Buen día, desde el Vaticano los saluda el Padre Carlos Javier Díaz Vega.

Al mediodía de este domingo 1° de julio el Santo Padre Francisco ofreció, como de costumbre, una reflexión basada en el pasaje evangélico que se leyó en la liturgia dominical. El Papa recordó el pasaje del Evangelio de San Marcos 5, 21-43. “El Evangelio de este domingo – dijo el Papa – presenta dos prodigios realizados por Jesús”.

En primer lugar, Jairo viene donde Jesús a suplicarle ir a su casa ya que su hija de doce años está muriendo; Jesús, entonces, se encamina hacia la casa, pero mientras avanzaba llega la noticia de que la muchacha había ya muerto, Jesús le dice al padre: “No temas, basta que tengas fe”. Al llegar a la casa de Jairo, Jesús le dice a la difunta: “Niña, yo te lo mando: ¡levántate!”. “De inmediato se levantó, señaló el Papa, como despertándose de un profundo sueño”.

Dentro de este relato, el evangelista Marcos, coloca otro milagro: la curación de una mujer que sufría hemorragias desde hacía doce años, que es sanada al tocar apenas el manto de Jesús. “La fe de esa mujer atrae, me vienen las ganas – indicó el Papa Francisco – de usar la expresión “roba” la potencia salvífica divina que tiene Cristo”. Jesús, entonces, al sentir que una fuerza salió de él, le dice: “Hija, tu fe te ha salvado”.

Se trata – comentó el Sumo Pontífice – de dos relatos con un único centro: la fe. Ni el padre de la niña ni la mujer enferma eran discípulos de Jesús y, sin embargo, encuentran respuesta por su fe. “Tienen fe en ese hombre”, indicó el Papa, “de aquí se comprende que en el camino del Señor todos son admitidos: nadie puede sentirse ni intruso, ni ilegal, ni sin derecho”. Para tener acceso al corazón de Jesús, hay un solo requisito: sentirse necesitado de sanación y confiar en Él, consideró el Santo Padre.

Luego el Papa lanzó tres preguntas: ¿ustedes se sienten necesitados de curación? ¿de algún pecado, de algún problema? ¿y si sienten eso, tienen fe en Jesús? A estas dos personas del Evangelio Jesús “las libra del miedo de vivir y de atreverse”, señaló el Santo Padre.

Posteriormente, el Papa Francisco ofreció una reflexión final: Ante la muerte física no hay motivo para desesperarse. Otra es la muerte a la que se le debe tener miedo: la del corazón endurecido por el mal”, indicó el Papa. Debemos tener miedo del corazón momificado. Sin embargo, ni el pecado ni el corazón momificado tienen la última palabra. La voz de Jesús es tierna y fuerte: “Yo te lo digo: levántate”. Es bellísimo escuchar esas palabras de Jesús dirigidas a cada uno de nosotros: “Yo te lo digo: ¡Levántate! Ve. ¡Levántate, ánimo, levántate!”.

Por último, el Santo Padre dijo a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro que renueva su oración por el amado pueblo de Nicaragua y se une a los esfuerzos que realizan los Obispos del País y tantas personas de buena voluntad. Asimismo, el Papa renovó su oración y su apelo para que termine tanto sufrimiento en Siria causado por las acciones militares que siguen provocando miles de prófugos. También aseguró su oración tanto por los gobiernos de Etiopía y Eritrea que han vuelto a hablar juntos de paz, como por los jóvenes perdidos desde hace más de una semana en una gruta subterránea en Tailandia.

Hasta aquí el resumen. A todos

agradezco su amable atención y les deseo una muy buena segunda mitad del año 2018. Dios los bendiga. Hasta la próxima.