La corrupción es la causa del subdesarrollo, de la ausencia de bienestar, de carencia de progreso, es lo que causa el retraso en todos los aspectos de la vida de las futuras generaciones, lo sufren, sobre todo, los niños quienes comprometen su vida futura.
Un ámbito en el cual se depositaba la confianza y que ha salido a la luz de manera indiscutiblemente escandalosa es el deporte, ya creaban escándalo los sueldos exhorbitantes, ahora, han surgido los círculos de amistades basados en el dinero, en la corrupción.
De la corrupción ha hablado hace unos días Papa Francisco cuando, recordando David, aquél que se enfrentó a Saúl con sus cinco piedras y lo venció, posteriormente, en el transcurso de su vida, David se acomodó y se dejo llevar por el pecado, la lujuria hasta llegar a la corrupción.
El Papa Francisco considera que “la corrupción es el pecado más fácil para todos los que tienen algún poder, sea poder eclesiástico, religioso, económico, político”, según él “es el diablo quien nos hace sentir seguros: yo lo puedo hacer”. “Yo -prosigue Papa Francisco- quisiera subrayar: hay un momento dónde la costumbre del pecado o un momento dónde nuestra situación es tan segura y somos bien vistos y tenemos tanto poder, tanto dinero, tantas cosas” También a “los sacerdotes puede suceder esto: tanto que el pecado deja de ser pecado y se convierte en corrupción. El Señor siempre perdona. Pero una de las peores cosas que tiene la corrupción es que el corrupto no tiene necesidad de pedir perdón, no siente la necesidad”. Concluye el Papa Francisco, invocando ayuda a Dios “Señor sálvanos de la corrupción. Pecadores si, Señor, lo somos todos, pero ¡corruptos nunca!”.
Yendo al campo práctico, Transparencia Internacional, estructura internacional dirigida por el peruano José Ugaz, acaba de publicar su Informe anual donde analiza los sectores causantes del retraso de los pueblos, construyendo una clasificación entre los 168 países que hacen parte de la clasificación mundial. La siguiente lista comprende algunos países Latinoamericanos y algunos de la Unión Europea según el lugar que ocupan en este último informe de Transparencia Internacional.
Existen sectores donde la corrupción florece en el ámbito público, en la dación de servicios como la salud, la justicia. Generan corrupción los órganos intergubernamentales que no cooperan entre sí ante temas globales urgentes, como las crisis económicas y las crisis financieras; los miles de millones de Euros que se gastan en la compra de bienes y servicios para proyectos públicos donde se anida la corrupción, cuando los contratos a los proveedores son adjudicados sin competencia leal. Esto permite a las empresas con conexiones políticas triunfar sobre sus rivales, añadiendo incluso hasta 50% de los costos del proyecto. También se reduce la calidad del trabajo o servicios; la corrupción en el sector de la salud donde los pobres son los más afectados, el paso entre la vida y la muerte, sobornos, medicinales adulterados; la Justicia, que no siempre es un derecho de todos, se utilizan los cargos para vender sentencias, abusando de la necesidad de la gente por justicia. También sucede en la información y la transparencia de la misma así como la libre expresión; la corrupción en el trabajo humanitario; el cambio climático, un tema actual, donde todo se reduce a la necesidad de dinero y significa tentadoras oportunidades para la corrupción. Según algunas estimaciones, el total de inversiones para contrarrestar los efectos del cambio climático llega a casi US$700 millones en 2020. La mayor parte fluirá a través de nuevos canales, no coordinados. Hay zonas grises y lagunas en las regulaciones, y éstos se arriesgan a ser explotados por intereses corruptos. Hemos citados solo algunos de los ámbitos de la corrupción.
Se requiere el ‘empoderamiento’ de la sociedad en estos campos, tenemos casos de rescate como El Salvador pero tenemos también casos de gobiernos progresistas que controlan el desarrollo enriqueciendo a la cúpula en el poder, impidiendo la difusión del bienestar.
La primera acción, es la información.








