos de población más vulnerables de América Latina. En el Caribe, la UE, en asociación con la Agencia de Salud Pública del Caribe (CARPHA), movilizó 8 millones de euros para atender las necesidades más urgentes de los países en la gestión de la lucha contra la pandemia. El Consejo de Asuntos Exteriores de la UE del 13 de julio de 2020 examinó cómo la UE podría apoyar a la región y aumentar su compromiso político allí. Las sanciones de la UE contra Cuba, Venezuela y Nicaragua no afectarán los suministros y equipos para combatir el Covid-19.
En una resolución del 25 de noviembre de 2020 sobre las consecuencias en la política exterior del brote de Covid-19, el Parlamento Europeo pidió a la Comisión que siga colaborando con los países latinoamericanos y establezca una cooperación reforzada para abordar el Covid-19. El 17 de abril de 2020, el Parlamento adoptó una resolución sobre la acción coordinada de la UE para combatir la pandemia. El 16 de junio de 2020, el AR/VP Borrell explicó en el plenario la necesidad de una solución global a la pandemia y de que la UE esté en el centro de esta respuesta.








