Buen día, los saludo desde el Vaticano, soy el Padre Carlos J. Díaz Vega.

Este domingo 25 de febrero, 2° de Cuaresma, el Evangelio nos invitaba a contemplar la transfiguración de Jesús, recordó el Papa Francisco momentos antes de rezar el Ángelus en la Plaza de San Pedro ante miles de fieles. Previamente al evento de la transfiguración Jesús se había presentado “como humilde, como manso, siervo de Dios, siervo de los hombres, que debería dar su vida en sacrificio, recorriendo la vía de la persecución, del sufrimiento y de la muerte”, señaló el Santo Padre. Seguramente los discípulos de Jesús pensarían: “¿Cómo seguir un Maestro y Mesías cuya misión terrena debería concluir de ese modo?” Y la respuesta, dijo el Sumo Pontífice, llega precisamente con la transfiguración. “La transfiguración – continuó enseñado el Papa – es una aparición pascual anticipada”.

Jesús mostró a tres de sus discípulos su gloria, la gloria de Hijo de Dios. Este evento les permite encarar la pasión de Jesús de modo positivo, sin ser agobiados, pues “lo vieron como será después de la pasión, glorioso”. “Y así, señaló el Papa Francisco, Jesús los prepara para la prueba”.

La transfiguración, entonces, nos ayuda a entender que la pasión de Cristo es un misterio sí de sufrimiento, pero es sobre todo un don de amor, de amor infinito por parte de Jesús. Y concluía el Sumo Pontífice su breve reflexión: “La divinidad de Jesús debe manifestarse precisamente en la cruz, precisamente en esa manera de morir”.

El Papa luego oró a la Virgen María, confiándonos a su ayuda materna para seguir con fe y generosidad el camino de esta Cuaresma.

Por otra parte, después del rezo del Ángelus, el Papa manifestó que en estos días su pensamiento se ha dirigido a la amada y torturada Siria, “donde la guerra se ha intensificado”. Este mes de febrero, dijo el Papa, “ha sido uno de los más violentos en estos siete años de conflicto: son miles de víctimas civiles, niños, mujeres, ancianos; los hospitales han sido bombardeados; la gente ya no puede procurarse qué comer…”. Y dijo el Sumo Pontífice entristecido “Hermanos, todo esto es inhumano. No se puede combatir el mal con otro mal”. El llamado del Papa es para que cese inmediatamente la violencia. Después de un momento de silencio rezó junto con los fieles peregrinos un Avemaría.

Al final, el Santo Padre dirigió algunos saludos, sobre todo a varios jóvenes, unos que formaban parte de una orquesta, a algunos scout y algunos recién confirmados. Además en ocasión del “Día mundial de las enfermedades raras”, el Papa Francisco animó y agradeció a las diversas asociaciones que trabajan en ese ámbito.

Gracias por la atención. Hasta la próxima, si Dios quiere.