La construcción es una de las actividades económicas más importantes de las economías emergentes. Este sector demanda una gran cantidad de mano de obra y su efecto multiplicador es inmediato en las economías de América Latina. A continuación, analizaremos la situación de este sector en los países de la Alianza del Pacífico.
Desde el 2015, el sector construcción chileno ha venido reduciéndose, terminando el 2017 con una disminución de 1,8% de la inversión nacional en construcción. Para la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), el 2018 traerá consigo mejores expectativas.
De acuerdo a lo comunicado por la CCHC, la inversión en el sector construcción se incrementará en 2,4%, debido a una mayor inversión tanto en infraestructura (2,7%) como vivienda (1,8%). A pesar de las buenas expectativas que se posee sobre el sector, se considera que el crecimiento económico del nuevo gobierno, girará alrededor de este sector.
Durante la coyuntura electoral colombiana del primer semestre 2018, la situación del sector construcción principalmente en los negocios inmobiliarios, podría desacelerarse; no obstante, en la segunda mitad del año se impulsaría nuevamente.
El sector construcción en Colombia, actualmente, representa un 16% del PBI nacional. Se espera el desarrollo de grandes proyectos de construcción, como el Metro y la ampliación de vías en Bogotá, que permitan un mayor crecimiento económico en el 2018.
De acuerdo a lo señalado por la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), el 2018 será un año muy complicado para la construcción. El presupuesto para llevar a cabo obras públicas se ha reducido en los últimos años. En el 2017, la industria de la construcción disminuyó entre 1,5% y 2%. Actualmente, el presupuesto de egresos de la federación, en materia de infraestructura, representa el 2,4% del PIB nacional, lo que antes representaba el 4,3%.
Lo que agrava esta situación es el tema de los procesos electorales. De lo que se podría esperar que el sector construcción aumente por lo menos 1% en el 2018 y que los recursos para infraestructura se reduzcan aún más. El menor impulso al sector construcción se traducirá en pérdida de empleo, lo cual perjudicará el desempeño económico mexicano en el 2018.
En el caso peruano, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) espera que, en 2018, el sector construcción sea el principal motor de la economía y que el crecimiento económico peruano ascienda a 4,2%.
La reconstrucción de las zonas dañadas por el Niño costero, a principios del año 2017, representará un fuerte impulso fiscal en el sector construcción. Además, el inicio de grandes obras de infraestructura, como la construcción de la Línea 2 del Metro de Lima y la ampliación del aeropuerto internacional Jorge Chávez, permitirá no sólo impulsar el sector construcción, sino que también tendrá un impacto positivo sobre los demás sectores de la economía.
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