El marco para las relaciones entre la UE y Canadá se establece en el Acuerdo de Asociación Estratégica, que permite una cooperación reforzada en ámbitos estratégicos de interés y responsabilidad comunes, como el clima, la seguridad y la política exterior y de seguridad. El Acuerdo de Asociación Estratégica lleva aplicándose provisionalmente desde el 1 de abril de 2017 y, junto con el AECG, permite profundizar aún más en las relaciones entre la UE y Canadá.

Los acuerdos de libre comercio de la UE han demostrado su utilidad para estimular el crecimiento y el empleo en Europa. Un ejemplo de ello es el acuerdo comercial entre la UE y Corea del Sur. Desde su entrada en vigor en 2011, las exportaciones de la UE a Corea del Sur han aumentado más del 55%, las exportaciones de determinados productos agrícolas han subido un 70% y las ventas de automóviles de la UE en Corea del Sur se han triplicado, mientras que el déficit comercial se ha convertido en superávit. Dicho acuerdo también se aplicó provisionalmente durante varios años tras la ratificación a escala de la UE, a la espera de su ratificación por parte de todos los Estados miembros de la UE.

En Europa, treinta y un millones de puestos de trabajo dependen de las exportaciones. Por término medio, mil millones de euros de exportaciones adicionales se traducen en catorce mil puestos de trabajo en la UE.

El jueves 21 de septiembre entró en vigor de forma provisional el Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG) entre la UE y Canadá. Sin embargo, no entrará plena y definitivamente en vigor hasta que todos los Estados miembros de la UE hayan ratificado el Acuerdo. La Comisión colaborará con los Estados miembros de la UE y con Canadá para garantizar que su aplicación sea adecuada y eficaz.

¿Qué hará el AECG?

El AECG ofrece nuevas oportunidades para que empresas de la UE de todos los tamaños exporten a Canadá. Ahorrará a las empresas de la UE 590 millones de euros al año, el importe que pagan en aranceles sobre las mercancías exportadas a Canadá. A partir del 21 de septiembre el AECG elimina los derechos aplicados al 98% de los productos (líneas arancelarias) que la UE intercambia comercialmente con Canadá. También ofrece a las empresas de la UE el mejor acceso que nunca se ha ofrecido a empresas de fuera de Canadá para licitar en las contrataciones públicas de dicho país, no solo a nivel federal sino también a nivel provincial y municipal.

El acuerdo beneficiará especialmente a las pequeñas empresas, que son las que menos pueden asumir el coste de los trámites burocráticos de exportar a Canadá. Las pequeñas empresas ahorrarán tiempo y dinero, por ejemplo al evitar requisitos que duplican los ensayos, largos procedimientos aduaneros y elevados gastos jurídicos. Las autoridades de los Estados miembros que se ocupan de la promoción de las exportaciones están listas para ayudar a las empresas a que empiecen las exportaciones ultramarinas, impulsen el comercio existente y atraigan inversiones.

El AECG creará nuevas oportunidades para los agricultores y los productores de alimentos europeos, al tiempo que se protegerán plenamente los sectores sensibles de la UE. Además, la UE ha abierto su mercado a determinados productos competidores canadienses de forma limitada y calibrada, al mismo tiempo que se garantiza un mejor acceso al mercado canadiense para importantes productos de exportación europeos. Entre ellos figuran el queso, el vino y las bebidas alcohólicas, las frutas y hortalizas y los productos transformados. El AECG también protege en Canadá 143 «indicaciones geográficas», alimentos y bebidas regionales de alta calidad.

Los quinientos millones de consumidores de la UE también se beneficiarán del AECG. El acuerdo permite incrementar la oferta, manteniendo al mismo tiempo los estándares de calidad europeos, ya que solo los productos y servicios que cumplan plenamente todas las disposiciones reglamentarias de la UE podrán acceder a su mercado. El AECG no cambiará la forma en que la UE regula la seguridad alimentaria, en particular los productos derivados de organismos modificados genéticamente o la prohibición de la carne de vacuno tratada con hormonas.

El acuerdo también ofrece una mayor seguridad jurídica en la economía de los servicios, una mayor movilidad de los empleados de las empresas, así como un marco que permita el reconocimiento mutuo de cualificaciones profesionales, desde arquitecto hasta gruista.

Por otra parte, los Estados miembros de la UE pueden seguir organizando los servicios públicos como deseen. Un Instrumento Interpretativo Conjunto, que tendrá validez jurídica, ha seguido aclarando este y otros asuntos. Dicho Instrumento señala clara e inequívocamente lo que han acordado Canadá y la UE en una serie de artículos del AECG.