En las décadas que vivo en Milán, no había visitado un Santuario del cual poco se hablaba, predominaban las ideas pragmáticas, razonadas dejando de lado los rituales, la magia, la intuición, lo femenino. Sin embargo, desde hace unos pocos años, cada vez se vuelve más fuerte lo femenino, la inexplicable, lo que no se entiende con el razonamiento y se intuye.
Es así como tuve conocimiento sobre la lucha que hubo en Milán para que la religión católica se impusiera, todo lo que se intuía como brujería era sancionado con la muerte, las mujeres pelirrojas eran perseguidas, quemadas vivas. Será motivo de otra nota.
En esta oportunidad, escuché del Santuario della Madonna della Fontana, cuya fuente sanaba enfermedades, contiene aguas milagrosas.
El Santuario della Madonna della Fontana, ubicado entre Locate Triulzi y Pieve Emanuele, se alza sobre una fuente natural considerada milagrosa desde tiempos medievales. Su estructura se compone de tres niveles: una capilla original, una iglesia inferior construida en 1470, y una iglesia superior añadida hacia 1530, con capacidad para más de 200 personas. Desde lejos, destaca su esbelto campanario de 35 metros, visible sobre el valle del Lambro.
El Santuario della Madonna della Fontana fue construido por voluntad de Carlo II d’Amboise, gobernador francés de Milán bajo el reinado de Luis XII, tras experimentar una curación milagrosa en sus ojos al lavarse con el agua de la fuente situada en ese lugar.

Según la tradición, el episodio ocurrió en el verano de 1506. El joven gobernador, afectado por una grave enfermedad ocular, fue conducido casi por azar a la fuente. Al aplicarse el agua, experimentó una mejoría tan sorprendente que prometió erigir un santuario en honor a la Virgen María si su recuperación se confirmaba. Y así fue: en 1507 se inició la construcción del santuario, que transformó un simple lugar de paso en un espacio de devoción y arquitectura renacentista.
Este relato, aunque envuelto en el velo de la leyenda, está documentado en fuentes históricas y es considerado el evento fundacional del santuario. La curación del gobernador francés fue el motivo original que dio vida a este lugar de fe, arte y memoria.
La Fuente se encuentra en el piso inferior a la Iglesia. Un silencio absoluto envuelve este espacio al cual se llega atravesando una puerta de fierro y bajando unas largas escaleras, solo se escucha el sonido del agua que cae.

Me dirigí hacia el sonido del agua, pude ver a algunas señoras que recogían el agua y la bebían del grifo, otras señoras esperaban, has doy escaleras para llegar a los grifos. Se siente un recogimiento en absoluto silencio, como es el sufrimiento de tantas personas que llegan para aliviar sus males. En el espíritu milanés, pocas palabras, silencio y recogimiento, poca efusividad y menos comentarios.
La decoración del Santuario es magnífico, nada es dejado sin pintar o decorar, la fecha de construcción es el periodo de Leonardo da Vinci, el cuadro de la Virgen, se ha constatado pertenece a la Escuela de Leonardo.

Si se encuentran en Milán, no dejen de visitar el Santuario, la paz que infunde es maravillosa. Del Duomo se toma la metro Amarilla, Linea 3 se bajan en la parada Zara. Van por la vía Francesco Arese hasta llegar a Via Genova Thon di Revel van hacia la derecha y se encontraran despues de menos de dos cuadras con el Santuario – Chiesa di Santa Maria alla Fontana.








