Té para Dos, Té para Todos, Té para Nadie.

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La reciente Cumbre de la Alianza del Pacífico ha reunido a sus cuatro presidentes que desde hace unos años han puesto en práctica un proceso de integración con visión política de amplio alcance con incidencia de movilización del sector privado.

En Cali, Colombia han intercambiado ideas, una entre ellas, el Turismo, un sector que en Europa genera, aún con riesgo terrorismo, un caudal importante de ingresos y de actividades laborales.

El presidente Kuczynski, en la clausura de la IV Cumbre Empresarial de la Alianza del Pacífico, propuso invitar a la población China a realizar un viaje turístico que incluyese los cuatro países de la AdP. Llegando a Puerto Vallarla o Ciudad de México, seguir a Colombia, luego al Perú y culminaría en el sur de Chile o en San Pedro de Atacama.

Cuando el presidente peruano preguntó acerca la cantidad de turistas que llegan a cada país se encontró con que anualmente México recibe 35 millones de turistas, le sigue Chile con 6 millones, Colombia 5 millones y Perú recibe, incluyendo el turismo de frontera con Chile, 3,5 millones de personas.

En los lejanos años 80’ por motivo de estudio viví un año en Piura, la Cooperación italiana organizaba una especialización a universitarios de la Comunidad Andina, los comunitarios europeos, antes del ingreso de España, deseaban formarnos en la temática del desarrollo.

Fuera de las lecciones en la Universidad Privada de Piura, los fines de semana se hacía turismo. A ellos, les cautivaba el desierto peruano al lado del mar, algo insólito en comparación a la geografía europea. A todos nos cautivaba la pureza del aire, los alimentos marinos, la artesanía y la buena gente piurana. Descubrieron una maravillosa playa “Té para Dos”, era una pequeña Portofino sin gente, sin infraestructura, naturaleza en su mejor esplendor, caminar hacia la playa era ya una agradable aventura. En el recuerdo de todos, estudiantes y profesores, “Te para Dos”, era un muestra de la maravillosa naturaleza peruana.

Este enero 2017 volvimos a Piura a buscar «Té para Dos». La primera desagradable sorpresa fue salir de Lima. La diversidad de tratamiento económico de la empresa monopolista aérea LAN, a la ciudadanía peruana le cobraba $120 ida y vuelta por un viaje de una hora, al ciudadano extranjero $400. Superado el malestar, seguimos hacia Piura.

Yo había escuchado que en Piura todo había cambiado, sin embargo, nuestro objetivo era volver a “Té para Dos”. No había daño de la naturaleza, en cambio, había tanta imprudente mano del hombre, de su especulación en su peor expresión. Las costumbres criollas se habían impuesto, se perdieron las formas, kilómetros de terrenos a lo largo de la carretera que va a la playa están invadidos, marcado el territorio por lotes con palos y esteras, la apropiación de terrenos han desdibujado la costa piurana y sus adyacentes. Me refiero al camino hacia la playa Colán, Yasila y Té para Dos.

La naturaleza se ha ocupado de impedir alguna invasión en “Te para Dos”, en la noche sube la marea y crea una particular vorágine que limpia cuánto se encuentra a su paso. Tenemos aún “Te para dos” al cual se llega a pié en medio de un camino de basura,  o por auto, han construido un camino de tierra por el cual se puede llegar, este camino ha alterado la geografia que era majestuosa.

Conversando con la gente del lugar, percibí desasosiego, desorientación y tanta desilusión. Tomemos en cuenta que en esas fechas, aún no había explotado Odebrecht con el soborno al expresidente Toledo, ni había llegado la catastrófica lluvia del “niño costero”.

La carencia de modelos de decencia, de ejemplos con valores, desorienta, nadie en quien creer, la poca institucionalidad peruana se pone a prueba, la mala gestión administrativa y política obliga a relativizar casos graves ante la falta de justicia. Cunde la anarquía y cada uno ve por sí mismo la mejor manera de enriquecerse. Un país que no produce trabajos de calidad, con una economía que crece al 3% con una fuerza laboral que crece al 2%, no se generan situaciones propicias para el desarrollo económico. Las grandes inversiones inconclusas, con proyectos innecesarios que luego se descubren dañinos para el interés nacional.

Si el objetivo es acoger millones de turistas, además del mantenimiento de las infraestructuras, es indispensable la disponibilidad de ánimo de la ciudadania, cuidar lo que se tiene, hacer parte del proyecto de hacer conocer el país. Además, se requiere una acción moralizadora en el Perú, “donde todo se puede y al final no ha pasado nada.”

Sin embargo, hubo una novedades que ha dado esperanza, viene del mercado internacional. Llegó “VIVA AIR” a Perú y Colombia cambió el panorama de sus cielos, es la única empresa que ha quebrado el monopolio de LAN. Una sola tarifa de transporte para todos, al alcance de todos. Los precios bajaron a la mitad del precio que aplicaba LAN a los nacionales.

Es lo que el presidente Kuczynski llamó la “quinta libertad” es decir dar libertad al trafico aéreo.

Ahora queda todo el resto, moralización y respeto a las reglas, dar confianza a la gente. Como concluyó el presidente Kuczynski “el turismo es algo que nos puede traer muchas divisas, trabajo, tecnología y elevar el nivel de vida y cultura, no hay pierde.” Basta crear las condiciones.

Te para Dos, Piura. © 2017 Todos los derechos reservados por Isabel Recavarren, Perú
Al fondo las embarcaciones pesqueras que descargan en la playa Yasila, Piura. © 2017 Todos los derechos reservados por Isabel Recavarren, Perú
En este peñón una inversion mexicana está pensando construir un hotel de lujo con tanto de ascensor para llegar a la playa. © 2017 Todos los derechos reservados por Isabel Recavarren, Perú
El proyecto de una mega-obra-inversión. © 2017 Todos los derechos reservados por Isabel Recavarren, Perú