Desde el Vaticano, domingo 29 de Julio 2018

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Esta es la última colaboración que nos ofrece nuestro querido Padre Carlos Javier Diaz Vega desde el Vaticano. Él está camino de regreso a México desde dónde seguirá sirviendo a la Iglesia Católica y desde dónde esperamos recibir sus Colaboraciones. Le agradecemos por habernos acercado al Mensaje dominical del Papa Francisco. ¡Gracias Padre Carlos Javier, le deseamos lo mejor, Dios le acompañe!

Buen día, los saludo desde el Vaticano, soy el Padre Carlos Javier Díaz Vega.

Al mediodía de este domingo 29 de julio, día de Santa Marta, el Papa Francisco desde la ventana de su oficina en el Palacio Apostólico rezó la oración mariana del Ángelus junto con miles de fieles reunidos en la Plaza San Pedro.

El Papa basó su reflexión dominical en el texto evangélico de san Juan capítulo 6 donde se narra la multiplicación de los panes y los pescados. En primer lugar, el Santo Padre situó al centro de la atención al muchacho que puso a disposición de Jesús lo que tenía: cinco panes y dos pescados, “Bueno este muchachito, de ánimo grande”, dijo el Papa. “Este jovencito – continuó – nos hace pensar en ese entusiasmo. Así son los jóvenes, debemos ayudarlos a seguir con ese ánimo”. Después el Santo Padre comentó que en el pasaje evangélico hay dos compasiones, la de Jesús y la del jovencito. Por otra parte, dijo que “Jesús no se limita a donar su Palabra, su consolación, su salvación, su vida misma… sino que también tuvo atención del alimento para el cuerpo”. Jesús sigue alimentando a la humanidad hambrienta de pan, de libertad, de justicia, de paz y de gracia divina. “Y nosotros, sus discípulos, no podemos hacer como si no pasara nada”, manifestó el  Sumo Pontífice, porque el Evangelio “nos invita a ser disponibles y laboriosos como aquel joven”. “Ante el grito de hambre, se nos pide un generoso compromiso de solidaridad… Esta acción de cercanía y de caridad verifica la calidad de nuestra fe personal y comunitaria”, dijo el Santo Padre.

En segundo lugar, el Papa puso en el centro de su reflexión el hecho de que Jesús ordenó a sus discípulos recoger el alimento que había sobrado para que nada se desperdiciara. “Pienso, dijo el Papa Francisco, en la gente que tiene hambre y en el alimento que nos sobra y que tiramos”. ¿En mi casa, preguntó el Sumo Pontífice, qué se hace con la comida que sobra? ¿Se tira? No, nunca tiren la comida que sobra”. Y el Papa dio un consejo sapientísimo sobre todo para los más jóvenes: “Platiquen con sus abuelitos que vivieron en tiempos de la postguerra (la Segunda Guerra Mundial), pregúntales qué se hacía con la comida que sobraba… o se recalentaba o se regalaba a quien tenía necesidad”. “Nunca tiremos comida”, concluyó el Papa.

Y la invitación del Santo Padre fue también a orar a María Santísima para que en el mundo prevalezcan los programas dedicados al desarrollo, a la alimentación, a la solidaridad, sobre los del odio, el armamento y la guerra.

Después del rezo del Ángelus, el Papa recordó que este lunes 30 de julio se celebra la Jornada Mundial contra la trata de personas. La trata de personas, comentó el Santo Padre, “reduce a esclavitud a hombres, mujeres y niños para la explotación laboral y sexual, para el comercio de órganos, para la mendicidad y la delincuencia forzada”. Es nuestra responsabilidad denunciar las injusticias y contrarrestar con firmeza este vergonzoso crimen.

Por último, como en cada oportunidad que tiene, el Papa pidió a los fieles no olvidarse de rezar por él.

Gracias por la atención. Dios los bendiga. Hasta siempre.